how to treat alopecia

Facebook
Twitter
Google +1
LinkedIn

Espiral positiva y negativa

|

03 de junio, 2019

|
Espiral positiva y negativa

Manuel Sañudo3Manuel Sañudo*

“Lo difícil no es lograr el triunfo, sino conservarlo”

Refrán popular

Así como se dice que “dinero llama dinero”, creo que debería decirse que “lo positivo atrae a lo positivo”; y que el éxito atrae más éxito, siempre y cuando no caigamos en lo opuesto, en una espiral de negatividad.

En los negocios, como en la vida misma, es relativamente fácil alcanzar niveles de éxito, pero lo difícil, más no irrealizable, es mantener e incrementar ese éxito y bienestar. ¿Por qué?… porque existen competidores al acecho para imitar nuestras prácticas exitosas, además de las amenazas del entorno. Tenemos, a la par, el riesgo de que nuestras debilidades superen e invaliden las fortalezas que tenemos, lo que nos debe de situar en un estado permanente de obtención de mejoras continuas –  y discontinuas, si es preciso – para reinventarnos y seguir  siendo el mejor.

También existen una serie de factores, intrínsecos y extrínsecos a la empresa, que pueden atentar contra ese éxito, y de los que enseguida enlisto algunos cuantos: robos del personal, fuga de información valiosa, indisciplina generalizada, gerentes ineficaces, mala atención al cliente, desempleo, mutaciones climáticas, cambios en los gustos y preferencias del consumidor, etc., que conforman toda una cadena de agentes hostiles que pueden incidir en la espiral positiva.

A pesar de estos atentados contra las cotas de positivismo y de éxito, de los que nadie está exento, afirmo que sí es posible seguir en la espiral del éxito, e incluso acrecentarla. Como también es posible caer en una vorágine de negatividad – auto infligida o producto de agentes externos; lo malo es que, una vez inmersos en ese proceso maligno, la ola de negatividad se vuelve casi irrefrenable, a menos de que un poderoso líder detenga ese proceso, lo revierta y lo reencauce por el sendero positivo.

Ejemplifico con un hecho, aparentemente simplista, que experimenté cuando entré a un restaurante desconocido, pedí un platillo cualquiera, pues tenía prisa y lo que quería era comer un poco para proseguir mi viaje. No había ningún cliente más que yo, por lo que creí que me atenderían rápidamente. Pero no fue así, tuve que gritar al “mesero/cajero/mil usos” que estaba en el área de servicio. Una vez que me tomó la orden, pasaron más de 40 minutos para que ésta fuese llevada a mi mesa, aún y cuando yo veía que ya estaba servida en una charola. Una vez más tuve que llamar al mesero para que me trajera el platillo.

La pregunta obligada es: ¿qué pasa, por qué tan mal servicio, si soy el único cliente? Quizás por eso mismo, como soy el único (obvio que el restaurante permanece sin clientes) el razonamiento del dueño es el de reducir la nómina… “porque no hay clientes”. Reducir el número de meseros, equivale a disminuir el número de vendedores, lo que conduce a otras interrogantes más: ¿no venden porque no tienen meseros?… O ¿por qué no tienen meseros es que no venden?

Al caer en el tobogán de la espiral negativa la usual reacción defensiva es la de cortar gastos, y no siempre con buen tino. Se reducen meseros, se reducen las ventas. Las menores ventas llevan a insuficiencias de liquidez; ésta, a su vez, provoca reducciones en la calidad de los ingredientes, la falta de mantenimiento del local, la renuncia de buenos empleados, para ser sustituidos por otros más “baratos”, pero ineficientes y que dan un pésimo servicio. Los clientes dejan de ir. Se corre la voz entre los parroquianos, las ventas vuelven a caer, los gastos a cortarse más aún, la calidad vuelve a bajar, el dinero está más escaso, hasta que se llega a un punto de no retorno… “Cerrar o remozarse a fondo”, y para entonces puede que sea demasiado tarde.

¿Cómo evitar caer en la espiral negativa? ¿Cómo sostenerse en la positiva? No existe una respuesta mágica y única, sino algunos conceptos generales a los que hay que poner atención permanente: sistemas de control, supervisión continua, monitoreo de los competidores, estrecho contacto con el personal – a todos los niveles –  procesos de mejora continua y de innovación tecnológica, incorporación constante de valores que le den atractivos preferenciales al cliente, desarrollo del personal, protección del “know how”, alineamiento y realineamiento de los recursos, información, individuos y actividades hacia los objetivos de la dirección.

Todo esto requiere desempeñar muy bien el rol de dueño, que es aquél que:

  • Define el  rumbo del negocio.
  • Protege el patrimonio.
  • Exige rendimiento en todos sentidos.

Lo que implica una firme e incansable labor de sumar ingredientes positivos – dentro y fuera del negocio – que superen con mucho las disminuciones por las agresiones negativas.

Si fuera un axioma de matemáticas debería decir: Más con más = ¡más, todavía! Menos con menos = ¡mucho menos!

*Rubén Manuel Sañudo Gastélum.

El autor es Coach y Consultor de Empresas.

Correo: manuelsanudog@gmail.com

DR © Derechos reservados. Se prohíbe la reproducción sin el permiso del autor.

Comments

comments

Share This Article

Otras Notas

Trump, en pie de guerra contra los indocumentados
Trump, en pie de guerra contra los indocumentados
La estrategia racial de Trump del “ellos contra nosotros” está más viva que nunca
La estrategia racial de Trump del “ellos contra nosotros” está más viva que nunca
Menores migrantes, las víctimas de la intolerancia
Menores migrantes, las víctimas de la intolerancia

Conéctate con los columnistas