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Biden en la era del “#MeToo”

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09 de abril, 2019

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Biden en la era del “#MeToo”
María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

Joe Biden enfrenta una paradoja: es el político que encabeza las listas de preferencias electorales entre los demócratas y, al mismo tiempo, es el que encara mayores cuestionamientos sobre su idoneidad para convertirse en el candidato de su partido para las elecciones presidenciales de 2020.

Biden aún no anuncia formalmente su intención de competir en las primarias demócratas, pero su muy personal estilo de conectarse con la gente ha sido motivo de un intenso debate en los últimos días. Todo comenzó hace más de una semana cuando Lucy Flores, quien fue legisladora estatal de Nevada, escribió que el exvicepresidente había invadido su espacio personal en un evento político al oler su pelo y besarla en la cabeza. Desde entonces, otras mujeres han denunciado incidentes similares que las han hecho sentir incómodas. Ninguna, sin embargo, ha calificado la conducta de Biden como acoso o asalto sexual.

Lucy Flores y Joe Biden. Foto tomada de Internet.

Lucy Flores y Joe Biden. Foto tomada de Internet.

El vicepresidente, quien tiene 76 años, ha decidido no darle tanta importancia al asunto. Inicialmente se defendió diciendo que es un político táctil a quien le gusta tener un contacto cercano con la gente. Posteriormente, en un video de dos minutos, prometió ser más consciente y respetuoso del espacio personal de los demás, pero no ofreció disculpas a las mujeres que lo han denunciado.

La respuesta de Biden ha atizado la controversia sobre su conducta, pero no resulta sorpresiva. A lo largo de su trayectoria de casi 48 años, Biden ha dejado claro que es muy afecto a dar besos, abrazos y diversas muestras de cariño, tanto a quienes conoce como a perfectos extraños. Nunca se le ha acusado de conducta sexual inapropiada porque todos los incidentes han tenido lugar en lugares públicos e incluso frente a las cámaras.

Pero ahora estamos en una época diferente. El movimiento #MeToo ha cambiado radicalmente las reglas del juego al dar voz a las mujeres que han sido objeto de avances sexuales inapropiados. Desde su surgimiento, hemos visto caer a muchos hombres poderosos que han sido acusados de acoso o asalto sexual.

Aunque Biden no está dentro de esta categoría, muchos se cuestionan si podrá enfrentar de manera efectiva a Trump en este delicado asunto. El presidente, por cierto, no dejó pasar la oportunidad de mofarse de Biden, a pesar de que a él si lo han acusado varias mujeres de acoso sexual.

Para disipar cualquier duda sobre la sinceridad de que entiende que los tiempos han cambiado, Biden debería disculparse públicamente con las mujeres que se han sentido incómodas por su conducta. Pero los demócratas no deberían descalificarlo solo por este motivo. Sería un antecedente muy negativo que afectaría, en primer lugar, la fuerza y credibilidad del movimiento #MeToo, así como al mismo partido que podría dar la imagen de extrema intolerancia en la búsqueda de un candidato perfecto.

*María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

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