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Cuba: ¿exportación de servicios, o subsidios?

R. Álvarez-Quiñones

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08 de julio, 2013

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Cuba:  ¿exportación de servicios, o subsidios?

Roberto Álvarez-Quiñones.

Las ventas externas cubanas son hoy  inferiores a las de hace 30 años;  sin las subvenciones venezolanas la economía colapsaría

Uno de los mayores éxitos propagandísticos  que ha tenido hasta ahora el gobierno del general Raúl Castro es presentar los subsidios recibidos de Venezuela como “exportación de servicios” y anunciar aumentos en el valor de las  ventas externas cubanas  al tiempo que el país exporta ahora menos bienes que  hace tres décadas.

Los funcionarios y economistas del régimen asumen que  los corresponsales extranjeros acreditados en Cuba y quienes leen los despachos noticiosos que ellos envían desde La Habana no tienen ni tiempo, ni ganas de hacer cálculos con las escasas cifras que les ofrecen, casi todas porcentuales.  Pero si alguien se toma el trabajo de sacar cuentas le ve las costuras al sofisma.

De acuerdo con un informe del Ministerio del Comercio Exterior de Cuba, en 2012 la exportación de servicios  reportó a la isla ingresos por unos 11,000 millones de dólares.  A eso se le restan los $2,613 millones generados por el turismo, los $1,572 millones correspondientes al pago del 50% de los 37 millones de barriles de petróleo venezolano recibidos (el  otro 50% se paga en un plazo de 25 años) y se sustraen  también unos $80 millones que pueden reportar a Cuba los servicios técnicos y de salud prestados en otros países.

La cifra resultante es de $6,735 millones, que son los que regala  Caracas a la dictadura castrista. Agréguese a eso otros $2,500 millones entregados por el gobierno chavista mediante decenas de convenios de colaboración y “solidaridad”,  seguridad,  e inversiones  en suelo cubano, y tenemos el volumen total de las subvenciones venezolanas: $9,235 millones.

Pero hay una vía más fácil para detectar el truco de la “exportación de servicios”. Según el embajador de Cuba en Caracas, Rogelio Polanco, en 2012 había en Venezuela  40,000 cooperantes cubanos, 30,000 de ellos prestando servicios como médicos y el resto como profesionales en distintas áreas económicas, administrativas  y sociales.  Eso significó un costo de 207,675 dólares anuales por cada colaborador isleño, equivalentes a un salario de 17,306 dólares mensuales,  35  veces lo que percibe un médico venezolano.    Lo triste es que los galenos  cubanos reciben unos 300 dólares mensuales y los $17,006 restantes van a los Castro. Esto ocurre en pleno siglo XXI.

Lo que revelan estas estadísticas es el afán del gobierno raulista de disimular el  carácter parasitario de la economía de la isla, que colapsaría sin las subvenciones de un rico mecenas dadivoso.  Nunca la “revolución” admitirá que recibe subsidios.

Fidel  Castro calificó siempre  de “comercio justo entre países hermanos” el torrente  de dinero que recibía de la Unión Soviética, que pagaba a Cuba 45 centavos la libra de azúcar cuando el precio en el mercado mundial era inferior a 5 centavos la libra, y enviaba prácticamente gratis a la isla todo el petróleo que consumía la nación, los equipos de transporte, las materias primas, los insumos para las industrias,  y armamentos de todo tipo, incluyendo tanques de guerra y sofisticados cazabombarderos.

Menos que en los 80

De acuerdo con los pocos datos, dispersos y contradictorios,  ofrecidos por el gobierno, y  descartando algunas cifras infladas –supuestamente por “error”—reveladas por algunos medios cubanos y venezolanos, el valor real de las exportaciones de bienes de Cuba en 2012 al parecer no llegó a los $3,500 millones. O sea, fue muy inferior a lo que exportaba el país en los años 80.

Desde 1983 a 1990 la exportación de bienes superó anualmente los $5,000 millones, suma que ajustada a la inflación sería muy superior en la actualidad (unos $8,000 millones). Pero al desaparecer la URSS y las prebendas del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) las exportaciones de productos cayeron a $1,619 millones en 1992,  y a $1,241 millones en 1993. Desde entonces Cuba nunca ha llegado a tocar la cota de exportaciones de mercancías durante las “vacas gordas” alimentadas por Moscú.

Hace ya medio siglo que el país dejó de exportar café, piña, carne,  toros sementales de la raza cebú, frutas  diversas y otros productos agropecuarios que en los años 50 hacían de Cuba un importante exportador de alimentos que hoy no sólo no exporta, sino que tiene que importar.  En 1957 la isla importaba el 29% de los alimentos que consumía y hoy importa el 80%.

Quinto exportador en 1958

El contraste con el antes y después  es  dramático. En 1958 Cuba fue  el quinto mayor exportador  de América Latina, con $732 millones, sólo cuatro millones de dólares menos que las exportaciones de México, que ocupó el  cuarto lugar luego de Brasil, Argentina, y Venezuela,  según  estadísticas del Fondo Monetario Internacional .

Ese año anterior a la llegada de Castro al poder las exportaciones cubanas de bienes  superaron el valor conjunto de todas las exportaciones  combinadas de cinco naciones latinoamericanas: Perú ($291 millones), Uruguay ($139 millones),  República Dominicana ($136 millones) Ecuador ($95 millones) y Bolivia ($65 millones).

Pero la más impactante comparación es entre Chile y Cuba. Ambas naciones en 1958 tuvieron un Producto Interno Bruto  muy similar (Chile, $2,580 millones y Cuba, $2,360 millones), pero la isla caribeña duplicó los  $389 millones exportados por  Chile.  Sin embargo, 54 años después, ese país  austral, con la economía más liberal y abierta de Latinoamérica,   que no expropió a la burguesía chilena ni a las “transnacionales imperialistas”, ni estatizó la economía,  vendió al mundo productos por valor de $78,813 millones, 22 veces más que la Cuba comunista.

El colmo es que los Castro convirtieron a Cuba en un país importador de azúcar luego de haber sido el mayor exportador mundial de ese alimento desde fines del siglo XVIII hasta los años 70 del siglo XX.  En los últimos 10 años la isla ha importado azúcar de Brasil, República Dominicana, Colombia, Estados Unidos y hasta de Europa (Bielorrusia), para poder cubrir el consumo nacional y cumplir sus compromisos de exportación.

Improductividad crónica

Como resultado de la revolución socialista las exportaciones de bienes cubanos están hoy menos diversificadas  que en la década de los 50 y se concentran en sólo cuatro productos básicos:   níquel , azúcar,  tabaco y ron, así  como los  productos farmacéuticos  (16% del total),  el único rubro exportable  con valor agregado que ha logrado incorporar el régimen en cinco décadas.

En cítricos, con financiamiento soviético  la isla en 1990 produjo un millón de toneladas y exportó 456,689 toneladas, por valor de $145 millones. Pero luego  la producción se derrumbó. Las cosechas citrícolas son tan bajas que actualmente  representan menos del 2% de las exportaciones de bienes. De acuerdo con la FAO, en los últimos 20 años la producción mundial de cítricos se duplicó,  pero la de Cuba disminuyó en  un 70%.

En general, el  valor de las exportaciones de productos cubanos  en 2012 fue 2.6 veces inferior al de República Dominicana, que superó  los $9,000 millones según el Centro de Exportaciones e Inversiones de República Dominicana (CEI-RD), y 3.1  veces más bajo que  los $11,000 millones exportados por  Bolivia, e inferior a las ventas externas de algunos de los países más pobres del mundo, como Chad, Zimbabue y Mauritania.

En fin, es asombrosa la involución de Cuba.  Y la incapacidad productiva socialista continuará agravándose.  Si el régimen militar no libera en serio las capacidades creadoras de los ciudadanos, hasta ahora asfixiadas,  el atraso económico, social y tecnológico  seguirá erosionando los cimientos de la sociedad cubana.

 



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