En defensa de los periodistas mexicanos

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

Uno de los mejores regalos que nos dejó la Feria del Libro en Español de Los Ángeles (LéaLA) fue la oportunidad de escuchar y conocer de cerca a varios de los mejores representantes del periodismo en México. Ahí estuvieron, entre otros, Sanjuana Martínez, Anabel Hernández,  Lydia Cacho, Diego Osorno, Javier Valdez y José Reveles. Todos ellos periodistas de trayectoria excepcional no sólo por su sabiduría y talento sino por  su valor para denunciar las injusticias y los abusos del poder en México.

Y subrayo la valentía que los caracteriza porque en México ejercer el periodismo de manera crítica no es cosa menor, representa colocarse al filo de la navaja. Quienes lo hacen se arriesgan no sólo a perder su trabajo y su libertad sino incluso la vida.

Ante las amenazas y agresiones, a muchos no les ha quedado otra opción que la de autoexiliarse.

Anabel Hernández, autora de libros tan conocidos como “México en llamas” y “Los señores del narco”, tuvo que irse a la Universidad de Berkeley después de enterarse que Genaro García Luna, el secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, había contratado a policías federales para asesinarla. Pero el exilio no ha logrado silenciarla. Desde Berkeley sigue sus investigaciones, particularmente sobre la participación del Ejército federal en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

De izq. a der., los periodistas Sanjuana Martínez, Anabel Hernández, Diego Osorno y la moderadora Andrea Reyes, de Claremont McKenna College. Foto: Latinocalifornia.com
De izq. a der., los periodistas Sanjuana Martínez, Anabel Hernández, Diego Osorno y la moderadora Andrea Reyes, de Claremont McKenna College. Foto: Latinocalifornia.com

En el foro sobre Periodismo y Violencia de LéaLA, Anabel dijo que a pesar de que cada periodista silenciado es un ataque contra la ciudadanía porque representa una historia menos que se cuenta, los comunicadores en México caminan solos. “No hemos sido lo suficientemente humildes para pedir el apoyo de la sociedad. En Francia, por ejemplo, cuando mataron a los colaboradores de la revista Charlie Hebdo, miles salieron a las calles a protestar. En México han matado a más de cien periodistas en los últimos 15 años  y nadie ha salido”.

México es hoy, efectivamente, uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. La Procuraduría General de la República indica que de 2000 a la fecha han asesinado a 103 comunicadores y se tiene el registro de 21 desaparecidos. Adicionalmente, según la Comisión de Derechos Humanos de México, desde 2006 se han perpetrado 45 atentados contra medios de comunicación.

Lo más grave es que todas estas agresiones han quedado en la impunidad; hasta la fecha las autoridades no han detenido a un solo responsable de estos crímenes.

Gran parte de la vulnerabilidad de los periodistas se debe, como bien lo dijo Anabel, a que están solos. La sociedad no los apoya como debería y muchos medios de comunicación ni siquiera se atreven a publicar sus trabajos o los despiden, como ocurrió con el caso de Carmen Aristegui y la empresa MVS.

Para contrarrestar esa debilidad, Diego Osorno, autor de obras sobre movimientos y conflictos sociales en México, entre ellos  “Contra Estados Unidos” “Oaxaca sitiada”, “País de muertos” y “La guerra de los Zetas”, habló sobre la necesidad de que los periodistas forjen alianzas con los académicos y con las organizaciones no gubernamentales a fin de fortalecerse.

Osorno, considerado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) como uno de los nuevos Cronistas de Indias, reconoció en el foro la labor de las comunicadoras mexicanas en la tarea del periodismo de investigación y de denuncia. “Ellas llevan la delantera. Los hombres nos hemos quedado rezagados”, aseguró.

Sanjuana Martínez, quien se ha distinguido por sus investigaciones sobre pederastas en la Iglesia Católica y ha escrito extensamente acerca del crimen organizado y sus nexos con la política, habló sobre la violencia de género que se ejerce contra las mujeres periodistas. En particular relató cómo en una ocasión se metieron a la recámara de su casa, sacaron el cajón de su ropa interior y defecaron ahí.

Pese al panorama tan oscuro, Sanjuana, autora de libros como “Las amantes del poder” y “La frontera del narco” manifestó que por primera vez se ve una luz de esperanza porque la sociedad está despertando.  “El puesto más importante es el de ciudadano y millones de mexicanos lo están ejerciendo…Ojalá esto se manifieste en las urnas el próximo 7 de junio Con un voto de rechazo al PRI y a Enrique Peña Nieto”, dijo.

La situación por la que atraviesan los periodistas críticos e independientes en México exige, en efecto, el repudio de la sociedad hacia los políticos que no han cumplido con su tarea y que, por el contrario, le han dado la espalda a sus gobernados.

Pero exige también que cada uno de nosotros tome conciencia sobre la magnitud del problema. En un país en el que se silencia a los periodistas no tienen cabida la democracia ni la justicia. Por eso es fundamental que los defendamos, que presionemos a los gobiernos de todos los niveles para que prevengan estos crímenes, los investiguen y castiguen a los responsables. Lo peor que podemos hacer cuando un periodista es asesinado es quedarnos callados, no podemos ser cómplices de estos crímenes que atentan contra los principios fundamentales de una sociedad libre, plural y democrática.

*María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

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