Racismo en Hispanoamérica

Foto Facebook
Gloria Arjona.

Pese al alto porcentaje de población indígena, africana, y una clara mayoría mestiza, en los países hispanoamericanos los actores que vemos en el cine y la televisión son mayormente blancos y de ojos claros. Sin dejar de reconocer la multiculturalidad de Hispanoamérica creada a partir de tres raíces fundamentales, la europea, la indígena y la africana, llama la atención la escasez de “personas de color” en los medios de difusión masiva que supondrían ser un reflejo de nuestra sociedad multicultural. Cabría preguntarse ¿Por qué ese afán de los hispanoamericanos en privilegiar lo europeo sobre los indígena y lo africano? El siguiente artículo da una explicación histórica muy general de los orígenes de esta discriminación hacia el indígena y el africano en los países de habla hispana.

 Desde la llegada de los españoles a lo que hoy es Hispanoamérica, se estableció una pirámide social de castas o razas en la que el hombre español, nacido en España, no en América, estaba en la cúspide. Esta élite era el grupo social más pequeño, pero con más privilegios, pues tenían el control político, económico, y desde luego, religioso. En la base de esta pirámide estaban los esclavos africanos traídos por los españoles y forzados a realizar labores agrícolas y mineras que los indígenas no pudieron resistir. En medio de estos dos polos estaba la población indígena, que rápidamente se fue mezclando con europeos y africanos para pasar a formar “las castas” o mezclas raciales, que la clase dominante trató de controlar dándole un nombre a cada una de estas mezclas. Así, a los hijos de español e india se les denominó mestizos, y a los de español y negra, mulatos. Muchos de estos nombres reflejan los prejuicios raciales de la élite, como el mismo término “mulato”, que viene de mula, o el de “lobo”, como se llamaba a los hijos de indígena y negro. Con todas estas etiquetas impuestas a cada raza, era fácil determinar el estado social y económico de los colonos. Pero también era fácil engañar la vista, y un mestizo podía pasar por español o criollo –llamados así a los blancos nacidos en territorio americano–, y acceder así a los privilegios a los que no tenían derecho. De ahí el afán de los colonos por “blanquearse” y esconder su herencia india o negra.

 racismo

 

No ha sido fácil para los hispanoamericanos quitarnos estos prejuicios raciales que venimos acarreando desde la conquista, y que los escritores mexicanos de la segunda mitad del siglo veinte denominaron “el complejo de Malinche”, aludiendo a la supuesta predilección hacia los españoles, de la intérprete y concubina indígena de Hernán Cortés, la Malinche. Consciente o inconscientemente, seguimos idealizando a la gente y la cultura europeas o estadounidenses, desdeñando lo indígena, y en ocasiones, como es el caso de Argentina, El Salvador y México, negando nuestro legado africano. Tanto la televisión como el cine hispanoamericano, privilegian la tez blanca sobre la morena. No se diga en el mundo de la música, en el que un gran número de cantantes hispanoamericanos tienen facciones europeas, y solo parecen tener aceptación aquellos con una visible herencia indígena o negra, si se trata de música étnica.

La reciente agresión en Chile hacia la cantante de hip-hop franco-chilena Anita Tijoux a quien le gritaron “Cara de Nana”, que es equivalente a “Cara de india o de sirvienta”, o la de la estudiante postgraduada guatemalteca, Ali Roxox, quien hace menos de un año fuera echada del establecimiento Oh! lá lá! Pastelería Francesa, ubicada en el centro de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, por confundirla con vendedora ambulante, evidencian que Hispanoamérica no ha podido superar los prejuicios raciales comenzados hace más de 500 años.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Comments

comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *