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La selva social

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10 de diciembre, 2012

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La selva social

Álex Ramírez-Arballo.

No sé, lo digo con toda la sinceridad de la que soy posible, si estoy pecando de ingenuo, de tonto o de mal informado, pero lo que ocurre en las redes sociales, me refiero al nivel de agresividad que ahí se alcanza, me aterra. Con lo sucedido apenas hace algunas horas –me refiero a la muerte de la cantante Jenni Rivera- esto quedó de manifiesto de un modo que, repito, me parece dolorosamente asombroso. Sucede que me resulta inconcebible que existan miles de personas para quienes el dolor ajeno es un asunto que importa poco; pareciera que no se detienen un instante para ponerse en los zapatos del otro, el que sufre. Quienes no son capaces de respetar la muerte ajena, tampoco pueden honrar y dignificar su propia vida.

Parece ser que en estos tiempos nuestros, tan llenos de luces y de sombras, se vive –sobre todo en tras el conveniente anonimato de las redes sociales- bajo el imperio del más fuerte, del más canalla. Los que defienden esta situación lo hacen siempre bajo el argumento de que es mejor el exceso, el abuso de la libertad de expresión, que cualquier intento de contenerlo. Entiendo lo que dicen pero, la verdad, esto no me basta para comprender por qué sucede lo que sucede: la bestialización de la persona humana.

¿Qué oscuros y complejos motivos llevan a una persona a hacer mofa de la muerte, como lo hizo un payaso estúpido no hace mucho, al burlarse de la tragedia de los niños mexicanos abrasados en la guardería ABC? ¿Qué mueve a una persona a sentir la necesidad de insultar, de arrojar basura y lanzar expectoraciones purulentas a través de las redes sociales que, demás está decirlo, pueden ser y son un excelente instrumento de interacción humana?

“Así son las cosas”, dicen los que sienten que criticar el salvajismo virtual es moralismo. “Así es la vida, así siempre ha sido”, replican los que creen que no vale la pena decir nada, que más vale callar. No lo creo de ese modo: lo que no es justo debe denunciarse; lo que insulta debe ser contenido. El racismo, la homofobia, el nacionalismo y otras tantas formas del prejuicio merodean tan campantes frente a nuestras narices y no indignarse ante ellos es volverse cómplice. Me jacto de no haber usado jamás el anonimato o el seudonimato para acosar jamás a nadie y creo que el hacerlo es aportar un granito de arena a la construcción de un mundo virtual más saludable, más humano.

Postdata

Se ha dicho que tenemos miedo a lo desconocido, pero no es verdad: lo que odiamos es la idea de perder la costumbre. El ser humano puede habituarse incluso a las situaciones más adversas con tal de prorrogar una decisión radical, un paso trascendente. Lo terrible de este asunto es que, inmovilizados por el miedo, muchas veces estamos negándonos un futuro, estamos cambiando un reino por unas cuantas monedas. Cuando me acosa el temor pienso siempre en estas cosas y el hacerlo me reconforta; aun más, de esta verdad saco las fuerzas que necesito para seguir caminando en mi jornada. La vida es lucha, si, pero también decisión.

Twitter: @alexramamx

Email: alexramamx@gmail.com

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