Demócratas: la hora de la unidad

 

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

El hecho de que diversas encuestas indiquen que la clara ventaja de la que disfrutaba Hillary Clinton sobre Donald Trump haya disminuido de manera significativa en los últimos días ha empezado a inquietar a muchos que temen que el millonario llegue a la Casa Blanca.

Un reciente sondeo nacional de NBC News y Wall Street Journal le da a la exsecretaria de Estado una intención de voto del 46% frente a 43% del magnate. Apenas en abril, Clinton tenía el 50% y Trump sólo el 39%.

Hay que destacar, sin embargo, que en gran medida estos números se deben a que Trump es ya el virtual nominado del Partido Republicano mientras que Clinton, aun cuando es la favorita para ganar, tiene que derrotar todavía a Bernie Sanders.

Aunque el senador de Vermont enfrenta una lucha cuesta arriba para vencer a Clinton, todo indica que llegará hasta la Convención Demócrata no sólo para influir en la plataforma del partido sino para tratar de convencer a los delegados que le han prometido lealtad a Hillary que cambien de opinión y lo respalden a él.

El argumento principal de Sanders es que todas las encuestas apuntan a que él es un candidato más fuerte que Clinton. Varias encuestas apuntan a que, en una hipotética elección, el senador de Vermont vencería a Trump por 15 puntos (54% a 39%). De los tres aspirantes a la presidencia, Sanders es, además, el que goza de una imagen más positiva.

Si bien nadie niega el derecho de Sanders a continuar en la contienda por el enorme apoyo que ha conquistado, especialmente entre los jóvenes, es claro que las severas críticas que ha hecho a los errores y debilidades de Clinton han hecho mella en la candidatura de ésta, quien desde luego no ha perdido oportunidad para contraatacar.

Por esta razón, en las últimas semanas, muchos medios han hablado de una virtual guerra civil entre los demócratas y de los riesgos que ello representa para el partido azul en la elección general. Las críticas hacia los planes y propuestas que ambos deben pulir son saludables para que los votantes tengan mejores opciones. Pero desde luego no conviene que deriven en una batalla que termine por debilitarlos.

El mensaje parece haber sido escuchado. Tanto en el bando de Sanders como en el de Clinton, las agresiones han bajado significativamente de tono, aunque el senador de Vermont ha advertido que la convención del partido podría ser agitada, pues es la naturaleza de la democracia.

Los dos aspirantes demócratas han resaltado que, al final, lucharán por la unidad del partido. Por fortuna, pese a los ataques y contraataques, ambos parecen haberse dado cuenta de que lo importante es destacar sus propuestas y enfocar sus baterías en contra del verdadero enemigo, Donald Trump, a quien bajo ningún concepto se le debe subestimar.

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora general de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

 

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