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Diversión o adicción

Martha Sáenz

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27 de enero, 2014

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Diversión o adicción
Martha Sáenz.

Martha Sáenz.

Hasta hace algunas décadas la palabra adicción se relacionaba sólo con productos químicos, en hombres, y su sola su mención tenia una connotación que incomodaba y alarmaba.

Con el tiempo y a través de los medios de comunicación esa palabra se fue ampliando y generalizando, llegando a incluir a grandes personajes del mundo artístico, mujeres y adolescentes.

En nuestros tiempos ya se habla de la adicción química (a drogas y alcohol) y de conducta (al trabajo, comprar, hacer ejercicio cibernética y varias más) como una enfermedad mas integrada a la sociedad, que ha ido cambiando a pasos agigantados en cuanto al desarrollo tecnológico en el cual todos estamos inmersos.

Y ahora veremos cuál ha sido el proceso de incorporación de los pequeños al mundo de las adicciones.

La mayoría de los adultos nos sorprendemos de la capacidad que tienen los niños pequeños para manejar los aparatos electrónicos que cambian y mejoran a una velocidad increíble.

Los adultos se han visto forzados a interactuar con tan alta tecnología convirtiéndose en una necesidad para estar conectados no sólo en las actividades laborales, sino para convivir con los miembros de la familia, enterarse de lo que hacen, cómo se sienten, sus cambios laborales o residenciales, compromisos y rompimientos, etc. Esta forma de comunicación  ya  se ha convertido en algo necesario, no sólo en una exigencia para el trabajo.

Hace poco me toco la oportunidad de apreciar algo que hace algunos años no lo podría haber imaginado.

Al estar haciendo fila para entrar en un restaurante me topé con una familia  formada por 6 integrantes: el padre, la madre, dos jóvenes adolescentes y una niña de unos 8 años y un pequeño de unos 6.

Lo que me llamó la atención fue que el padre y la madre se encontraban absortos en  sus celulares, los adolescentes con su Ipad jugando y enviando mensajes y sólo los dos pequeños jugando entre ellos.

Por mas que gritaban y se jaloneaban los niños, no lograban atraer la atención de los padres. Así pasó casi media hora, los hijos menores hacían y deshacían, y los otros cuatro integrantes de la familia se mantenían abstraídos con sus aparatos electrónicos.

Todo parecería totalmente normal si el evento hubiera terminado ahí. Ya adentro del restaurante y con la comida servida la familia seguía checando sus mensajes sin poner atención a lo que comían y mucho menos a la interacción familiar. Y para calmar a los dos pequeños, la madre saco una tablet con juegos e inmediatamente se hizo el silencio y los dos se mantuvieron absortos  en ella. La familia pasó a ser la mas callada dentro de ese sitio, llamando la atención por el silencio absoluto al estar todos inmersos en los aparatos electrónicos, los cuales solo dejaban de observar cuando volteaban a dar una cucharada mas de su platillo.

Como esta escena se presenta tan a menudo que ya se convirtió en parte de las costumbres en las familias, y los demás no nos atreveremos a cuestionar, incluso se les suele aprobar como algo divertido. Cada vez más seguido los padres les ponen juegos a sus pequeños para que los dejen platicar o comer confortablemente sin ser interrumpidos por los menores.

Esto dejaría de ser alarmante si las personas sólo utilizaran la alta tecnología como un medio de comunicación sin quedarse inmersas en ella y convirtiéndola en una adicción.

Antes la palabra adicción tenia una connotación muy fuerte y estaba reservada para los adultos. Hoy las cosas han cambiado, sin poner atención, y con la ayuda de los padres, los hijos están participado en forma adictiva con la excusa de que son juegos, y con la ayuda de los adultos.

Le dejo aquí unas preguntas para reflexionar:

¿Usted cuántas horas pasa revisando sus mails?

¿Lo hace fuera de las horas de trabajo?

¿Enfrente de su familia?

¿Se ha percatado cuanto tiempo pasa en FB?

¿Ha dejado de hacer cosas que son importantes que haga por estar en internet?

¿Le provoca angustia si olvida su celular algún día?

¿Cuanto tiempo juega con sus hijos?

¿Le parece gracioso darle su celular a un menor para que se entretenga y lo deje hablar?

 

**Martha Sáenz es Life Coach e Hipnoterapeuta

 

 

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