Justicia para el hijo de Peña Nieto

María Luisa Arredondo.

Cuando el año pasado Enrique Peña Nieto entabló una demanda contra su expareja Maritza Díaz Hernández para reducirle la pensión alimenticia al hijo de ambos, probablemente no midió el impacto que este asunto de su vida privada tendría para su gestión como presidente de México.

Al igual que millones de hombres que abandonan a sus mujeres y a sus hijos sin que la justicia los toque, Peña Nieto debió haber pensado que podía hacer a un lado al pequeño Diego, el niño de 9 años que procreó con Maritza, sin mayores consecuencias.

Pero Peña Nieto calculó mal. Lejos de intimidarse o darse por vencida, Maritza ha recurrido a las redes sociales y a todos los medios a su alcance para exhibir al mandatario no sólo como un padre irresponsable que le niega a su vástago el cariño y la atención que merece sino incluso como un infractor de la ley. Según Maritza, Peña Nieto se ha rehusado a darle a Diego la protección y seguridad que le corresponde por ser  hijo del presidente de la República.

A través de un video que circula en YouTube, Maritza explica que Peña Nieto no ve a su hijo desde hace 18 meses y agrega que desde que asumió la presidencia se ha negado a proporcionarle al pequeño la escolta del Estado Mayor Presidencial que lo debe custodiar por ley. La preocupación de Maritza es entendible, sobre todo por el clima de violencia e inseguridad que prevalece en México.

En el video, que dura poco más de cinco minutos, Maritza aclara que lo único que quiere para su hijo es igualdad y asegurar su estabilidad física y emocional, puesto que el niño se siente discriminado y abandonado por su padre, con quien antes de que éste fuera presidente tenía una relación afectuosa.

Aunque Maritza ha recurrido a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a la Procuraduría General de la República, al Senado y al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación afirma que hasta ahora no ha tenido respuesta, lo cual no es sorprendente en México, donde sigue imperando el presidencialismo y la impunidad para todos aquellos que detentan el poder.

Pese a estos obstáculos, la denuncia de Maritza cobra cada vez mayor fuerza gracias a las redes sociales, donde el clamor para que se haga justicia y Peña Nieto cumpla con su hijo es cada vez más fuerte.

Peña Nieto con el pequeño Diego y Maritza.

El asunto podría dar también un giro interesante porque la madre del niño ha declarado a la prensa que si Peña Nieto no responde y la justicia no la apoya en México recurrirá a las autoridades estadounidenses porque Diego nació en Carolina del Norte. Será interesante ver si Peña Nieto se convierte entonces en el primer presidente de México que enfrenta una demanda por paternidad irresponsable en Estados Unidos.

Por lo pronto, ha quedado plenamente demostrado que si el presidente no tiene un poco de compasión para su propio hijo, mucho menos la tendrá para sus gobernados.

**María Luisa Arredondo es fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

 

 

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