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Con condón, por favor

Rubén Moreno

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08 de junio, 2012

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Con condón, por favor

Rubén Moreno.

Por Rubén Moreno

Hoy sabemos mucho más de lo que, hace 31 años, en una semana como esta, se reportó como algo inusual.

Cinco homosexuales de Los Ángeles presentaban, según los informes de entonces, un caso de neumonía atípica. Tan atípica que no fue sino con el tiempo y, tras varias investigaciones, cuando se supo en realidad que tenían una enfermedad que hemos heredado del siglo pasado y para la que todavía no se ha encontrado una cura.

Muchos quisieron tapar el sol con un dedo diciendo que aquel mal era solo cosa de homosexuales. Otros preferían echarle la culpa al gobierno por haber “inventado” una enfermedad.

Entre la ceguera, el tabú, el desconocimiento y la falta de información el mundo ha  perdido a 30 millones de personas desde entonces. Y entre ellas también hay madres y niños.

Pero aunque hoy se puede tratar –que no curar-, el virus que causa el sida sigue avanzando en nuestra sociedad, silenciosamente cual ladrón quiere robar cuando todos están dormidos.

Lo ilógico es que permitimos que se propague también en los lugares de trabajo porque priman más los intereses comerciales y el dinero que la salud de quienes parecen importar menos.

Ningún peón puede entrar en la obra sin llevar el casco puesto. A un doctor no se le deja operar sin guantes y quienes limpian los ventanales de los rascacielos están bien sujetos. Pero el actor porno puede grabar una escena sin ningún tipo de protección.

Y si la exige, directamente no le dan el puesto.

Hace meses conocí a un joven que se infectó con el virus del sida cuando grababa una de esas películas que muchos han visto alguna vez, aunque sea de pasadita, y pocos se atreven a reconocerlo.

De la noche a la mañana se rompió su vida en pedazos. Y todo porque no podía usar el mentado profiláctico.

Ahora aboga para que a otros no le suceda lo mismo.

Las estrellas de las películas son ellas, me decía. Si los hombres le piden a los productores usar un condón para prevenir enfermedades durante la grabación simplemente llaman al siguiente en la lista. Y en esa lista hay miles entre los que escoger.

¿No se supone que en todos los trabajos deben guardarse normas para evitar enfermedades y accidentes?

Bueno, en todos menos en la industria fílmica para adultos.

Las productoras argumentan que al público no le gusta ver a un actor que usa condón y amenazan con irse de Los Ángeles sin les imponen esa norma porque creen que perderán consumidores y dinero.

Pidamos entonces también que los policías no usen chalecos antibalas, que los bomberos vayan en pantalones de campana y que los taxistas no se abrochen el cinturón porque da más morbo cuando alguien se juega el tipo por un sueldo.

A ver quién es el guapo que deja que su médico le toque sin los guantes puestos.

Seguramente en noviembre veamos en las papeletas electorales una iniciativa de ley para requerir que las productoras de películas porno en el condado de Los Ángeles obliguen a usar a sus actores condones durante las grabaciones.

Quienes defienden esto ya tienen el aval de las firmas necesarias para que incluso no hiciera falta que sean los ciudadanos quienes decidan. Con el número que tienen, basta con que la junta de supervisores lo apruebe.

Pero como sabemos que siempre hay intereses y politiqueo de por medio, aunque se sigan exponiendo vidas, serán los ciudadanos quienes seguramente digan si hay que darle a esos trabajadores el mismo derecho del que gozan otros en sus puestos.

Cada quien en su cama es libre de ponérselo. Pero con la salud de los demás no se juega.

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