Realiza tus sueños

Manuel Sañudo Gastélum.
Manuel Sañudo Gastélum.

“Si lo puedes imaginar, lo puedes convertir en realidad”

Anónimo

No creo que existan personas que, en esencia, sean apáticas. Simplemente existen personas con objetivos estériles, con metas que no les generan la exaltación y el impulso necesarios para tomar acciones de manera sólida. Los ganadores ven la vida como una bienaventuranza; los perdedores la ven como una maldición.

Todo camino de éxitos inicia con una visión, con un sueño. Un sueño es el chispazo que enciende la maquinaria del entusiasmo y de la tarea. Los sueños son el carburante obligatorio para emprender cualquier acción. Las personas imaginativas ven el futuro lleno de escenarios inspiradores.

El mejor modelo de buenos soñadores lo encontramos en los niños. Si se les pregunta: “¿qué vas a ser cuando seas grande?”, seguramente todos ellos revelarán, con formidable ingenuidad, grandiosas ocupaciones. No se preocupan por las limitaciones, sino que piensan en sus ambiciones, sin impedimentos.

Todos nacemos con un inmenso potencial por desarrollar. Comenzamos nuestro tránsito por la vida y, siendo niños, nuestra mente no entiende de restricciones; todos pensamos en realizar grandes empresas y emprender fabulosas aventuras. Pero, al crecer, dejamos que nuestros sueños se vayan quedando cada vez más y más pequeños. Con la edad perdemos ese idealismo para soñar.

Es obvio que no describo a esos sueños que rompen con toda lógica; hablo de aquellos sueños que se trazan teniendo los pies en la tierra, pero el ánimo y los ojos puestos en los más altos destinos.

¿Qué nos sucede a medida que vamos dejando de ser niños? Nosotros mismos, con los pretextos más variados, preferimos encarrilarnos en lo que es “normal”, en lo que es aceptado por la mayoría. Acabamos por convertirnos en enanos mentales, y desaparecemos al niño soñador, sustituyéndolo por un adulto conformista.

Erigir tus sueños es el primer paso para convertir lo invisible en visible. Así pues, lo que tienes que hacer es apuntarte objetivos lo suficientemente grandes, inspiradores y desafiantes que te inciten a dar lo mejor de ti mismo. Evita autocensurarte y auto limitarte. Evoca en tu mente y describe todo aquello que pase por tu imaginación, aunque te parezca desatinado.

Lo cierto es que cuando piensas en todas esas cosas, tu entusiasmo crece, te sientes mucho más motivado e ilusionado; pero acuérdate siempre de que el triunfo es la obra progresiva de un gran sueño, es un transcurso de evolución, desde algo básico, con la intención de ir hacia algo mejor. Es una evolución a partir del letargo hacia el ejercicio; de la inacción a la acción; de la desidia al entusiasmo; de la pequeñez al mayor de los éxitos.

El siguiente paso, es responder a la pregunta: ¿En qué clase de individuo habrás de convertirte para lograr todo lo que quieres? Luego, detalla cuáles habilidades, rasgos de carácter, actitudes y creencias necesitarás desarrollar para alcanzar todos los objetivos anotados anteriormente.

El paso más importante es, sin titubeos, que empieces la acción de forma inmediata tan pronto como hayas definido tus metas. Es necesario crear rápidamente el impulso. No dejes pasar un día más sin haber realizado una acción, por pequeña que sea, que te ponga en marcha en la dirección de tus sueños.

Una vez que hayas dado el primer paso, el resto de ellos se te harán más llevaderos y naturales de realizar. El simple hecho de dar ese primer paso ya te aparta del 90% de las personas, de aquellas que son incapaces de intentar caminar detrás de un objetivo, de los que renuncian antes de siquiera haber comenzado. Atrévete a formar parte del grupo de las personas proactivas, las que toman una decisión y se comprometen con ella… ¡sin pretextos!

Las estadísticas demuestran que, durante los tres años subsecuentes a la jubilación, se ocasionan muchas muertes, lo cual indica que, aún y cuando seas joven y la jubilación la veas como algo muy distante, es un hecho que si pierdes la emoción de estar produciendo y contribuyendo de algún modo, igualmente perderás el deseo de vivir.

Es obligatorio que continuamente tengas un objetivo que te promueva hacia adelante; que te inspire y te rete a sacar ese formidable potencial que está adormecido dentro de ti.

Si dejas al azar la obtención de resultados, muy posiblemente no conseguirás logros de importancia, por lo que resulta importante que establezcas metas que te permitan prosperar hacia tus sueños y objetivos más preciados.

Soñar, visualizar y fijarte metas es comenzar a labrar tu propio destino.

 

Coach y Consultor de Empresas

Correo: manuelsanudog@hotmail.com

Sitio: www.manuelsanudocoach.com.mx

D. R. © Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción sin el permiso del autor.

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