Dirigir de modo diferente

Manuel Sañudo Gastélum.

“Viajar es imprescindible, y la sed de viaje un síntoma neto de inteligencia”

 Enrique J. Poncela

 Dirigir una empresa es una jornada comparable con la de hacer un viaje, a un trayecto, por la vida institucional, y lo que esto comprende. Si no se es un buen viajero, la travesía puede resultar ineficaz y fastidiosa.

 Ya que, a semejanza de los itinerarios organizados por las agencias de viaje, el director puede quedar atrapado en el programa establecido por la cultura original de la empresa, la del ramo o la del estilo familiar de gobernar; que no necesariamente son los más acertados o adecuados a los tiempos actuales, aunque en el pasado hayan sido exitosos.

 Sobra decir que, hoy en día, más que antes, las costumbres del acto de dirigir deben ser cuestionadas con periodicidad; y así escaparse de caer en la comodidad de la tradición y de calcar el estilo de mandar de los dirigentes anteriores. O de lo que los demás (accionistas, funcionarios o empleados) esperan, e incluso exigen, como forma predeterminada en el dirigente.

 Enseguida, unas recomendaciones, extraídas de las experiencias de un buen viajero, y adaptadas al “viaje” empresarial:

 – Evita mirar y compararte con la historia de los antiguos directores. Es  mejor el presente que el pasado. Lo pasado, pasado está. Sirve como referencia – y relativo aprendizaje – pero no como norma obligada a seguir.

 – Frecuenta las áreas en que conviven los empleados. Es la vida de la empresa. Son “baños de gente”, que te ayudarán a comprender mejor a tu personal básico: el que hace el trabajo; además de alegrarlos con tu presencia, si es que ésta la ejerces en plan de convivencia real y franca, que no de supervisión, pues los puedes inhibir. No es imprescindible hablar del trabajo. Escucha el doble de lo que hables.

 – Estate disponible a las sugerencias. De tus mandos medios y del personal elemental, quienes conocen mejor a la empresa, en sus raíces, pues verdaderamente viven en ella.

 – Procura no dirigir sólo. Rodéate de buenos compañeros de viaje. Dará más trabajo escuchar y, razonablemente, modificar tus decisiones, pero sólo así saldrás de la inercia histórica de los modos tradicionales de dirigir.

No te compares. Con lo que otros directores de la empresa hicieron, con los de la competencia o de otros ramos. Las comparaciones denigran al que lo hace. Sin embargo, busca qué aprender, no qué criticar.

 – Entiende que todo el mundo te puede entender. Aunque no hables su lenguaje, no tengas miedo. La franqueza y la buena intención rompen las barreras jerárquicas y del idioma organizacional.

 – No derroches el dinero. Gástalo en cosas que no signifiquen una carga fija o inútil. Viaja ligero de equipaje, para que los virajes estratégicos sean dinámicos.

 – No intentes conocer la empresa, el sector o la industria en un mes. Más vale estar siete días en un tema que siete temas en una semana.

Un viaje es una aventura. Busca lo inexplorado, lo que nadie ve. Y, que al encontrarlo, seguramente cambiará tu vida, tu forma de gobernar y a la empresa misma.

 El autor es Consultor en Dirección de Empresas.

Correo: manuelsanudog@hotmail.com

www.entusiastika.blogspot.com.mx   

DR. © Derechos reservados. Se prohíbe la reproducción, total o parcial, sin el permiso del autor.

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