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Españolitos de ocasión

Rubén Moreno

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16 de junio, 2012

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Españolitos de ocasión

Por Rubén Moreno

La megafonía del estadio Vicente Calderón tuvo que mostrar lo que dan de sí sus decibelios para intentar tapar los silbidos de quienes pitaban mientras sonaba la Marcha Real en la final de la Copa del Rey.

Días después, y a miles de kilómetros de Madrid, el estribillo de Manolo Escobar resonaba a todo pulmón en las gargantas de quienes gritaban “que viva España” en el primer partido de la roja en la Eurocopa.

La verdad, yo no entiendo nada.

Bueno, sí: que solo hay quien se siente español cuando está lejos de casa y arremete contra todo sentimiento cuando está dentro.

Nos da vergüenza sacar a relucir la bandera en nuestro propio país más allá de cuando hay un mundial, pero somos los primeros que la abanderamos en tierras extrañas. Como si fuéramos a conquistar algo a estas alturas del partido.

Esto me recuerda a aquel monólogo donde, jocosa pero acertadamente, Goyo Jiménez expone que algunos, ante determinados problemas, echan mano de la frase “esto solo pasa en España”, pero que cuando están lejos sin los placeres que les da su tierra se acuerdan de decir eso de “como en España, en ningún sitio”.

Está visto que algunos son españoles según sea la ocasión, o según les convenga.

Se acaban de cumplir 35 años de las primeras elecciones democráticas después del régimen de Franco. Muchos hubieran vendido su alma al diablo con tal de que se acabara la dictadura cuanto antes y dar paso a otra cosa. A lo que fuera, mientras no siguiera mandando el caudillo.

Ahora, tres décadas y media después, hay voces que culpan al sistema político y económico actual diciendo que la transición a la democracia no fue bien hecha. Será porque se hizo en España. Tal vez si se hubiera hecho desde el extranjero estaríamos más orgullosos.

Me pregunto qué España tendríamos si hubiéramos dejado que Tejero se saliera con la suya, o si no se hubieran asentado bases en una constitución que muchos aprovechan ahora para criticar pero que ansiaban tener en las manos incluso antes de que se redactara.

Es indudable que España está pasando por serios aprietos, con la tasa de desempleo más alta en la historia y problemas de presupuesto que obligan a hacer recortes en servicios porque simplemente, hoy por hoy, no hay dinero para pagarlos.

Y ahí es cuando surgen los comentarios de “vaya mierda de país, esto solo ocurre en España”.

Cuando no hemos volteado a ver a la izquierda lo hemos hecho a la derecha, y cuando la derecha falla volvemos a mirar a la izquierda. Eso de mirar tres veces antes de cruzar la calle lo aprendimos muy bien para aplicarlo en la política.

Tanto unos como otros han tenido aciertos y desaciertos. Algunos se quejan de que todo está acaparado por un sistema de dos partidos, pero yo cuando veo las papeletas electorales compruebo que hay un montón de partidos por los que se puede votar. ¿No será que el problema es de la gente y de que siempre votan a los mismos?

Estamos tan acostumbrados a que todo sea gratis y que el gobierno nos resuelva los problemas que, cuando se desata una crisis mundial que nos arrastra como a todo hijo de vecino, queremos pretender que nada sucedió y nos sigan poniendo la sopa en la boca. Y si de por medio se insulta a alguien para descargar la tensión, pues no pasa nada porque pensamos que faltar el respeto es lo mismo que libertad de expresión.

El Fondo Monetario Internacional acaba de recomendar que España aumente los impuestos y reduzca el sueldo de los funcionarios para tener viabilidad económica, esto después de solicitar una línea de crédito para rescatar a los bancos.

Recientemente, un economista en Estados Unidos que algo sabe de esto,  y neutro de juicios partidistas que es como deben verse las cosas, me comentó que aunque España está pasando por una transición muy fuerte, todas estas medidas son necesarias porque es el único camino para salir más fuertes después del vendaval.

Los listos se arriman, me decía, a quienes tienen el dinero, no a quienes tienen las deudas. Y España en esto hizo bien de pedir esa línea de crédito porque simplemente no se puede arriesgar a que la banca, donde están los ahorros de todos los españoles, se vaya al garate.

Tenemos la percepción de que esto solo pasa en España. Como siempre. Pero España es uno de los tantos países más que están pasando apuros serios, al igual que otros tienen dificultades, en mayor o menor grado. La economía del mundo se está desinflando, me comentó el experto. En Estados Unidos, en China y en la India. Los tres tenores al frente del escenario de la economía mundial.

Pero seguimos tan ciegos de no querer entender el problema desde una perspectiva más global, y de seguir quejándonos de recortes, que pensamos que España es hoy tercermundista.

Pero si volvemos a ganar la Eurocopa, ahí se nos irán todos los males y volveremos a cantar aquello de “yo soy español, español, español”.

Sí, español. Lástima que algunos solo lo sean cuando interesa.

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