Layín, reflejo de la podredumbre en México

María Luisa Arredondo.
María Luisa Arredondo.

El video se hizo viral en las redes sociales en cuestión de horas: en él se aprecia a un individuo de bigote grueso, con un sombrero de vaquero que baila animadamente en una fiesta con una jovencita de pelo largo a quien le levanta el vestido en dos ocasiones a la vista de todos. Como sabemos ahora, el sujeto en cuestión es Hilario Ramírez Villanueva, alcalde de la ciudad de San Blas, en la costa del Pacífico en Nayarit.

Debido a la indignación que produjo la reprobable conducta de Ramírez, éste ha sido entrevistado por decenas de medios. Lo más insólito es que, lejos de mostrar un sincero arrepentimiento por sus acciones, “Layín”, como le llaman sus allegados, parece disfrutar de la repentina mala fama que ha adquirido y cada vez que habla revela nuevas facetas de su personalidad y de su modus vivendi que merecen ser investigadas.

Entre otras cosas, Ramírez ha revelado que la fiesta donde cometió el abuso de exponer a la jovencita era para celebrar su cumpleaños y tuvo miles de invitados a los que agasajó con música de banda, 50,000 cajas de cerveza y carne de 50 vacas. Se estima que el costo fue de un millón de dólares.

Sobre  la procedencia del dinero para costear el festejo, “Layín” se ha limitado a señalar que lo pagaron sus amigos. Y es aquí donde surgen las preguntas obligadas: ¿quiénes son sus amistades, a qué se dedican y por qué derrochan tanto dinero en una fiesta para el alcalde?

Ramírez Villanueva, en la fiesta de su cumpleaños. Foto: Facebook.
Ramírez Villanueva, en la fiesta de su cumpleaños. Foto: Facebook.

 

No es la primera vez que Ramírez hace alarde de tener dinero a manos llenas. En su toma de posesión se presentó montado en un semental negro valuado en un cuarto de millón de dólares. Y es frecuente que recorra las calles de San Blas y hable con los vecinos al tiempo que les regala billetes.

Desde que llegó al poder, Layín ha dado de qué hablar por sus extravagancias y sus declaraciones explosivas, entre ellas el de reconocer que había robado “un poquito” del erario público durante su primera gestión al frente de San Blas.

El periodista Jorge Ramos, de Univision, le preguntó hace poco si pensaba renunciar dado que muchos lo han pedido por considerar que representa lo peor de México.   “Layín” dijo que no, puesto que sus gobernados lo quieren y ellos son los que tienen la última palabra. Es posible que muchos estén conformes con él porque les reparte migajas, pero definitivamente las autoridades estatales y federales deberían ponerlo en la mira e investigar la procedencia del dinero que maneja. Por lo que se ve, Layín es, efectivamente, un fiel representante de la podredumbre que caracteriza a gran parte  de la clase política mexicana.

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

 

 

 

 

 

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