Un drama inoportuno

Ana Uribe.
Ana Uribe.

Ana Uribe*

En medio de la tragedia y el duelo que envuelve a México por los dos sismos de septiembre, fue innecesaria, inoportuna y hasta grotesca la noticia de la niña Frida Sofía que debía ser rescatada de los escombros.

A través de su reportera Danielle Dithurbide, Televisa tuvo el contacto con un funcionario de La Marina, quien estaba al frente del mando en El Colegio Enrique Rébsamen, desde donde se construyó el fantasma de la niña. Su rescate se convirtió en la esperanza de vida, su cobertura dejó de lado otras áreas y estados afectados. Ganó tendencias en las redes sociales. Con el privilegio de cubrir de cerca la nota, Televisa sentía que regresaba a los buenos tiempos.

Esta historia evidenció contradicciones informativas de los funcionarios de alto mando de La Marina mexicana. El oficial mayor de La Marina, almirante José Luis Vergara Ibarra y el subsecretario de La Marina Ángel Enrique Sarmiento, en una fase, dieron información contraria. Se visualizó una falta de protocolo en la transmisión de información en tragedias humanas. Extraño en una institución de alta credibilidad en el país.

Bajo el cobijo de Televisa, el almirante Vergara abonó su parte para la historia de la niña. El subsecretario Sarmiento anunció el fin de esta historia de la niña y dijo que, las listas de los niños de la escuela y la información de los padres de familia les llevaban a concluir que no había más menores que buscar. Después, con un mensaje lacónico, los dos funcionarios juntos, a cuadro en la televisión, acaban con rumores y cierran el impacto mediático de la historia. El subsecretario Sarmiento se disculpa en primera persona, habla de sus buenas intenciones de servir al país.

Los errores de información en el contexto de una tragedia son comprensibles. Es de humanos equivocarse, al mejor cazador se le va la liebre. Lo que no se vale es la manipulación de la información que orilla a construir una mentira mediática en medio del dolor humano. Pero qué necesidad. El canto de las sirenas de Frida Sofía envolvió a todos. El secretario de Educación, Aurelio Nuño, convencido, se mostró interesado en contactar a los padres, y hasta el propio presidente mexicano Peña Nieto, aludió a la búsqueda de la menor.

Durante las horas de transmisión, en Televisa se fascinaron con el rating, muy a su estilo de producir drama, centraron su atención arrogante y sin mesura en un acontecimiento. Aunque se escuden en eximir culpas, desde la trinchera de Televisa, se concentró y distribuyó el flujo del lodo dramático, el medio también fue el mensaje, que no se equivoquen.

Todos los medios de comunicación nacionales y extranjeros mintieron y propagaron confusión. ¿Quién sanciona este descaro mediático en momentos tan vulnerables para un país devastado?. ¿Quién sanciona este descaro, cuando lo urgente, ahora, está en atender lo elementalmente humano? La mentira salió de muchas voces. Hasta ahora pocos medios han hecho una autocrítica del error y se escudan en el silencio. Mal por ellos. Todos deben disculpa. Es hora de que cada quien asuman la parte de responsabilidad que corresponde.

*anauribeescritora@gmail.com

 

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