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La necesidad de ser necesitado

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28 de junio, 2017

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La necesidad de ser necesitado

 

Manuel Sañudo3Manuel Sañudo*

“Cuando alguien te necesita te da un significado, te sientes importante, y crees que lo haces para ayudar al necesitado. Pero te equivocas, pues lo haces simplemente para glorificar tu ego”

OSHO

Mucha gente afirma que les gusta ayudar a los demás y en realidad lo que les gusta es sentir que les necesitan, sentirse útiles, protectores, benefactores, pero eso es más una necesidad propia e interesada, pues al ayudar al prójimo en el fondo satisfacemos una necesidad del ego.

El que recibe ayuda no sabe – o no quiere – ayudarse a sí mismo, y el benefactor se siente bien al ser necesario, en un círculo de codependencia aparentemente sin final.

Algunos justifican esta situación al decir que “dar es lo mismo que recibir” pues, cuando doy al otro, busco darme algo a mí mismo, gratificar una necesidad egótica, que puede ser la de reconocimiento, de admiración, de popularidad, de fama, o lo que fuere. El caso es que también el otro quiere y busca satisfacer sus necesidades, en especial las de protección y tutela; aquí es donde se yergue la codependencia, como lazo de unión entre el benefactor y el necesitado, en una relación simbiótica que nada tendría de malo, mientras no se vuelva enfermiza, disfuncional.

El codependiente benefactor suele olvidarse de sí mismo para centrarse en los problemas del otro (su pareja, un familiar, un amigo, etc.) y es por eso que es muy común que se relacione con gente “problemática”, justamente para poder rescatarla y crear de este modo un lazo que los una. Así es como este codependiente, al preocuparse por el otro, olvida sus propias necesidades y cuando la otra persona no responde como él espera se frustra y se deprime.

Con su constante ayuda, el codependiente busca generar en el otro la necesidad de su presencia, y al sentirse necesitado cree que de este modo nunca lo van a abandonar. Esta condición es grave, ya que al no sentirse correspondido puede hacerse daño a sí mismo e incluso a la otra persona.

Es usual que en una relación, el codependiente no pueda o le sea muy difícil poner límites y sencillamente todo lo perdone, a pesar de que la otra persona llegue a herirlo de manera deliberada; esto es simplemente porque el codependiente confunde la “obsesión” y “adicción” que siente por el otro con una inmensa devoción que todo lo puede.

Por lo mismo, el codependiente es incapaz de alejarse por sí mismo de una relación enfermiza, por más insana que ésta sea, y es muy común que llegue a pensar que más allá de esa persona se acaba el mundo, hasta que reconoce su condición psicológica, decide hacer algo para cambiar la manera en que vive, y así terminar con esa forma de adicción, o no volver a generarla en otras personas o en futuras relaciones.

No desacredito a los benefactores, que tanta falta hacen en un mundo desigual, simplemente apunto que hay que evitar caer en una adictiva codependencia, que se puede tornar malsana y por tanto ineficaz; y esto puede evitarse siendo honestos consigo mismos, conscientes de que ayudamos al otro pero que también buscamos “ayudarnos” en la satisfacción del ego.

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”

Proverbio Chino

 

*Manuel Sañudo Gastélum

Coach y Consultor

www.manuelsanudocoach.com.mx

manuel@entusiastika.com

DR © 2017 Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción sin el permiso del autor.

 

 

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