Preocupación entre la tercera edad en Bell

Actualmente de los 38 mil residentes de la ciudad de Bell, el 7% es mayor de los 65 años y un gran número confía en el actual servicio de transporte que reciben. (Foto de Agustín Durán/Latinocalifornia.com)

Los Ángeles, Ca.-Claramente molestas, un grupo de mujeres de la tercera edad no entiende porque ahora ellas tienen que pagar por los errores del pasado y el servicio que las lleva a realizar sus compras, al doctor, y a la Fundación Oldtimers,  pudiera sufrir un cambio si es que el concilio de la ciudad de Bell no renueva el transporte que para ellas ha significado su tranquilidad, especialmente ahora que su salud y su edad lo requieren más.

“Nosotros no deberíamos de ser los afectados”, dijo Joann McDowell, residente de Bell desde 1956. “Creo que la tercera edad es el grupo que menos debería sufrir por los errores de otros. Muchos de nosotros ya no tenemos las fuerzas, la salud o la familia que nos apoye y tener un buen transporte, choferes que ya conocemos significa mucho para nuestra bienestar”.

Son cerca de 100 personas de la tercera edad que llegan diariamente a la Fundación Oldtimers en Huntington Park, pero que sirve a la ciudad de Bell y otras ciudades. (Foto de Agustín Durán/Latinocalifornia.com).

El grupo de la tercera edad se refiere al hecho de que ahora el concilio de la ciudad de Bell pudiera no apoyar a la Fundación Oldtimers en sus servicios del transporte posiblemente porque las sombras de George Cole, ex director ejecutivo, parecen todavía afectar a la organización, no obstante, que desde a principios del 2011 ya tienen una nueva dirección.

De acuerdo a Irene Muro, directora ejecutiva de Oldtimers Foundation, actualmente la organización realiza por lo menos medio millón de viajes anualmente, sirviendo principalmente a la comunidad de la tercera edad, público en general y un servicio más especializado de taxi.

La mayoría de las personas de la tercera edad ya conoce a los choferes y les tiene confianza (Foto especial para Latinocalifornia.com)

Actualmente de los 38 mil residentes de la ciudad, el 7% es mayor de los 65 años y el 32% es menor de 18, tradicionalmente, estos dos grupos son los que más dependen del pasaje que provee Oldtimers Foundation.

Irene Drisner de 92 años y residente de Bell desde 1947, dijo que nunca imaginó estar en esa situación, ya que actualmente camina con andadera y si no fuera por Marcos, o Sunshine, ambos choferes de la fundación,  difícilmente pudiera llegar a la organización diariamente.

“Llegar a Oldtimers es mi vida, de otra forma no tuviera a donde ir, con quien socializar o platicar. Seguramente si no tuviera este pasatiempo ya no estuviera aquí”, explicó Drisner. “Los políticos deben de saber que lo más importante para nosotros es nuestra tranquilidad y si nos eliminan los servicios que ya tenemos por años o nos cambian a los conductores que ya conocemos, entonces nos estarán dando más razones para preocuparnos”.

Muro indicó que ya hicieron una presentación ante el concilio de la ciudad de Bell y habían salido en primer lugar en relación a las otras compañías  que presentaron su oferta de, pero al final, la ciudad decidió iniciar otro proceso.

Una de las ventajas de Oldtimers en cuestión del transporte, dijo Muro, es que ellos son una organización y el servicio primordial es servirle a la tercera edad, a diferencia de otras compañías que son negocios de transporte donde generalmente el servicio no es tan especializado como el de ellos.

Por otro lado, muchos de los trabajadores del transporte son residentes de Bell;  además que los residentes se verían más beneficiada debido a que Oldtimers tiene otros contratos con ciudades vecinas y eso les ayuda a ampliar el servicio fuera de la ciudad sin costo para los residentes.

Personal del ayuntamiento dijeron que el proceso se había realizado una vez más, porque a la primera convocatoria de propuestas recibieron muy pocas y lo que querían era recibir más opciones y ampliar las opciones de los residentes.

Nestor Valencia, concejal de Bell dijo que estaba de acuerdo en que el servicio tiene que seguir, sin embargo, lo único que la ciudad está haciendo es hacerlo más democrático el proceso de selección para darle oportunidad a otras compañías y así la ciudad pueda elegir lo que más le conviene a sus residentes.

Respecto a la preocupación de algunos residentes sobre el cambio de compañía, y si las compañía elegida tenga las habilidades y conocimientos necesarios para transportar personas de la tercera edad con necesidades especiales, Ali Saleh, alcalde de Bell, dijo que no debería haber preocupación entre la comunidad.

“Lo que se busca con este proceso es mejorar la calidad del servicio para todos los residentes, incluyendo a la tercera edad, y todos esos detalles se analizarán para aprobar un servicio que beneficie a todos”, expresó el alcalde, quien añadió que posiblemente para mediados o finales de agosto ya se haya tomado una decisión.

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