Claroscuros en la entrevista con El Chapo

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

Sobran los periodistas que hubieran dado lo que fuera con tal de obtener una entrevista con El Chapo Guzmán. Pero también sobran los que se hubieran negado y de hecho lo hicieron, no sólo por los riesgos para su integridad física sino también profesional.

Hace unos años, en 2008 para ser exactos, el periodista Raymundo Riva Palacio reveló que rechazó que una reportera de un medio que dirigía entrevistara a Guzmán para no poner en peligro la vida de la comunicadora y para evitar que el capo quisiera imponer los términos de la entrevista, lo que hubiera dado al traste con la imagen del periódico.

Esto último fue justamente lo que ocurrió con la entrevista que le hizo a El Chapo el conocido actor y activista estadounidense Sean Penn, con la ayuda de la actriz mexicana Kate del Castillo. El encuentro ha generado una extensa serie de cuestionamientos éticos y legales tanto por el manejo que se le dio al texto como por los motivos que los llevaron a reunirse con el capo.

Sean Penn y El Chapo.
Sean Penn y El Chapo.

Como ha trascendido ya ampliamente, la credibilidad del trabajo de Penn quedó en entredicho porque la revista Rolling Stone, que publicó la entrevista, reconoció que le dio a El Chapo el derecho de revisar el texto antes de publicarlo, una práctica inaceptable en cualquier medio periodístico serio.

Por lo que respecta al encuentro en sí, a ningún periodista se le puede acusar por reunirse con un prófugo de la justicia para cumplir con la tarea de informar. El problema en el caso de Penn y Kate del Castillo es que tenían un interés adicional: el de producir una película sobre El Chapo. De llevarse a cabo, este proyecto los hubiera colocado en una situación complicada. Recibir dinero del capo o asociarse con él para esta empresa sería algo muy cuestionable, por lo que ambos son investigados por la Procuraduría General de la República (PGR) de México.

Por otra parte, no se puede demeritar del todo el trabajo de Penn. Al margen de los motivos que lo impulsaron a encontrarse con El Chapo y de la superficialidad con que se manejaron ciertas apreciaciones y preguntas, finalmente logró una entrevista exclusiva que, para bien o para mal, es de gran interés. Como lo ha aceptado la misma PGR, gracias a este trabajo se logró la recaptura del narcotraficante más buscado del mundo. Y por si fuera poco, en la entrevista Guzmán confiesa cándidamente que se dedica al negocio de las drogas, algo que nunca antes había reconocido. Esta confesión, sin duda, facilitará la tarea de la PGR.

Sólo queda esperar que Guzmán no se vuelva a fugar, no porque de él dependa que aumente el narcotráfico o la violencia en el país sino porque el gobierno mexicano necesita enfocarse en atender problemas más graves como la devaluación del peso, la caída del precio del petróleo, el desempleo y, sobre todo, el cáncer de la corrupción.

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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