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Paloma Noyola, la pequeña campeona de las matemáticas

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18 de noviembre, 2012

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Paloma Noyola, la pequeña campeona de las matemáticas

Para Paloma Noyola las matemáticas son “pan comido”.

Por María Teresa Sarabia

Matamoros, Tamaulipas.- “Pones el símbolo de una raíz cuadrada, es como una división, pones el número adentro, al que quieres sacarle la raíz cuadrada, luego lo divides en dos partes, y tienes que buscar el número que multiplicado por si mismo, de exactamente, o se acerque más, y lo que te salga, es la raíz cuadrada”. Luego, continúa los pasos para resolver el problema que su profesor le asignó.  Moviendo con agilidad su mano derecha mientras nos explica los números en el pizarrón, Paloma Marlene Noyola, demuestra en cuestión de segundos, el “por qué” es la digna ganadora del titulo de campeona nacional de matemáticas.

Al terminar, satisfecha, voltea y me mira con una sonrisa de satisfacción que ilumina rostro.  Las matemáticas, son prácticamente “pan comido” para esta pequeña de once años, que hace unas semanas obtuvo el puntaje más alto en una de las pruebas nacionales para medir los conocimientos académicos de los menores.  Sin embargo, su gran hazaña no radica simplemente en ser la mejor en una materia.  Ella vive en uno de los barrios más pobres de Matamoros, Tamaulipas, una ciudad fronteriza de las más peligrosas de México, ubicada al noreste de ese país.

CONOZCAN A PALOMA NOYOLA MARTINEZ

Antes de continuar contándoles su historia, debo decirles que tuve la buena suerte de viajar hasta Matamoros, a conocer y convivir con Paloma, una pequeña que en semanas pasadas cobró notoriedad a nivel internacional con sus logros, que maravillaron a propios y extraños mas allá de las fronteras aztecas.

Paloma Marlene Noyola Martinez es hija de Guadalupe Martínez y Miguel Noyola, (quien falleció hace 7 meses).  Es la menor de 7 hermanos, y hoy, la constante compañía de su madre.  Sencilla, callada, tímida, humilde, pero a la vez creativa, responsable, estudiosa, y siempre con una sonrisa, esa la mejor descripción de quien es en la actualidad la alumna modelo de la escuela “José Urbina López”.

Mi misión al viajar hasta este lugar, fue como productora a cargo de un equipo de televisión, cuya asignación era precisamente conocer y entrevistar a Paloma, como parte de un proyecto especial.  Al hacerlo, decidí que bien valía la pena dedicarle también un espacio en TN.

Nuestro viaje fue de 3 días.  Todos dedicados a conocer el entorno de Paloma, y descubrir como fue que viviendo en los alrededores de lo que fuera por 20 años,  el basurero municipal de Matamoros y una zona de asentamientos irregulares, pudiera surgir no solo una, sino varios campeones académicos en un lugar salpicado de pobreza.

La escuela “José Urbina López” se encuentra en las afueras de Matamoros, rumbo al aeropuerto internacional.  Al salir de la carretera, volteando a la izquierda del  Puente de “Las Vacas”,  inicia un camino de terraceria que por varias cuadras conduce a la calle Tercera.  Fue fincada a unos metros de lo que fuera el basurero municipal de la ciudad.  Allí, encontramos el plantel educativo, donde su director, J.Guadalupe Pérez García, amablemente nos dio la bienvenida.

Fuimos al salón de sexto “A”, y en medio de dos decenas de niños, de inmediato reconocí el rostro enmarcado por su pelo recogido en una colita de caballo, su carita limpia, y una sonrisa que le da brillo a sus ojos.

-“Ella es Paloma”, le dije al director.

-“Buenos días”, se oyó decir en coro, mientras todos los niños del salón se ponían de pie para saludar a los recién llegados, (mi reportera, el camarógrafo y yo).

Reconocer a la pequeña mas famosa de México, tomó segundos.  Su imagen difundida por televisión, diarios y revistas, así como por las redes sociales, hacían fácil su identificación.

Tanto los niños, como su maestro Sergio Iván Juárez, sabían de nuestra llegada, y nos esperaban.  Paloma, acostumbrada a la atención de la prensa, y al asedio de los reporteros, sin perder su naturalidad hablaba con nosotros.

Sobre su gusto por las matemáticas, ella comentó:

-“Es mi materia favorita, porque  la encuentro divertida, y me puedo entretener un rato”, dice con una sonrisa y sentada mirando con curiosidad la instalación de luces y cámaras para la entrevista de televisión.  Así que la de TN continúa…

-“Te imaginaste en algún momento que ganarías un concurso nacional de matemáticas”?

-“Pues yo estudié para el examen de manera normal.  Después el director de la escuela dijo que alguien de ahí había sacado el primer lugar a nivel nacional.  Nunca esperé ser yo, hasta que el director dio la noticia”, comenta Paloma abriendo mas grandes sus ojos, y de nuevo con esa sonrisa que ilumina su mirada.

Sin embargo, para Paloma, quien carece de comodidades, creció en el seno de una familia humilde, y hace 7 meses perdió a su padre, entonces único sostén de la familia, ser la mejor tiene doble mérito.  Ella nació y creció en una de las regiones donde la pobreza, la basura, y la falta de recursos, son factores comunes de sus habitantes, en su mayoría pepenadores.  Sin embargo, no son freno para los sueños y aspiraciones de pequeñas como ella.

-“A pesar de que mi escuela es de bajos recursos, y las personas que vienen aquí también, hay nueve alumnos más en mi clase que como yo, han sobresalido, y se ubican en los puntajes más altos a nivel nacional”, cuenta con satisfacción.

Y dice la verdad.  De acuerdo al maestro de sexto grado, Sergio Iván Juárez Correa, ellos buscan métodos innovadores para hacer de la enseñanza y el aprendizaje, algo divertido.

-“Hemos puesto todo el entusiasmo, toda la pasión, para que los niños aprendan.  Investigamos metodologías, formas de enseñanza; y la mejor forma que nos ha dado a nosotros el resultado, es por medio del juego”.

Precisamente con juegos, como el de las abejas al depositar la miel en el panal en esos pequeños hexágonos de cera, fue como Sergio hizo de la clase de Geometría de ese dia, algo divertido.

-“El tema entretenido de las abejas y su trabajo, tiene que ver con valores, y de ahí partimos para ver matemáticas, y ellos ni siquiera se dan cuenta y ya las están aprendiendo”, comenta con satisfacción.

De inmediato se nota el interés de los menores en la clase.  La participación es constante.  Las manos levantadas para responder a las preguntas que el maestro Sergio les hace, abundan.  Todos saben las respuestas.  Todos están concentrados en lo suyo.

-“La metodología que les digo a ellos es que nunca piensen que podemos hacer las cosas solos.  En equipo se trabaja mejor.  Allí salen diferentes opciones.  Entonces todos participan, comparten ideas y se busca la mejor forma de solucionar esos problemas que nos enfrentan en matemáticas”, dice quien tiene a su cargo el aprendizaje de 25 menores que integran el salón de sexto “A”, donde estudia Paloma Noyola.

Sergio agrega que para lograr que esos niños asimilen con prontitud los conocimientos, él, primero analiza que es lo que saben.

-“A partir de eso podemos hacer un mejor trabajo.  No parto de lo que yo sé, sino de lo que el alumno sabe.  En esta clase participan en un 60 por ciento los menores, y un 40 por ciento el maestro”.

LO IMPORTANTE EN MATEMATICAS

Mientras charlamos con Paloma, y su maestro, le pregunto que es para ella lo básico para tener éxito al estudiar Matemáticas.  Ella sin dudarlo responde:

-“Las tablas de multiplicar son una parte muy importante de las matemáticas porque las sumas, las divisiones, las multiplicaciones, la raíz cuadrada y todos los problemas que me toca resolver, están basados en la multiplicación.  Si te las sabes, lo vas a hacer rápido y bien.  Si no, vas a batallar más”, me dice a manera de consejo.

Y vaya que lo es.  A lo largo de la vida en todas las situaciones se manejan finanzas que en algún momento requieren de multiplicaciones.  La visión de Paloma desde pequeña siempre ha sido acertada.

Al preguntarle  sobre lo que su padre sentiría si hubiese visto su triunfo, ella responde:

-“Estaría muy contento y orgulloso.  Sé que desde donde está, el siempre me cuida”.

Y parecería que así es.  Desde que se conoció de su triunfo académico, la ayuda de personas que simpatizaron con su historia, no ha dejado de llegar.  Sin embargo los apoyos por parte de las autoridades educativas en México, brillan por su ausencia.

LAS PROMESAS SIN CUMPLIR

Hace casi dos meses, cuando se conoció que una pequeña de Matamoros, Tamaulipas, de modesta cuna, y escasos recursos había superado el puntaje de 921 puntos en la prueba “Enlace”, seccion Matemáticas, de la SEP, (Secretaria de Educación Publica), las promesas de  las autoridades de esa institución, a nivel estatal y local, no se hicieron esperar.  A la niña se le dijo le darían becas para continuar sus estudios, entre otros apoyos económicos.  De acuerdo a su madre, María Guadalupe Martínez,  con quien también pudimos platicar,  dice que de esas promesas, ninguna se ha cumplido.  Es más, nadie los ha buscado luego de las ceremonias donde algunos políticos tamaulipecos solo se tomaron fotos con ella y le dieron diplomas.  Todo se redujo prácticamente a “promesas de papel”.

LOS NIÑOS “PRODIGIO” DE SEXTO “A”

Y curiosamente, en el mismo salón de Paloma, hay otros 9 niños cuyo puntaje también supera los 900 puntos.  Y quienes además destacan en todas las asignaturas académicas.  Sin embargo, todos estudian en medio de carencias, un clima extremo, y a veces hasta padecen de hambre.

Es difícil imaginar que siendo tan pequeños puedan enfrentar esos obstáculos y destacar entre los mejores de todo México.  De ser parte de la excelencia académica de una nación.  Nadie los mira.  No reciben atención.  Su escuela, funciona gracias a los padres de familia que con sus medios aportan esos 70 mil pesos al año, o 5 mil quinientos dólares que el plantel educativo requiere para subsistir.

Llamó mi atención que en medio del calor, al ver el aire acondicionado instalado en el salón, pregunté si podían encenderlo, y el maestro Sergio me respondió que de hacerlo, se iría la luz en el resto de la escuela.  Obviamente, ponerlo a funcionar, no fue una opción.

Su director, J.Guadalupe Pérez García, habla sobre los inicios del plantel:

-“Llegué a esta escuela en 1996.  Contábamos con dos salones de material y dos de madera, pues la gente de aquí son pepenadores.  Era muy difícil el trabajo y el acceso al lugar.  La escuela fue creciendo poco a poco.  Ya tenemos 350 niños, y contamos con 12 aulas de material”, dice este hombre nacido en Matamoros, pero radicado en Brownsville, Texas, donde cada fin de semana visita a su familia.

Su enorme cariño por esa escuelita que vio nacer, lo ha hecho permanecer en ella a pesar del olvido de las autoridades, de las carencias, y de los problemas constantes.  Asegura que tener un semillero de niños “prodigio” es su recompensa.  Wendy Lizbeth Vargas, ahora egresada, y estudiante en la Normal de Matamoros, fue otra niña como Paloma, reconocida por sus altos grados académicos, y durante su juventud condecorada por su brillantez en Ciencia y Tecnología.  Ha participado en Congresos Internacionales en Eslovaquia, Brasil, y Chile, entre otros países.  Y aunque la falta de recursos económicos por parte de su familia, le hizo perder una beca en el Tec de Monterrey, eso no fue motivo para detenerse y continuar dándole vida a sus sueños en su tierra natal.

-“Yo veo en Paloma, una historia similar a la mía.  A lo mejor con las mismas carencias y yo veo en ella un espejo.  Me gustaría que en el futuro siguiera adelante y verla un día como yo”.

Además de la cantidad de niños que cada año reciben premios, y son los “abanderados” en los actos cívicos escolares, por esas calificaciones, en la escuela “José Urbina López”, la mayoría de los maestros a su vez también  son galardonados.

En el caso de Sergio Iván Juárez Correa, el maestro de Paloma, y los otros 9 niños premiados, el también recibió durante su época de estudiante, y posteriormente de educador, numerosos reconocimientos que avalan su capacidad educativa.  Para él, provenir de un hogar donde sus padres se involucraron en su proceso de aprendizaje, es un factor esencial para el éxito académico.

-“Siempre les digo tanto al alumno como a los padres de familia que se acerquen.  Que lo hagan con confianza, para preguntar cualquier duda que tengan.  La participación de ellos con el maestro es el mejor camino hacia el éxito”, asegura Sergio moviendo sus manos expresivamente mientras charlamos.

En el caso de Paloma Marlene Noyola, su madre, María Guadalupe, todos los días está en la escuela.  Siempre al pendiente de lo que su hija, y sus 3 nietas que estudian ahí, puedan necesitar.

UN DIA EN LA VIDA DE PALOMA NOYOLA

Es jueves.  Son casi las 6 de la mañana.  El clima está fresco.  Aun no amanece cuando llegamos a tocar la puerta a la casa de Paloma.  Nos abre su madre quien en la cocina ya prepara el desayuno para su hija y sus nietas.

Paloma está en su cuarto.  Escuchamos sonar el despertador, y ella de inmediato se levanta.  Sale a asearse, y regresa para junto con sus sobrinas, (las hijas de sus hermanas mayores, que son algunas de su edad), compartir un ligero desayuno y luego partir a la escuela.

-“Nayeli”, grita la madre de Paloma llamando a una de sus nietas que falta por venir a sentarse a la modesta mesa donde hay 4 platos pequeños con cereal para cada una de las niñas.

Finalmente al terminar, ya vestidas con sus uniformes, toman sus mochilas y junto con María Guadalupe, enfilan sus pasos hacia la escuela.  Nosotros vamos con ellas.  El sol comienza a asomarse en el cielo de Matamoros.  El camino es de 30 minutos.  Habrá que pasar pisando piedras, y sorteando hoyos.  Las niñas van calladas.  Solo se escucha el ruido de sus zapatitos casi rotos que hasta lastiman sus pies cuando el filo de alguna roca casi los roza.  Mientras caminamos observo a Paloma.  Su uniforme está remendado de la manga derecha, y tiene algunos agujeros junto a los botones que cierran la blusita.  Al preguntarle si es el único cambio, ella responde que si.

-“Todos los días por la tarde, al regresar de la escuela, lo lavo para volver a usarlo al dia siguiente”.

Su respuesta me deja muda.  La naturalidad con que la dijo parece no reflejar rencor por esa pobreza que la obliga a usar su ropa hasta que está completamente gastada.

Sigue la caminata.  Ya pasaron 15 minutos.  Llegamos a un puente que atraviesa un río cuyas aguas son los desechos tóxicos de algunas maquiladoras, el drenaje, y basura de todo tipo.  Los malos olores, las moscas, y otros insectos proliferan.  Las niñas y María Guadalupe siguen su camino.  Finalmente cuando son casi las 7:30am vislumbramos la escuela mientras vamos por la calle Tercera de la colonia “El Cambio”.   Las miradas de las pequeñas cambian de tonalidad.  Parece que llegar a clase es su motor, su fuente de energía.

Entran  y de inmediato se concentran en los temas del día.  Algunos comerán el desayuno escolar que les ofrecen, porque vienen con el estomago vacío.  Los maestros lo saben, y por eso se preocupan de tenerles alimentos disponibles a quienes los necesiten.

-“Un niño mal alimentado no puede aprender igual”, dice Sergio Juárez.

LLEGAN REGALOS DE TEXAS

Precisamente esa mañana, un padre de familia que en Dallas, Texas, tuvo la oportunidad de leer en un diario local la historia de Paloma, manejó hasta Matamoros para obsequiarle a la niña una bicicleta para facilitar su traslado a la escuela.

Paloma visiblemente emocionada agradeció el regalo.  Las miradas curiosas de sus compañeros la rodeaban, y ella siempre sonriente dejó que varios de ellos se subieran a su bici.

UNA MADRE VIUDA Y UNA HIJA “GENIO”

Su madre María Guadalupe, enviudó hace 7 meses, luego de que su padre falleciera de cáncer en el pulmón.  En su agonía, Miguel Noyola constantemente se preguntaba quien cuidaría de su nena menor, y como su esposa podría sacarla adelante.  El quería lo mejor para su hija, tenia grandes ilusiones en ella.

-“Ya de nacimiento traía eso de que iba a ser muy inteligente, porque desde chiquita se sabia todos los números desde el 30 al 40.  Y siempre iba a la escuela con su tarea”, dice su madre con orgullo.

Luego, sentada en la mesa del modesto comedor que tiene en su vivienda construida con cemento y techos de lamina, haciendo una pausa en la charla, mira hacia un par de fotos de su esposo que tiene en un mueble junto a la televisión, y luego de un suspiro dice:

-“El siempre le decía a la niña: mi’ja usted estudie, estudie, estudie.  El siempre miraba la tele, y decía yo quiero que un dia usted salga ahí y digan mira esa es la hija de Miguel, y esa es alguien en la vida”, me comenta una madre llena de nostalgia por la partida de su compañero de toda la vida, y a la vez llena de fuerza para sacar adelante a la mas pequeña de sus hijas, como una forma de cumplir con la misión que su padre dejó sin terminar.

Luego de la escuela, estuvimos un rato en el hogar que Paloma comparte con los suyos.  Platicar con ella, y con su madre, ver como viven, y lo que hacen, me hizo darme cuenta que ni la falta de recursos, ni las inclemencias del tiempo, detienen a una menor dispuesta a triunfar.  El amor de quienes la rodean, es motivo suficiente para salir adelante.  Para superarse.

UN “DIAMANTE” EN UN BASURERO

Hay quienes llaman a Paloma Marlene Noyola, “El Diamante del Basurero”.  A muchos les resulta ofensivo, a ella poco le importa.  El hecho de vivir y estudiar a solo metros de lo que fuera un relleno sanitario que aun provoca malos olores, y genera exceso de moscas entre otras cosas, no la avergüenza ni la cohíbe.  Su determinación para avanzar en la vida la mantiene firme y enfocada en lo suyo.

Como ella, muchos otros niños siguen su ejemplo.  Todos los días caminan en medio de la basura, los desechos y malos olores hacia la escuela.  Su motivación de ser “alguien” en la vida es parte de su esencia.  El constante surgimiento de “niños prodigio” en la escuela de Paloma no se detiene.  Y mientras en México los lideres educativos derrochan recursos en otros rubros, en numerosas escuelas el apoyo con materiales, mejores planteles, y personal docente, siguen siendo imperantes.  Aún así, en la escuela “José Urbina López”, la mayoría de los maestros son galardonados y tienen la excelencia académica que a otros de mejores centros educativos les falta.  Es el caso de Sergio Iván Juárez, y de sus colegas en ese lugar de Matamoros, Tamaulipas.   Sin apoyo siguen trabajando y alcanzando los grados mas altos.

Cuando nosotros intentamos contactar a Francisco Sánchez Salazar, Jefe del Centro  Regional de Desarrollo Educativo de Matamoros, se nos dijo que no estaba disponible.  Que tampoco podía darnos entrevista vía telefónica, ni enviar comunicado alguno por escrito.  Así fue como corroboramos la falta de interés en el plantel que educa a los 10 niños mas distinguidos a nivel académico en todo México.

LAS METAS DE PALOMA

Pero los sueños de Paloma no se detienen.  Para ella los obstáculos son como esas piedras que todas las mañanas encuentra en su camino rumbo a la escuela.  Esas que pisa y a veces la lastiman, pero no la paran.

-“Ahorita estoy pensando en ser maestra.  También me gustaría ir a Estados Unidos, conocer Disneylandia, y después ir a Escocia, porque he visto paisajes y se ven muy bonitos rodeados de montañas”.

A Paloma ya le tramitan su visa.  Falta corregir un error en su acta de nacimiento.  Y una vez lista, quizá haya algún alma caritativa que pueda cooperar para hacerle de su sueño una realidad y pueda viajar a California a conocer a Mickey Mouse.  Además, ella, seguirá leyendo para ver lugares como Escocia, a donde uno de los personajes de un libro la llevó.  Es una niña que no conoce limites, y que la fuerza de su espíritu la empuja a alcanzar metas.

Nos despedimos de ella luego de estar juntas por 3 días.  Este viaje a nivel personal tocó mi corazón.  Algo dentro de mi me dice que volveré.  También que esa Paloma volará alto, muy alto, cambiando el rostro herido de su natal Matamoros, azotado por los narcos, por otro lleno de “niños prodigio” que traigan un mensaje de esperanza de que en México las cosas pueden cambiar.

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