No maldigas tus problemas. ¡Bendícelos!

Carlos Flores.

Recuerdo hace varios años cuando tuve que tomar una difícil decisión que cambiaría por completo el rumbo de mi existencia. Tenía dos opciones, quedarme en este país donde me esperaba una vida incierta, sin hablar el idioma, sin conocer la ciudad y sin conocer a nadie. La otra opción era regresar a mi país, continuar con mis estudios, y seguir con la vida que ya conocía como habitual.

El haber tomado cualquiera de las dos opciones hubiera cambiado radicalmente mi vida. Opté por quedarme. Los primeros años fueron difíciles. Tal vez al igual que tú me tocó saborear el amargo sabor del racismo, discriminación y desprecio muchas veces por parte de mis mismos paisanos.
En aquel entonces, sin embargo, era un adolescente lleno de sueños y metas. Logré entrar por medio de una beca a estudiar la universidad, lo que me ayudó a salir de una honda depresión. Las puertas comenzaron abrirse poco a poco. Aprendí inglés y comencé a ganarme el respeto de mis compañeros de trabajo y amigos. No conforme con mi salario y teniendo bien claro el propósito de mi vida, con $ 80 dólares en mi bolsa, un teléfono celular y una computadora vieja comencé mi primer negocio.
Sea lo que sea por lo que estés pasando en este momento, quiero darte unas palabras de aliento. Por muy difícil que sea tu situación, debes saber que siempre hay maneras para salir de tus problemas. Si una situación tiene solución, ¿cuál es el problema?, y si una situación NO tiene solución, ¿cuál es el problema?.
Sé que muchas veces el tomar decisiones puede tener un impacto tremendo en tu vida, pero debes saber que depende enteramente de ti el atormentarte por haber tomado esa decisión o tener paz interior.
Cada vez que tomes una decisión que altere el rumbo de tu vida, recibe las consecuencias  con la frente en alto y acéptalas como un regalo bendito de Dios. Lo peor que puedes hacer después de haber tomado una decisión equivocada es sentir lástima o pena por ti mismo.
Cada paso que das en la vida, sea acertado o herrado, puede dejarte un enorme aprendizaje. Cada vez que enfrentes una situación de incertidumbre en lugar de darte topes en la pared pregúntate: ¿qué puedo aprender de esto?.
Dios te creó para alcanzar la grandeza, pero depende enteramente de ti alcanzarla.
En lugar de maldecir tus problemas, bendícelos. Esa situación por la que estás atravesando tendrá sus recompensas. Sigue con la frente en alto y nunca quites tu mirada de tus objetivos.
Carlos Flores es escritor y conferencista. Para contactarlo visite su página web CarlosFlores.net

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