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El voto emotivo

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09 de abril, 2018

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El voto emotivo

Manuel Sañudo3Manuel Sañudo*

 “Indudablemente hay más y peores cosas que las que sabemos y descubrimos”

 Martín Lutero

En una entrevista que le hizo Carmen Aristegui a René Drucker, éste reconocido científico habló de un interesante experimento, que se llevó a cabo en EU, sobre la actividad cerebral de los electores en tiempos de comicios.

Drucker sintetizó los hallazgos del ensayo cuando aseveró que: “la gente se emociona, negativa o positivamente, con lo que le agrada y desagrada de su candidato y de los que no lo son”. Finalmente, añadió, que “estas reacciones emotivas se comprobaron, positivamente, mediante sofisticados aparatos que evaluaron la actividad mental de los electores  ante un contexto electoral”

voto

La conclusión principal a la que René Drucker llegó es que, contrario a lo que muchos creíamos saber, el voto no es razonado. Es un acto eminentemente emocional llegando, incluso, a rayar en el fanatismo. Es decir, a crear ideas imaginarias que no tienen fundamento real, y luego a comportarse en consecuencia. De tal manera que las propuestas y mensajes de los candidatos,  supuestamente basados en la razón, sólo tienen efectos si es que generan una emoción en su “mercado” meta. Aquellos electores (inclusive los propios políticos) que afirman que les asiste la razón, en realidad lo que tienen, detrás de sus alegatos, es una mezcla de emociones como la desconfianza de perder privilegios, la esperanza de lograr un mejor nivel de vida, la venganza contra los candidatos rivales, o simplemente el miedo al cambio. Puesto que somos seres de costumbres y éstas nos brindan seguridad, la que de igual forma es otra poderosa y sensible necesidad.

El sentimiento más penetrante de todos es el miedo, emoción que perturba y angustia el ánimo ante un peligro real o imaginario. Y ese peligro,   innegable o ficticio, puede estar en tiempo presente o “existir” en el futuro; lo cual es peor aún, ya que su condición expectante reduce la posibilidad de que ciertamente ocurra. Así entonces, el peligro imaginado es producto de la fantasía, pero no por ello tiene menor influjo en el ánimo personal. Lo que cuenta es la percepción que cada cual tenga de la realidad… ¡y nada más!

De ahí que los mercadólogos de la política reiteradamente maniobren las emociones del público, al menos en muchas campañas del pasado reciente. Por mera casualidad (asunto que sería cándido suponer) o porque saben bien que los votos se ganan manipulando la información que recibirá el electorado. Para enrarecer más el ambiente, los medios de comunicación – cuando no actúan con la verdad – terminan por fabricar las realidades que convienen a sus dueños y patrocinadores.

Si la persona está atrapada por sus emociones será imposible comunicarse con ella mediante razonamientos. Serían como dos monólogos, en estrictos sentidos paralelos, que jamás llegarán a tener ligazón alguna. Fantasioso o no, el efecto logrado es avasallador en términos del miedo y otras emociones sembradas en las percepciones de los votantes. Muestra de ello fue la enorme cantidad de comunicados que el gran público, de las clases medias y altas, retransmiten por Internet, obviamente sin razonarlos o cuestionar su validez, acuciados por el miedo de la etapa pre-electoral.

Es muy lamentable que casi nadie – tan sólo unos pocos – se dedique a hacer un examen razonado de las propuestas que ofrecen, los diferentes candidatos, para mejorar al país; examen que se dificulta por que la información, fidedigna, es insuficiente como para hacer una comparación legítima. La gran masa de electores sencillamente se deja llevar por lo que escucha o por lo que lee, siempre y cuando ello le induzca el sentimiento gratificante de “hacer lo correcto”, para sus emociones y creencias políticas y sociales.

Así las cosas, lo deseable sería que esos sentimientos gratificantes sean refrendados por los hechos y las  buenas obras de los que resulten ser nuestros gobernantes. Que hagan de México un país más rico e igualitario, más próspero, competitivo y educado.

 

*Manuel Sañudo Gastélum

Coach y Consultor

manuel@entusiastika.com

DR © Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción sin el permiso del autor.

 

 

 

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