París: recordemos la lección de Irak

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

Los atentados terroristas de París han abierto un nuevo frente de divisionismo en la política estadounidense que tendrá amplias repercusiones en la contienda presidencial.

Debido al temor desencadenado por las amenazas del Estado Islámico en el sentido de que su siguiente objetivo será Washington, lo más probable es que los candidatos  extremistas radicalicen todavía más su discurso antiinmigrante y xenofóbico para aumentar su popularidad.

Donald Trump, por ejemplo, no perdió la oportunidad para saltar al ruedo con sus acostumbradas declaraciones explosivas y simplistas. En una entrevista con MSNBC, el magnate republicano dijo que si él fuera presidente de Estados Unidos, probablemente no hubieran ocurrido los atentados en Francia.

«Deberíamos haber bombardeado antes los campos de entrenamiento de los terroristas”, dijo Trump.  Y agregó que consideraría seriamente cerrar las mezquitas de Nueva York y enviar más tropas al Medio Oriente para atacar a los terroristas. Esta postura marca un abierto contraste con la política de Obama, quien hasta ahora ha dicho que seguirán los bombardeos aéreos pero no enviará tropas terrestres porque el costo tanto humano como económico sería muy elevado y no se sabe cuántos años duraría el conflicto.

La respuesta que se debe dar ante la amenaza del Estado Islámico no es tarea fácil. Existen muchas facciones en Siria y antes de ir a la guerra se debe evaluar a cuáles de ellas se debe apoyar y para qué. Si no se cuenta con un plan estratégico detallado y las alianzas adecuadas, tanto a nivel local como internacional, se corre el riesgo de complicar aún más el panorama, como ha ocurrido en el pasado.

Hay que recordar que gran parte del problema que ahora se vive en Siria se originó por la decisión equivocada de invadir Irak, tomada durante la administración Bush. Sin embargo, ahora los republicanos han olvidado este hecho y culpan a Obama del surgimiento de ISIS por no haber actuado a tiempo contra ellos.

Otro asunto que ha causado graves fricciones es el de los refugiados sirios. Obama insiste en mantener su promesa de ofrecer asilo a 10 mil de ellos, pero 26 gobernadores se han negado a recibirlos. Si bien es comprensible el miedo a que pueda infiltrarse un terrorista dentro de los refugiados, sería también inhumano dejar en el desamparo a miles de mujeres y niños que buscan huir del terrorismo, sobre todo porque el país puede examinar de manera cuidadosa los antecedentes de los que podrían entrar.

Lamentablemente, es de esperarse que las posturas en torno a la política que debe adoptar Estados Unidos frente al Estado Islámico se polaricen más por la contienda electoral. Hay que subrayar, sin embargo, que el terrorismo no se vencerá con divisionismos internos ni con medidas precipitadas para tratar de ganar votos. Lo que requerimos es que este gobierno y los candidatos a la presidencia analicen cuidadosamente las consecuencias de cualquier acción de EEUU en el Medio Oriente. No se puede arriesgar la seguridad nacional con medidas tímidas cuando se requiera la fuerza, pero tampoco se puede actuar con acciones dictadas solamente por la ira o el deseo de venganza. Hoy más que nunca debemos recordar la lección de Irak.

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora general de Latinocalifornia.com

 

 

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