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Sí a la Guardia Nacional, pero con mando civil

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26 de febrero, 2019

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Sí a la Guardia Nacional, pero con mando civil
María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo.

María Luisa Arredondo*

Pese a los periodos de turbulencia política y social que ha vivido México en su historia moderna, nunca ha caído en manos de los militares, como ha ocurrido en otros países de la región. El Ejército Mexicano es el único en Latinoamérica que ha resistido la tentación de protagonizar un golpe de estado debido, fundamentalmente, a que los altos mandos no provienen de las oligarquías sino de las clases media y trabajadora.

La lealtad mostrada por los militares al presidente ha permitido que el país supere episodios de suma gravedad política, como ocurrió en 1968, cuando a raíz de la matanza de estudiantes en Tlatelolco el secretario de la Defensa, Marcelino García Barragán, declinó asumir el control del país ante la debilidad mostrada por el entonces mandatario Gustavo Díaz Ordaz.

Estos antecedentes sirven para poner en contexto la importancia que ha tenido para la estabilidad de México el hecho de que los militares tengan un poder acotado. Justamente por ello muchos sectores han manifestado su oposición a que López Obrador quiera otorgarles ahora a las fuerzas armadas privilegios y responsabilidades cada vez mayores, entre ellos elevar a rango constitucional la creación de una Guardia Nacional con mando militar.

El asunto fue objeto de un intenso debate en el Senado: de un lado los partidarios del presidente, que son la mayoría, y del otro los de la oposición que apoyan una Guardia Nacional pero con mando civil. Después de arduas negociaciones entre ambos bandos, de manera sorpresiva los legisladores opositores lograron imponerse y se aprobó una guardia desmilitarizada que se regirá por lineamientos policiales y con mando civil. Esto significa que la institución no contará con fuero militar, un asunto que, con sobrada razón, preocupaba por los posibles abusos a los derechos humanos. La minuta se pasará ahora a la Cámara de Diputados, donde se espera su aprobación.

La noticia ha sido ampliamente celebrada porque mostró, adicionalmente, que López Obrador tuvo la capacidad de negociar y ceder ante los razonamientos de quienes se opusieron a su proyecto original.

AMLO, por otra parte, gana de todas formas porque, mientras se forma la Guardia Nacional, podrá disponer de las fuerzas armadas para las tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, fiscalizada, subordinada y complementaria en los próximos cinco años, que es prácticamente todo lo que resta de su mandato.

El tema, sin embargo, no está resuelto del todo. Falta que se aprueben las leyes secundarias donde se especificará la forma en que operará la Guardia Nacional y es ahí dónde hay que estar muy pendientes para evitar la aprobación de un poder excesivo para los militares.

No se sabe, por otra parte, cuál será exactamente la estrategia de AMLO para atacar al crimen organizado. Ha dicho que ya no se perseguirá a los capos y que su gobierno invertirá en las zonas que son más proclives a caer en manos de los narcos por la pobreza. También se sabe que se piensa legalizar la marihuana. Pero estas son solamente generalidades.  Por lo pronto, el presidente ha tenido lo que quiere y en ese sentido no tiene excusa. Tendrá bajo su mando a un cuerpo integrado por miles de militares, policías y marinos para poder dar respuesta al que es, sin duda, el mayor reclamo de los mexicanos: la pacificación del país.

*María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

 

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