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¿Se puede votar por Trump y no ser racista?

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12 de noviembre, 2016

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¿Se puede votar por Trump y no ser racista?
Ana Uribe.

Ana Uribe.

Ana Uribe

A reserva de lo que digan  análisis posteriores más profundos sobre los resultados electorales, llama mi atención la actitud de votantes que afirman que su voto por Trump, no fue por motivos racistas. Algunos hasta se ofenden si se les vincula con eso.

Sabemos que Trump utilizó la campaña para desacreditar minorías, amenazar musulmanes y agredir mexicanos, por varios años enarboló una propaganda ofensiva para decir que Obama no había nacido en Estados Unidos. El KKK ha sido seguidor de su campaña y en su momento, el candidato no se desligó. Si esto no es racismo, entonces qué es. El lema de campaña de hacer América Grande tiene explícito el sello exclusivista de privilegiar unos y desaparecer otros.

En Estados Unidos se revivió el racismo, a veces escondido, a veces completamente obvio en símbolos, acciones y discursos. Quizás se ocultó un poco con la victoria de Obama, la imagen de un país tolerante dio esperanza a nuevas generaciones en el mundo. Pero, con las elecciones del 8 de noviembre, una nube gris cubre las luchas de los derechos civiles por hacer un mundo más incluyente de la diversidad.

No podemos negar un país dividido y con odios. Quizás muchos votos no son producto del racismo sino de otras decisiones como la fidelidad ciega al partido, independiente del candidato, o las expectativas que Clinton no cubría, la frustración por no alcanzar el sueño americano. Hay de todo, pero el sufragio no es inocente.

Es fácil negar el racismo en uno mismo, porque no es políticamente correcto. Sabemos que en Estados Unidos se puede sancionar o dejar sin trabajo a alguien por acciones racistas. Votar para que un candidato con retórica racista, defina los destinos del país, habla mucho de cómo somos como humanidad.

Desafortunadamente en la hipocresía todo se vale, podemos simular que no somos racistas, pero la vida es otra y muy dura para quienes la sufren. Después de los resultados electorales, la realidad supera la simulación.

 

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