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En la Línea Deportiva

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03 de marzo, 2015

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En la Línea Deportiva

Por Alex Ruiz Ruiz

Chivas contra Cruz Azul, uno de los encuentros que más pasiones despiertan en México. Foto: Facebook.

Chivas contra Cruz Azul, uno de los encuentros que más pasiones despiertan en México. Foto: Facebook.

Ciudad de México.-Es un honor poder compartir este espacio con usted amable lector de Latinocalifornia  Para María Luisa Arredondo no tengo más que agradecimiento por esta oportunidad de comunicación con la gente que busca el análisis del acontecer deportivo de México y otras latitudes. Aquí nos encontraremos recurrentemente para hacer lo que nos gusta.

En esta ocasión quisiera comentarles que desde mi punto de vista, el torneo mexicano de futbol, principalmente la llamada Liga Mx, bien podría ser catalogada como una de las más emocionantes del mundo.

Y no precisamente por destacar su nivel técnico de juego ni su buena organización dentro y fuera del terreno, ambas cosas dejan mucho que desear, pero sí podemos presumir que es una de las mejores por su sistema de competencia que permite a los fanáticos tener un aliciente para mirar los partidos cada semana, ya sea en la butaca del estadio o pegados a la pantalla de TV.

El formato de dos torneos cortos cada año con su respectiva dosis de playoff o liguilla, deja abierta las posibilidades para que un buen número de equipos aspiren al título, eso es deportivamente injusto pero deja la ilusión latente a los aficionados y los bolsillos llenos a los dueños de liga. Incluso ligas europeas como la española, la inglesa, la italiana, etc., donde prevalecen torneos largos y sin fase de postemporada, han sido criticadas por su monotonía y falta de emoción.

En el futbol mexicano el negocio es redondo porque ese mismo sistema de competencia hace que los peores equipos en estadísticas también puedan llenar los estadios y tener contratos multimillonarios por derechos de televisión, ya que tienen a los fanáticos en un hilo por la emoción de que su equipo mejore o por el morbo de quién descenderá a la categoría inferior. Ejemplo claro de esto son las Chivas de Guadalajara, el equipo más popular de México, que cada semana se lleva la nota por estar en riesgo latente de descenso.

A todo esto tenemos que reconocer que el sistema de competencia genera emoción porque cualquiera le puede ganar a cualquiera, pero también fomenta mediocridad, ya que al permitir la calificación de ocho equipos a la liguilla por el título, cada semana se notan los altibajos de los competidores. Un sábado el equipo es goleador y al siguiente sábado es goleado, vaivenes del futbol mexicano.

Recientemente las Chivas que llevan tres años arrastrando la cobija llenaron de aficionados el estadio del equipo hasta entonces superlíder, y lo derrotaron por 2-1, un resultado que acabó con las quinielas de muchos. Claro, el Cruz Azul ya nos tiene acostumbrados “a una de cal por dos de arena”, el pasado fin de semana volvió a caer ante Toluca. Y ya que hablamos de “rompequinielas” otro de los peores equipos de la tabla, los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara vino el pasado sábado a la capital mexicana para sorprender 1-0 a las campeonas Águilas del América que venían de golear al Saprisa en Costa Rica en la Liga de Campeones de la Concacaf.

Pero en fin, también hay que reconocer que con estas reglas del juego, en México hemos disfrutado y padecido grandes encuentros en emociones, como la gran final entre América y Cruz Azul que en mayo de 2013 fue considerada por la prensa internacional como una de las más dramáticas en la historia del futbol.

Por eso decimos que en el futbol mexicano lo más constante es lo inconstante, y eso genera expectativa y emoción.

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