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Cuba: de la Revolución Francesa al Combinado del Este

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26 de diciembre, 2018

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Cuba: de la Revolución Francesa al Combinado del Este
Roberto Álvarez Quiñones.

Roberto Álvarez Quiñones.

Roberto Alvarez Quiñones

Recientemente se conmemoró el aniversario 70 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) aprobada por la ONU y por ese motivo en la mayor parte del mundo por estos días se celebra dicho acontecimiento como una conquista de la civilización moderna. En Cuba eso está penado por la ley.

A propósito de tan relevante efemérides los cubanos, y yo como uno de ellos, nos preguntamos cómo gobiernos y personas en su sano juicio siguen apoyando  al  régimen político de un país en el que llevar encima la DUDH es un delito de “propaganda enemiga”, y donde turbas lanzadas por el Partido-Estado comunista  gritan “!Abajo los derechos humanos!”  a quienes se atreven a defenderlos públicamente.

Peor aún, esas turbas –que evocan las “camisas pardas” nazis–  llevan a niños escolares para que rompan en público el texto de la DUDH. Hay fotos dramáticas al respecto en la internet.

Ninguno de esos movilizados  conoce un solo artículo de la DUDH, porque leer dicha declaración o propiciar su conocimiento en Cuba conduce a la cárcel. Si ese “delito” es cometido en La Habana lleva de la mano a la gigantesca y nefasta prisión del “Combinado del Este”.

Capitolio de Cuba en La Habana. Foto: María Luisa Arredondo.

Capitolio de Cuba en La Habana. Foto: María Luisa Arredondo.

Es irónico que el pueblo de Cuba, nación fundadora  de la ONU (1945) y ubicada en el corazón del mundo en el que prima  la democracia liberal, sea el único de Occidente que sufre la violación  de prácticamente los 30 artículos de la DUDH.

La dictadura de Raúl Castro no solo viola la DUDH de 1948, sino la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadanode 1789, proclamada en París  43 días después de estallar la Revolución Francesa –que cambió el curso de la historia en Europa y todo el mundo–, que 159 años después fue fuente de inspiración para redactar  la Declaración Universal moderna.  Quién puede dudar que en Cuba hoy se pisotea la divisa central de la Revolución Francesa:   “ Liberté,  Egalité, Fraternité”.

La declaración revolucionaria de 1789  consagró el derecho a la libertad de los ciudadanos, el de la propiedad privada, y el de rebelarse contra la opresión. En Cuba hoy esos derechos  son “contrarrevolucionarios” y llevan a prisión.

Su incivilidad medieval  el régimen castrista la comparte  con la otra monarquía marxista-leninista-estalinista de nuestros días, la dinastía Kim de Corea del Norte. Pero a diferencia de los cubanos,  los norcoreanos  nunca conocieron la democracia moderna antes de ser sometidos al sistema comunista.

La filosofía de la DUDH,  aprobada el 10 de diciembre de 1948 en París por la  Asamblea General de la novel  ONU, tuvo gran basamento en “La Ilustración”del llamado Siglo de las Luces, y particularmente en el Contrato Social  de Jean-Jacques Rousseau, quien promovía “una forma de  asociación…  en la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca tan libre como antes”.

Ya en el siglo XVII se habían comenzado a contemplar declaraciones sobre el “Derecho Natural” de los ciudadanos. Así Inglaterra en 1679 incorporó a su Constitución la Habeas Corpus Act (Ley de Hábeas Corpus).

El fascismo, la II Guerra Mundial, y el comunismo

Muchas guerras a lo largo de la historia se desataron como reacción a abusos, trato inhumano e injusticias de todo tipo. En Inglaterra en 1689, terminada una de esas guerras civiles, vio la luz la “Bill of Rights” (Declaración de Derechos) que limitó los poderes del rey, impuso el predominio del Parlamento y sentó las bases de la democracia parlamentaria contemporánea.

En la primera mitad del siglo XX también surgieron la Convención sobre la Esclavitudde 1926, que prohibió toda forma de esclavitud, y en 1937 el Código de Moral Internacional,   y otros  intentos de establecer una seguridad mínima de respeto al individuo,  hasta entonces bastante ignorado por los Estados.

El nazismo y II Guerra Mundial,  con más de 60 millones de muertos, compulsó a la comunidad internacional a plasmar en blanco y negro una carta de derechos humanos universales  y afincar los valores defendidos contra el fascismo y el nazismo, hermanos gemelos del comunismo.

Se creó un comité internacionalpresidido por Eleanor Roosevelt, viuda del expresidente Franklin Roosevelt, compuesto por miembros de 18 países de todas las ideologías y posiciones políticas, filosóficas, culturales y religiosas.

Ocho países se abstuvieron de votar, pero ninguno de los 56 gobiernos representados allí en París votó en contra. Entre los votos favorables estuvo el de Cuba, cuyo gobierno era presidido por el nuevo presidente Carlos Prío,  elegido democráticamente y que el 10 de octubre de 1948, dos meses antes, había tomado  posesión como Jefe de Estado.

Nadie pudo imaginarse  que precisamente Prío  sería el último presidente de Cuba elegido libremente en las urnas. Desde entonces, hace también 70 años, los cubanos no eligen democráticamente a sus gobernantes. Prío fue derrocado  el 10 de marzo de 1952 por el general Fulgencio Batista,  derrocado a su vez por Fidel Castro siete años después, quien instauró una tiranía que ahora cumple 60 años.

Leyes para todos los gobiernos del mundo

A decir verdad, la DUDH es papel mojado para muchos de los 193 gobiernos que hoy integran la ONU y que, como el de Cuba  violan en forma sistémica los derechos humanos. Es hora de que el mundo disponga de reglas supranacionales de obligatorio cumplimiento para todos los Estados para proteger la integridad de los seres humanos.

La violación de derechos humanos no es un “asunto interno” de un país, como propugnan muchos países,  y convenciones de política exterior. Nada de eso. El ser humano está por encima de la política y de la diplomacia. Las denuncias internacionales de atropellos de personas no violan nunca  la soberanía nacional de nadie. Por el contrario, son una obligación de elemental decencia y de solidaridad humana.

Todo Estado violador de derechos humanos debiera ser obligado, con sanciones o  por la fuerza si fuese necesario, a respetarlos. A mi modo de ver deben  crearse instrumentos legales, tribunales y fuerzas internacionales capaces de poner fin a la violación masiva de derechos humanos  con total impunidad, como lo hacen decenas de regímenes autocráticos de distintos signos ideológicos, o incluso algunas democracias del llamado Primer Mundo.

Lo que ocurre hoy en Cuba, Venezuela y Nicaragua, por citar solo casos de Latinoamérica, no puede ser tolerado por el mundo. No estamos en la primera mitad del siglo XX, sino terminando  la segunda década del siglo XXI. Ya no basta con enunciar y divulgar los derechos ciudadanos.  Es necesario completar la obra de  los 48 gobiernos que concibieron la DUDH.

Se pisotean los 30 artículos

En el caso cubano no hace falta detallar cómo se violan allí los derechos humanos.  Al leer cada artículo salta a la vista que no se cumple en la isla. El Artículo 1 dice: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”…”;y el 2:  “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición…”

Del número 3 al 21 puede leerse:   “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes…”; “Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente….”; “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión… “;  “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Esos artículos citados, y todos los demás,  hasta llegar a 30, son ignorados, o burlados a diario en Cuba.

Por eso el Artículo 28 expresa:   ”Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”.  Pero  la “revolución” mete también en prisión a quien reclama ese derecho consagrado en el París de 1789 y en el de 1948.

La comunidad internacional no puede seguir tolerando que una dictadura, o gobierno alguno, viole los derechos humanos sin pagar un precio por ello.

 

 

 

 

 

 

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