67 mil personas salen a defender el español en L.A.

Agotado.

Por Agustín Durán

En una ciudad donde no hace muchos años  se recomendó a los padres de familia latinos no hablar español en sus hogares, y donde los jóvenes, hijos de braceros,  en muchas ocasiones preferían no hablar español para no ser confundidos con inmigrantes, se celebró la fiesta más importante de un idioma: La Feria del Libro en español.

Si la mamá o el papá leen, el niño también seguirá sus pasos

Posiblemente fueron los grandes autores o los innumerables títulos en español nunca antes reunidos en una sola sala en Los Ángeles, lo cierto es que Elmer Mendoza, autor de la novela “La Prueba del Acido”  dijo que lo que  pasó en el centro de convenciones este fin de semana fue una lucha en defensa del idioma español en Estados Unidos.

Como si se tratara de una batalla campal donde el que pierda se marcha o se aniquila. En esta ocasión no se trató de eso, esta lucha a la que el escritor se refería fue a la lucha interna que en ocasiones  padres de familia enfrentan en una sociedad donde el «thank you» parece ser más valorado que el «gracias».

Orgullosa de mostrar su libro en español

Esa lucha que en ocasiones nos traiciona y nos hace que hagamos a un lado el idioma que nos vio nacer, para ni siquiera pasarlo a nuestros propios hijos.  Siempre con el afán de aprender el inglés que a la larga se piensa  traerá más valor económico que el mismo español por si solo.

La segunda Feria del Libro en Los Ángeles (LéaLA) confirmó la importancia de preservar el idioma que lleva la letra ñ, particularmente en una sociedad donde por siglos se ha hablado español, pero no fue hasta que el Censo del 2010 nos enseñó su valor económico y ahora todos quieren un pedazo de él.

Hubo aglomeraciones y por momentos no se podía caminar en unos pasillos.

Es por eso que no es raro empezar a ver más programas de radio y televisión en español en Estados Unidos, ver más portales y periódicos que se enfocan a la comunidad de habla hispana, gracias a  la derrama económica que significan 50 millones de hispanos.

Sin embargo, la feria del libro en español no solo confirmó la tendencia de la importancia del idioma en este país,  ratificó también  la necesidad de más libros y de más autores; fue mucho más allá del entredicho interés de la comunidad latina por la lectura en su idioma y mucho más allá de querer capitalizar en los libros por parte de las editoriales.

El mensaje para los niños con las leyendas y obras de teatro en español fue de mucha fuerza.

Lo que verdaderamente significo LéaLA para la comunidad latina en Estados Unidos, fue el convencimiento de saber que el español es una lengua que está muy lejos de morir y está tan viva como nosotros lo queramos utilizar ya sea en las escuelas, oficinas de gobierno, iglesias o en nuestros propios hogares.

No se trata de olvidarnos de aprender inglés o tratar de imponer el español sobre el idioma oficial de Estados Unidos. De lo que se trata es de respetarlo, valorarlo y practicarlo para que a través de la lengua, no sólo pasemos nuestros mejores consejos y experiencias a las nuevas generaciones que nacen en este país.

Sanjuana Martínez firmando y tomándose fotos con sus seguidores.

De lo que se trata es enseñarles a nuestros hijos la importancia de aprender un segundo idioma y si se puede un tercero, ¿por qué no? Que conozcan lo grande de las tradiciones, su historia y su literatura que es lo que hace grande a una cultura, y todo a través de los libros.

Fueron innumerables los maestros, los padres de familia y los jóvenes universitarios que acudieron al llamado de la feria en su segunda edición. Muchos de los asistentes viajaron desde Nueva York, Chicago, ciudad de México, Tijuana y  San Francisco entre otras ciudades.

Así como a finales de los noventas el rock en español y la música banda hicieron su entrada triunfante en la sociedad estadounidense, convirtiendo en popular lo prohibido, y en bueno lo malo, al ver a los jóvenes hablar, tararear los temas de Maná, Enanitos Verdes o Chalino Sánchez.

Así, la feria del libro entra triunfante a Los Ángeles con asistentes a quienes en su infancia se les prohibió hablar español en sus escuelas,  otros que prohibieron a sus hijos hablarlo en el hogar, o los que decidieron hablarle inglés a sus hijos para supuestamente no confundirlos.

El hijo y el nieto de El Santo, el Enmascarado de Plata, a la defensa del español en Los Ángeles.

Más de 67 mil personas estaban ahí, orgullosos, expectantes y dispuestos a defender su idioma, pero sin saberlo. El objetivo era escuchar a un autor, estrechar una mano de su escritor favorito o pedirle una firma que permanecerá como como prueba de su asistencia de una lucha que apenas empieza.

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