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La buena suerte y los negocios

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28 de octubre, 2019

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La buena suerte y los negocios

Manuel Sañudo3Manuel Sañudo

Desde siempre, el hombre ha reconocido el poder de la suerte, ha realizado hasta lo inconcebible y ha hecho toda clase de trances de superchería con tal de poseerla. Los hombres de negocios, de antes y de ahora, no han sido la excepción de ello.

Todavía, en estos tiempos, es posible ver a muchos empresarios cruzar los dedos de la mano, por tan sólo mencionar un ejemplo de artificio para atraer la buena fortuna, o para evitar calamidades del destino; lo que confirma que se sigue creyendo en que sí existe la suerte.

Ahora bien, resulta que la ciencia ha demostrado que uno puede poner de su lado a la suerte, pues de acuerdo con un estudio acreditado, que por más de una década llevó a cabo el Dr. Richard Wiseman, encontró con que la gente afortunada aplica tres principios fundamentales:

  • Capitaliza la presencia de las oportunidades, pues su mente está abierta y dispuesta a lo que sucede en el entorno. Aunque, siendo objetivos, para cultivar una oportunidad normalmente se requiere un mínimo de tiempo, y de dinero.
  • Fomenta la conquistade sus objetivos teniendo perspectivas optimistas, y sabe disminuir el impacto de la adversidad, lo que la hace sentirse bien consigo misma.
  • Asume una condición flexible que repele la mala suerte.

Sugiero, para lograr la fortuna en los negocios, que primero aceptemos que la suerte, buena o mala, es un resultado de nuestras actitudes, y por tanto es algo que se aprende. En efecto, el ser afortunado, o no, es una consecuencia de nuestros pensamientos y conductas; y así lo afirman las teorías de Programación Neuro Lingüística (PNL)

Asimismo, es necesario estar atentos a las señales, en especial las del mercado y de los competidores, para que cuando surja alguna no la ignoremos. Preguntémonos: ¿Qué significa esto?, ¿Cuál y qué tan rentable es el negocio que se puede desarrollar? Puede ser que a algunos les sea útil llevar una bitácora de esas señales, revisarlas periódicamente, y establecer conexiones entre ellas para validarlas o desecharlas.

Frente a las oportunidades que se nos muestren es bueno probar, corregir y – en su caso – tomar los errores como fuente de aprendizaje y no como tristes fracasos. Lo que requiere de un buen grado de autoestima y un ego fuerte y bien plantado, que haga caso omiso de aquellas voces que lo tilden a uno de loco y de ambicioso. Sin embargo, hay que desertar rápido si la oportunidad no es todo lo rentable que quisiéramos.

Es de gran ayuda identificarnos con verdaderos modelos de éxito: personajes famosos, empresarios célebres, científicos reconocidos, líderes insignes. Tomemos en cuenta una técnica, de la PNL,  que se le conoce como “modelaje” y  que equivale a imitar los rasgos de conductas y actitudes positivas de esas personas admirables.

Es favorable rodearse de gente optimista, equilibrada, emprendedora y de buenas cualidades, que ayuden a mantener nuestro ánimo en un nivel óptimo, que nos ayuden a obtener información valiosa, consejos complementarios y que sean aliados benéficos en esta búsqueda de la buena fortuna.

Por otra parte, será de gran provecho salirnos de nuestras cómodas oficinas y armar verdaderas jornadas de “cacería” de oportunidades; ya sea en exposiciones o ferias de negocios, convenciones, visitas a otros comercios o industrias, platicar con clientes, empleados, colegas y proveedores, navegar por Internet, leer, hacer viajes de negocios…

En suma, lo que la mayoría llama “suerte” no es nada más, ni nada menos, que la aplicación de estos principios en el cumplimiento de nuestros propósitos.

Por algo Luis Pasteur expresó que “El azar favorece a la mente preparada”; expresión que puede trasladarse a una sencilla ecuación: “Oportunidad + Preparación = Buena suerte”

 

*Rubén Manuel Sañudo Gastélum.

El autor es Coach y Consultor de Empresas.

Correo: manuelsanudog@gmail.com

 

DR © Derechos reservados. Se prohíbe la reproducción sin el perm

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