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Vergonzosas imágenes de represión en Chile

Francisco Leal Díaz

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28 de mayo, 2013

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Vergonzosas imágenes de represión en Chile

Francisco Leal Díaz.

Desde Santiago de Chile.– Una vez más reprimen con violencia en Santiago de Chile a los estudiantes, quienes pretendieron marchar desde la Plaza Italia para expresar al gobierno de Sebastián Piñera su disconformidad por el lucro que ostentan quienes manipulan el sistema educativo de este país.

¡Qué triste espectáculo para la imagen internacional del país! Cómo angustia ver a los jóvenes estudiantes enfrentando a las fuerzas represivas de carabineros, armados hasta los dientes, parapetados tras verdaderos cascos de guerra, con trajes de combate y gigantescos escudos transparentes para proteger su integridad.

Los osados cuadros estudiantiles, en cambio, con promedios de edad entre 15 a 21 años, cargan a sus espaldas pesadas mochilas con libros y cuadernos, con sus sueños frustrados ante tanta dificultad para estudiar, educarse, aprender conocimientos elementales para ser alguien el día de mañana.

Esto es precisamente lo que defienden los jóvenes chilenos: consolidar sus sueños; pensar en un futuro más próspero, con mayor plenitud; liberarse del yugo empresarial que implica pagar fortunas a los dueños de establecimientos educativos y universidades, cuyo fin último es…¡lucrar!

¡Es triste ver cómo se reprimen así los sueños juveniles! Guanacos (“carros lanza-agua”), bombas lacrimógenas y palos a diestra y siniestra… Persecuciones maquiavélicas de los uniformados, tras los ágiles estudiantes, chicos y chicas que intentan defender sus legítimos derechos, sus legítimos sueños de ciudadanos de este país donde se usufructúa de una democracia entre comillas…

Cualquier extranjero que presencie estas escenas pensaría que hoy se vive en Chile bajo un régimen dictatorial, como en los años más represivos del régimen pinochetista. Pareciera que estas escenas corresponden al pasado; lamentablemente, no es así. Estamos a mediados del 2013 y los chilenos pacifistas debemos soportar estos innecesarios actos represivos, en lugar de propiciar un diálogo constructivo, con futuro, solidario y plenamente democrático.

Pareciera que a Sebastián Piñera y sus ministros no les interesa el tema de la educación, ni menos la calidad que ella debe contemplar en sus programas académicos correspondientes.

¡Es más fácil reprimir, imponer ideas conservadoras por la fuerza, que debatir con pensamientos reflexivos!

Es evidente el temor a los cambios, a las nuevas ideas, a perder los estatus obtenidos desde antaño y que hoy constituyen un lastre burocrático…

Para complicar aún más este lamentable escenario, el gobierno de Piñera envió al Congreso un proyecto de ley, —que será debatido en los próximos días—, para sancionar severamente a quienes insulten o agredan de palabra a las fuerzas públicas, particularmente a carabineros. La iniciativa, según se argumenta en medios oficiales, apunta a sancionar particularmente la acción de los denominados “encapuchados”, personajes infaltables en toda manifestación popular o marcha estudiantil. Este grupo de “encapuchados” puede tener un doble discurso, porque, por un lado pueden ser agitadores sociales contratados para crear desórdenes y convertir las marchas en un desmadre, dando pie a la agresiva intervención de la policía; y por otro lado, pueden ser perfectamente infiltrados de la propia policía introducidos allí para iniciar desórdenes, dando así motivo y justificando la intervención policial.

Esta ley de insultos en estudio ya se ha prestado a chascarros, pues más de alguien ha dicho que un carabinero “estará facultado para detener a un joven por el simple hecho de mirarlo feo”.

No cabe duda que este polémico proyecto de ley, además de absurdo resulta innecesario, pues las actuales leyes que derivan de la legislación impuesta por el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet, ya contemplan este ítem.

Estos lamentables enfrentamientos entre policías y estudiantes ya se han convertido, en todo caso, en algo rutinario en la vida de los chilenos. El pasado 21 de Mayo del 2013, cuando el presidente Piñera dio su última cuenta de gobierno ante el Congreso Nacional, tras ese acto se escenificaron dramáticos enfrentamientos, con un saldo de más de 100 estudiantes detenidos con prepotente violencia.

En los incidentes que comentamos hoy, simultáneamente, carabineros inventó una triquiñuela para penetrar en las inmediaciones del Instituto Nacional, emblemático colegio situado en el centro de Santiago y tomado hace una semanas por el estudiantado. Irrumpieron violentamente, deteniendo a 41 alumnos, resultando uno de ellos herido ante la innecesaria impetuosidad de la fuerza pública.

Me pregunto: ¿esta sociedad represiva es la que queremos los chilenos?; ¿esta sociedad que reprime los sueños de nuestros jóvenes es en la cual anhelamos vivir?; ¿o es que estamos ya tan acostumbrados a que apaleen y repriman a la juventud que ya nos parece algo rutinario?…

Alguien tiene que detener este descalabro social, esta vergüenza ante el mundo. Mientras la clase empresarial, en su gran mayoría, está dedicada a lucrar, el gobierno se ha empecinado en reprimir todo avance reivindicacionista del sector estudiantil, entre secundarios como universitarios… en tanto el ochenta por ciento de la clase media trabaja duro cada día para pagar a fines de mes sus deudas… ¡y enriquecer aún más al sector que ostenta en Chile el poder financiero!

Entre ellos, el propio presidente Piñera, quien no ha dudado en declarar que “los estudiantes son un bien de consumo”.

¡Qué manera tan insulsa, tan egoísta, de socavar el patrimonio más valioso de una nación, reprimiendo los sueños de la juventud!

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