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¡Voten por mí!

Jorge Luis Boza

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06 de noviembre, 2012

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¡Voten por mí!

Jorge Luis Boza.

Las probabilidades de éxito de cualquier campaña electoral mejoran en la medida en que el producto que se ofrece, el candidato y su mensaje, guarda coherencia con las necesidades del mercado objetivo. Suena obvio pero lamentablemente en la mayoría de los casos la selección del postulante se basa en intereses de minorías sin tomar en consideración las expectativas del elector.

La mejor forma de lograr mayor participación en el mercado electoral es orientar la oferta política y el perfil del candidato en función de las expectativas y deseos de los distintos segmentos, considerando que el producto electoral esta conformado por ambos elementos.

 Entonces, si bien es cierto que la campaña gira en torno al candidato, es imprescindible que también exista coherencia entre la imagen que proyecta y el mensaje político para darle credibilidad al producto. Entonces debe comenzar por descartar cualquier elemento de la campaña que genere incongruencia entre lo que se dice y se hace,  y quien lo dice y lo hace.

Otro aspecto que para el elector no pasa desapercibido es el origen de la candidatura. El candidato puede provenir de un partido político o de alguna agrupación independiente. Ambas opciones actúan como una marca paraguas cuya imagen favorecerá o perjudicará la candidatura. Esto mismo ocurre a quienes postulan a una curul  parlamentaria con respecto al candidato presidencial de su lista.

La imagen que percibe el elector es difícil de cambiar. Esta persiste porque después de haberse hecho una idea del candidato o de la organización, el elector distorsionará todo acto que provenga de éstos en forma selectiva  y de acuerdo a la imagen previamente creada.

Dependiendo del segmento al cual se dirige el producto, la importancia relativa de determinadas características del perfil del candidato aumentará o disminuirá. El carisma, la capacidad oratoria, la comunicación corporal, la inteligencia, la apariencia física, la vestimenta, etc., generan percepciones distintas en diferentes segmentos del mercado. No puede ofrecerse un mismo producto a diferentes segmentos, éste debe adecuarse a los distintos públicos, en todo caso la adaptación del producto debe estar orientada a crear la misma percepción en diferentes auditorios.

Aunque es necesario mimetizar el producto para lograr acogida en los distintos segmentos, es de vital importancia el no perder de vista el “concepto del candidato”. Este es una proposición única que condensa las razones por las cuales los electores deben preferir al candidato sobre otros contendores y deberá utilizarse para desarrollar el plan de imagen del candidato convirtiéndose en el punto de orientación en toda la campaña.

En la campaña todo mensaje electoral tiene tres componentes básicos: el candidato, el discurso político y el contexto en el que transmite el mensaje. El candidato que mejor comprenda el alcance del mensaje electoral y del universo simbólico de los electores, será quien pueda comunicar su oferta política en forma mucho más eficiente que sus contendores. ¡Ese será el candidato que obtenga mi voto!

 

© Jorge Luis Boza MBA. MA.  www.facebook.com/jorgeluisbozaolivari

©Jorge Luis Boza Olivari 2012. Prohibida la reproducción total o parcial de este articulo sin el permiso escrito del autor.

 

 

 

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