Ciudadanos mexicanos vigilarán las urnas el 1 de julio

Cerca de 40 mil personas han solicitado ser observadores electorales.

México, 20 jun (EFE).- Miles de mexicanos vigilarán las urnas en las elecciones del 1 de julio gracias a la figura del observador ciudadano, a quienes este año se sumarán millones de ojos más, los de los internautas que utilicen las redes sociales como plataforma para denunciar posibles fraudes.
Quieren ser testigos directos de los comicios del 1 de julio, cuando se renovarán más de 2.000 cargos, incluido el presidente, para no tener que decir frases comunes preelectorales como «para qué voy a votar si ya decidieron quién gana».
Para ello, este año cerca de 40.000 personas han solicitado ser observadores electorales y otras miles utilizarán un elemento nuevo en pleno apogeo, las redes sociales, que van a ejercer como un vigilante más, en medio de las alertas ante la posibilidad de que se produzca un fraude.
El candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador lanzó hoy un nuevo llamado a los ciudadanos para que vigilen el proceso, tras señalar que tiene indicios de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha puesto en marcha mecanismos para la compra de votos.
Sin embargo, las autoridades electorales han insistido en los últimos días en que no hay cabida para un fraude en los próximos comicios. El aspirante del PRI, Enrique Peña Nieto, figura como favorito en todas las encuestas, seguido por López Obrador.
«Lo que vamos a ver ahora el día del proceso, tantas personas informando a través de las redes sociales, será algo inédito en nuestro país», dijo a Efe el experto en redes sociales Martín Aceves.
Para él va a ser «muy interesante» poder ver el efecto de que se informe de lo que pasa en cada casilla de manera instantánea, de que los ciudadanos puedan comentar las posibles anomalías que se produzcan en la jornada electoral.
«En la medida en la que haya mayor participación ciudadana en todo el proceso, será más claro qué es lo que ha ocurrido en todas las casillas de nuestro país», declaró a Efe Alfredo Figueroa, consejero del Instituto Federal Electoral (IFE).
En las presidenciales de 2006, 25.300 personas actuaron como observadores ciudadanos, pero no pudieron evitar que López Obrador denunciara un presunto fraude, aunque sus denuncias sí hicieron que hubiera una reforma electoral.
«Esta figura ha contribuido particularmente en la historia de nuestro país a empujar modificaciones legislativas, revisar procedimientos y en muchos casos a inhibir conductas fuera de la ley», explicó Figueroa.
La figura del observador electoral surgió en los comicios de 1994, debido a las dudas surgidas en el proceso anterior de 1988, cuando durante varias horas se suspendió el sistema de transmisión de los resultados y muchos hablaron de un fraude.
«Es un testigo social ciudadano que puede estar revisando el proceso electoral», indicó Figueroa, quien contó que para poder ser observador hay que cumplir requisitos como ser ciudadano mexicano con credencial para votar, firmar una carta de compromiso y tomar un curso sobre cuáles son sus posibilidades y sus límites.
Su función el día de la elección es la de consignar la hora de apertura de la casilla, ver si están presentes los representantes de los partidos políticos, comprobar que el material esté completo (…), en definitiva, vigilar que todo transcurra con normalidad.
Para ello, pueden estar dentro de la casilla, además de «ser testigos también del conteo, aunque no pueden intervenir. Si ven una irregularidad la pueden consignar en su informe y denunciarlo luego ante los funcionarios de la mesa directiva» de la urna, apuntó.
Cualquier ciudadano puede solicitar ser observador electoral, aunque lo usual es que lo hagan en grupo, vía asociaciones civiles. Una de las que más observadores reúne es Alianza Cívica, que este año ha presentado a 500 personas.
«Lo que importa es que los observadores vayan y denuncien para que la gente ejerza su voto de manera libre y secreta, porque lo que observamos después de la reforma electoral del 2007 es que (…) se disparó mucho el fenómeno de compra y coacción del voto», contó Beatriz Camacho, directora ejecutiva de la organización.
Camacho aseguró que la compra de votos en México es común y que se hace a través de regalos o dinero o de la coacción a sindicatos o personas que necesitan permisos para trabajar como transportistas o taxistas.
Otro colectivo que también estará muy presente este año serán los jóvenes de Yo soy 132, quienes pidieron y lograron que el IFE ampliara el plazo para solicitar ser observador electoral.
«Los observadores nos dan una garantía de que van a poder estar presentes a la hora de los conteos rápidos, que son muy importantes para que no haya irregularidades», dijo a Efe uno de los portavoces del movimiento, Miguel Ramírez.
El día de las elecciones el movimiento «va a tener un lugar al cual se van a hacer llegar todas las denuncias. La gente está llamada a tomar fotos, grabar, escuchar, estar ahí al lado, hasta donde se nos permita como ciudadanos», precisó.
Todo por dejar atrás estigmas y desconfianzas y hacer que la gente sienta que su voto realmente es decisivo para elegir al sucesor del presidente Felipe Calderón.

Temática: Política ; Elecciones

Referencia: 1809850

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