Orlando: respuesta errática de Trump

 

 

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

Las declaraciones de Donald Trump a raíz de la matanza ocurrida en Orlando, Florida, se han caracterizado por estar plagadas de toda clase de mentiras e incoherencias pero, sobre todo, falta de sensibilidad.

Ajeno totalmente al dolor que embarga a quienes perdieron a sus seres queridos o a quienes resultaron lesionados en el brutal ataque perpetrado en el club nocturno Pulse, una de sus primeras declaraciones fue agradecer las felicitaciones que había recibido por haber pronosticado que el país iba a sufrir otro ataque terrorista. Además de su absoluta falta de empatía con las víctimas, en su mayoría de origen puertorriqueño y pertenecientes a la comunidad gay, el millonario pasa por alto que cualquiera puede “pronosticar”  un nuevo atentado, sobre todo cuando sabemos que no hay suficientes candados para vender armas de alto poder a individuos con problemas mentales o con ideas extremistas. El reto es saber exactamente cuándo, cómo y en dónde.

A partir de esa primera declaración, prácticamente todo lo que ha dicho es una interminable serie de disparates y contradicciones.

Para empezar, revivió su descabellada propuesta de que, si llega a la presidencia, impedirá a los musulmanes entrar a Estados Unidos. Esta declaración, sin embargo, se contradice con la anterior que había hecho en el sentido de que sólo se trataba de una “sugerencia” y no resuelve el problema de cómo impedir los ataques de los musulmanes nacidos en Estados Unidos. En otro más de sus errores garrafales, Trump dijo que el autor del tiroteo en Orlando era nacido en Afganistán cuando en realidad era originario de Queens, Nueva York.

Y fiel a su costumbre de tergiversar las declaraciones de sus rivales, el magnate acusó a Hillary Clinton de querer abolir la segunda enmienda al proponer que se prohíba en su totalidad la venta de armas. La demócrata, en realidad, lo único que ha propuesto es que se prohíban los rifles de asalto como el AR 15 y que se haga una revisión más profunda de los antecedentes de quienes deseen adquirir armas, propuestas de sentido común con las que está de acuerdo la mayoría de la población.

Pero sin duda la peor declaración de Trump fue insinuar  que el presidente Obama tenía algo que ver con la matanza en Orlando sólo porque no utiliza el término «musulmanes radicales». La cuestión escaló cuando el Washington Post publicó un titular sobre el tema que enfureció al magnate porque, a su juicio, distorsionaba sus palabras. Su reacción fue la típica de un dictador: anunció que prohibirá que los reporteros de ese influyente diario cubran su campaña.

De este modo, en lugar de mostrar compasión por las víctimas y enfocarse en ofrecer soluciones bien pensadas para combatir el terrorismo en Estados Unidos, Trump ha convertido esta tragedia nacional en una oportunidad más para dividir al país y sacar provecho político mediante un protagonismo deplorable y totalmente fuera de la realidad.

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora general de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

 

 

 

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