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No money, no doctor

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28 de noviembre, 2018

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No money, no doctor
Roberto Álvarez Quiñones.

Roberto Álvarez Quiñones.

Roberto Álvarez Quiñones

No money, no doctor  es la regla de oro que rige el “altruismo” y la “generosidad” de la revolución cubana en materia de salud para los pobres del Tercer Mundo. Si no hay dinero para mí y mis cúmbilas, no hay médico que valga, me los llevo todos al instante, y si sus pacientes se agravan,  o se mueren, me importa un pito.

Es lo que parece decir Raúl Castro al retirar enfadado a los 8,300 médicos explotados como esclavos en Brasil según el pacto secreto que hizo en 2013 con la exguerrillera y presidenta entonces del país, Dilma Rousseff,   y la complicidad de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Con la petición que le hizo a Cuba el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro,  de que mantendría a los galenos cubanos en Brasil si se les paga su salario íntegro y se les permite llevar a sus familias a vivir con ellos, el General caribeño se ofendió y lanzó las patadas que le enseñó su hermano, el ex gángster  Fidel: insultó y acudió al chantaje.

Ese pataleo,  de pura soberbia,  tocó las entrañas del castrismo y del Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula da Silva en 1980.

Como fue denunciado por Diario de Cuba, con pruebas bien documentadas,  el programa Más Médicos no fue una iniciativa de Brasil, sino de  Raúl Castro, que él cocinó sigilosamente con su amiga Dilma, convoyada por su protector Lula da Silva  y por la OPS.

El programa ha beneficiado a muchos brasileños, pero su objetivo  en verdad fue abrir una vía legal a Brasilia para subsidiar al castrismo. Si los miles de millones de dólares enviados a Cuba eran cargados directamente al Tesoro público sin beneficio para los brasileños sería rechazado por el Congreso, los partidos políticos y la población.

Para evitar impugnaciones políticas y legales  Dilma y Castro II acudieron a la OPS.  Se acordó quitarle a cada médico cubano el 75% de su salario. Pero a la luz pública el esclavista no sería el gobierno de Brasil ni el PT, sino la OPS. O sea, Brasilia no paga a los médicos cubanos, ni a Cuba, sino a la OPS, que es la que envía el dinero a La Habana.

Judas Iscariote; y  ‘solo aceptamos  médicos cubanos’

Por prestarse a esa infamia  la OPS recibe un 5% de comisión que le succiona al ya exprimido salario de cada médico. Eso evoca las bíblicas 30 monedas de plata cobradas  por Judas Iscariote por traicionar a Jesucristo. La OPS traicionó al pueblo cubano.

Un detalle que revela que el propósito no era tanto velar por la salud pública como el de subsidiar a los Castro es que, según varios testimonios, en muchos de los 1,575  municipios brasileños (son 5,564 en el inmenso país) en los que trabajaban los cubanos, cuando médicos brasileños o de otros países se presentaban a ocupar una  plaza de Mas Médicos  les decían: “No, solo aceptamos médicos cubanos”.

Esa era la “orientación” que tenían. Y claro, porque les pagaban menos.  Los médicos brasileños, o los extranjeros no cubanos no sólo ganan  más, sino que reciben sus salarios completos. En fin, de los 18,000 médicos  extranjeros contratados para Mas Médicos, 11,400 fueron cubanos. Dos de cada tres.

Puntillazo al ‘altruismo’ del castrismo

Con todo esto Raúl Castro dio el puntillazo al mito fabricado por su hermano Fidel de que la “potencia médica” cubana no solo beneficiaba a los cubanos, sino que permitía ofrecer servicios médicos cubanos humanitarios en zonas inhóspitas de países del Tercer Mundo.

Puras pamplinas. Si la élite dictatorial no lucra, no hay doctor. Y para nada importa la suerte de los pacientes abandonados. Si se mueren, allá ellos. Sin dólares para la Junta Militar no hay médico, y punto.

Es una ofensa a la decencia que el régimen cubano se venda al mundo como representante de los “trabajadores en el  poder”  cuando los esquilma  como no lo hicieron nunca  los capitalistas que vilipendiaba  Karl Marx cuando  demonizaba la “plusvalía arrancada”  a los obreros ingleses.

Igualmente ha quedado desenmascarado el fariseísmo de Lula, Dilma,  y el PT.  ¿Cómo pueden pretender ser progresistas,  defensores de los pobres  y los trabajadores  unos políticos sin escrúpulos que explotan a trabajadores  como esclavos decimononos? ¿Cómo puede llamarse  “De los Trabajadores”  un partido que oprime precisamente a trabajadores?

Pérdida de $332 millones, tres veces el valor del azúcar exportada  

Según fuentes brasileñas a los galenos cubanos les han estado robando el 73% de sus sueldos de $3,300. Es decir, a cada uno le dan unos $890,  pagados en reales brasileños, y la OPS les quita  $45 de comisión. Al bolsillo del médico van solo $845 mensuales.

Los restantes $2,410 dólares  vuelan hacia Raúl Castro y su equipo, que dicen depositarle $500 a cada uno en una cuenta que ellos no pueden tocar hasta que regresan a Cuba. A quien decide no regresar le confiscan la cuenta y no le dan ni un centavo a sus hijos y conyugues, que siempre quedan como rehenes en la isla.

Porque hora es que el mundo se entera de que los médicos cubanos son obligados por La Habana a trabajar en el extranjero sin sus familias. Y si no regresan a la isla no pueden ver a hijos y conyugues durante 8 años, como castigo por haber “desertado”. Un  médico “desertor” que dejó de ver a un hijo pequeño de 6 años lo podrá ver de nuevo cuando ya de adolescente con 14 años. Es otro “logro” de la revolución

Con las jugosas “ganancias” extraídas de los 32,000 médicos explotados por el régimen en 67 países, Mariela Castro, hija predilecta de Castro II, pudo remodelar la bella piscina de su mansión amurallada y hacer compras en las tiendas más exclusivas de París, Roma y hasta en Nueva York.

Y el impacto financiero para Cuba será enorme y empeorará la actual crisis de la economía cubana. Según el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la isla perderá 332 millones de dólares anuales,  cifra muy superior a las exportaciones de tabaco, estimadas en $259 millones.

Como este año la producción de azúcar fue de solo 1.1 millones de toneladas (igual cifra que hace 124 años, en la etapa colonial)  y el consumo nacional es de unas 700,000, el país solo pudo exportar las 400,000 toneladas convenidas con China. A 12.7 centavos por libra eso arrojó un ingreso de $112 millones, tres veces menos que el dinero que pierde al caerse el negocio sucio con la OPS.

El fiasco del chantaje raulista

Para su chantaje a Bolsonaro el general Castro se basó en dos factores. En primer lugar, al retirar a todos los médicos sin que fuesen sustituidos se afectarían muchos brasileños, lo cual podría acarrearle problemas a Bolsonaro al asumir su mandato el 1 de enero.

En segundo lugar, el dictador sabe el poder del castrismo en materia de inteligencia, subversión y agitación política en Latinoamérica y particularmente en Brasil por medio del PT (13 años en el poder). Una evidencia de ello es que azuzados por el PT muchos alcaldes ya exigen a Bolsonaro que se retracte y permita que  los médicos cubanos se queden en Brasil cobrando el 25% de sus salarios.

Lo que pasa es que al parecer el populista Bolsonaro no es fácil de chantajear.  Ya ripostó a Castro II y le dijo  que al llevarse los médicos  “la dictadura cubana demuestra gran irresponsabilidad al no considerar los impactos negativos en la vida y la salud de los brasileños y en la integridad de los cubanos”.  Y le subió la parada al General:   dará asilo político a los que no deseen regresar a la isla.

Y por otra parte el gobierno brasileño rápidamente ya ha cubierto más del 90% de las plazas que dejan, o dejarán  los cubanos. El intento de chantaje fue un fiasco.

Definitivamente los Castro no  están acostumbrado   a enfrentarse a quienes los desafían. Ningún presidente de Latinoamérica lo ha hecho en mucho tiempo y por eso el régimen cubano ha hecho lo que le ha dado la gana durante décadas, sin pagar precio político alguno.

Ojalá este escándalo de miles de médicos cubanos en el extranjero explotados como esclavos, en pleno siglo XXI,  sirva para que América Latina deje las contemplaciones político-diplomáticas con la más prolongada dictadura del hemisferio.

 

 

 

 

 

 

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Alvarez-Quiñones

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