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España: Podemos, ideas viejas en bocas jóvenes

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05 de marzo, 2015

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España: Podemos, ideas viejas en bocas jóvenes

Jesús Hernández Cuéllar/Contacto Magazine

“Si los socialistas supieran de economía, no serían socialistas”
Friedich Hayek
Premio Nóbel de Economía, 1974

La caída del Muro de Berlín en 1989 fue mucho más que un derrumbe de piedras. Fue un derrumbe de ideas en un país dividido en dos estados, cada uno de ellos con un sistema diferente. Uno de esos estados, que vivía en un escenario democrático con una pujante economía de mercado, era entonces y es hoy día la nación líder de Europa. El otro estado, comunista y dictatorial, había fabricado el muro para que sus ciudadanos no huyeran hacia la libertad y la prosperidad de la otra Alemania. Finalmente, ese segundo estado desapareció y su sistema fue a parar al basurero de la historia. Cuando esto ocurrió, muchas de las figuras más prominentes del movimiento político español Podemos, inclusive su líder Pablo Iglesias, eran muy jóvenes, tal vez adolescentes. Demasiado jóvenes. La juventud, sin embargo, nunca ha sido un obstáculo a la hora de aprender lecciones.

Pablo Iglesias, líder del movimiento español Podemos.

Pablo Iglesias, líder del movimiento político español Podemos.(Creative Commons).

Decidí dedicar esta columna al movimiento Podemos y a su líder, a más de 9.300 kilómetros de distancia (Los Angeles-Madrid), después de haber leído cuidadosamente el programa político de esa organización española, otros textos relacionados con el grupo y de haber visto medio centenar de vídeos de discursos y entrevistas de Iglesias. Cuando uno escribe la frase clave “pablo iglesias” en Google, aparecen 40 millones 300 mil resultados en 26 segundos. El programa de Podemos, como tal, aborda una serie de problemas por los que atraviesan España y otros países de Europa, problemas que merecen ser mencionados, criticados y superados. No hay dudas. Pero me llamaron mucho la atención las respuestas de este movimiento político a esos problemas. Como muchos programas de organizaciones políticas, especialmente las dirigidas por gente inexperta, el de Podemos es mucho más una lista de deseos que un programa. Todo está enfocado en el “qué”, muy poco en el “cómo”, y esos “cómos” son no solamente vagos sino tan viejos como los discursos de Lenin, Stalin, Mao o Fidel Castro. Esto último se refleja también en los discursos y las entrevistas que he visto de Iglesias. Debo confesar que no confío en los líderes que sueltan una sonrisa irónica cuando los están apabullando políticamente en un debate, ni creo en los que hablan y hablan sin parar, e interrumpen a sus contertulios y entrevistadores para imponer sus ideas. Esto se lo ví hacer a Iglesias en un número notable de vídeos. Ojo, también se lo han hecho a él sus adversarios. Esa conducta es una táctica política vieja y muy conocida, generalmente ejercida por políticos que no se atreven a dar respuestas precisas a las preguntas que se les hacen. En la mayoría de los casos, porque no las tienen.

Tampoco parecen ser muy útiles las referencias y las simpatías más conocidas de Iglesias. Criticar la corrupción y estar hombro con hombro con el gobierno de Venezuela, es ya un un autogol, un suicidio. Venezuela es la nación de habla española más corrupta del mundo, según el Indice de Percepción de la Corrupción 2014 de la organización Transparencia Internacional. Las conductas antidemocráticas de sus gobernantes, son bien conocidas a través de los informes anuales de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Reporteros sin Fronteras, entre otras organizaciones defensoras de los derechos humanos. Y el caos económico que está viviendo la nación suramericana, rica en petróleo, es el resultado precisamente de las políticas radicales de izquierda que propone Iglesias para España y para el resto de Europa.

Iglesias y Podemos dicen haber nacido políticamente al calor de lo que ellos llaman el agotamiento de los partidos tradicionales españoles, inclusive uno con el que muchos de ellos habían simpatizado: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). No es cierto. Para proponer ideas de izquierda estaban precisamente el PSOE e Izquierda Unida, antiguo Partido Comunista de España. Iglesias y Podemos nacieron al calor de una crisis temporal producto, sin dudas, de los excesos de un esquema financiero fuera de control, que ha disgustado a gran parte de la sociedad española tras haberla azotado con crudeza sin igual en los últimos tiempos. Eso es todo. Ese esquema financiero fuera de control puede ser devuelto a sus carriles normales, no desde la ignorancia económica del mundo antisistema, sino desde las instituciones propias de un Estado de derecho.

Estados Unidos fue el promotor y la primera víctima de la crisis global que estalló en 2008 con el caos de las hipotecas basura. El Producto Interno Bruto del país norteamericano se contrajo brutalmente, ya se recuperó y volverá a sus niveles normales en 2017. Estados Unidos es hoy día una economía similar a las de Alemania, Francia y Japón juntas. El desempleo era de 5% en 2008 antes de la crisis, llegó a un máximo de 10% a finales de 2009 y en diciembre de 2014 era otra vez de 5.6%. El nivel de pobreza subió a 16% y ya se encuentra en 14.5%, camino del 12.3% que tenía en 2006. Alemania, la economía más pujante de Europa, no estuvo ajena a la crisis. Su nivel de desempleo en diciembre de 2014 era de 4.8%, mejor que el de Estados Unidos y mejor que su promedio histórico desde 1950 que es de 5.97%. El nivel de pobreza en territorio alemán es de 15.1%. Ninguno de los dos países necesitó las fórmulas fallidas de la izquierda radical para enderezar sus respectivas economías y mantener a flote sus altos niveles de vida. ¿Por qué España debe hacer algo diferente? La crisis española ha durado unos cinco años. La prosperidad española, en democracia y economía de mercado, se había desarrollado con éxito, hasta la crisis, durante casi cuatro décadas.

Por si todo esto fuera poco, los jóvenes miembros de Podemos debían entender que las naciones del Primer Mundo real, todas viven en democracia y economía de mercado, inclusive aquellas que eligieron la fórmula más social, muy europea por cierto, del Estado de Bienestar General. Nada que ver con Chávez, Nicolás Maduro, Rafael Correa o Evo Morales. Si hubiese alguna duda, Iglesias podría consultar qué hicieron los tres líderes iberoamericanos de tendencia socialista que verdaderamente tuvieron éxito en sus respectivas gestiones presidenciales: Lula Da Silva, de Brasil; Ricardo Lagos, de Chile; y José Mujica, de Uruguay. Ninguno destruyó el sistema, todos lo usaron para diseñar importantes políticas sociales y con ello ganar altos niveles de popularidad.

Vamos, es cuestión de menos retórica retro, menos consignas y más sentido común.

(Hernández Cuéllar, autor de la columna Cafe Impresso, es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Es también autor del libro¡Última hora! – Manual para el consumidor de noticias de la era digital. Desde 1981 ha trabajado en todo tipo de medios: agencias de prensa, diarios, radio, televisión, semanarios, internet, revistas y redes sociales. Fue redactor de la agencia EFE en Cuba, Costa Rica y Estados Unidos, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles, California, e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA

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