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Cuando el sexo se cruza en el trabajo

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07 de marzo, 2012

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Cuando el sexo se cruza en el trabajo

Rubén Moreno

Una vez escuché que en esta vida no hay ningún trabajo deshonesto. No puedo estar más de acuerdo. Tan respetable me parece lo que hace un médico, como lo que hace una actriz porno.

Cada quien se gana el pan en lo quiere, o como puede. El primero salva vidas. La segunda, entretiene a un público que también contribuye a la economía.

¿Pero qué pasa cuando una maestra es la misma que aparece en una película porno? Ahí es cuando el mundo se escandaliza y muchos echan mano de la moral para justificar que es ¿incompatible?

El Distrito Escolar Unificado de Oxnard ha puesto en baja administrativa a una maestra de una escuela intermedia porque están investigando lo que descubrieron unos estudiantes. Más bien, lo que vieron: una película para adultos en la que salía su maestra.

No es una grabación amateur. Es un video que cumple con las regulaciones, producido legalmente dentro de la industria del entretenimiento para adultos, al igual que hay muchas otras películas XXX en el mercado con actores y actrices profesionales.

El mismo Distrito Escolar ha reconocido que en el video no aparecen estudiantes involucrados. Por lo mismo, no han encontrado justificación alguna para presentar cargos en su contra.

Aun así, me pregunto: ¿irán a despedirla?

Y si eso sucede, ¿en qué justificarían el despido?

Hace unos años entrevisté a una actriz porno que, cuando no tenía días de rodaje, trabajaba en una funeraria vistiendo y maquillando a los muertos. Me comentó que en cierta ocasión, el familiar de un difunto la identificó como actriz, pero que tuvo que negar que era ella porque no podía relacionar un trabajo con el otro.

A menudo me encuentro que una buena parte de la sociedad de Estados Unidos quiere mostrar un rostro tan puritano que a veces cae en el ridículo y pierde el sentido de lo humano. Somos buenos para defender unas cosas, pero criticamos otras según nos convenga, por mucho que estén justificadas de la misma forma.

La misma sociedad puritana ha llevado a que se emborrone una imagen de unos pechos o un trasero en cualquier canal de televisión en abierto, pero no que se censure un tiroteo o a un moribundo sangriento.

Estados Unidos sigue vendiendo el mensaje de que el sexo es malo, pero no la violencia. Lo primero me parece natural. Es humano. Lo segundo, sí creo que es moralmente repudiable.

Si esa misma maestra en lugar de hacer películas porno hubiera hecho comedias, ¿también la estarían investigando? Tan profesional es lo que ella graba como lo que Angelina Jolie rueda.

La diferencia, podrán decir algunos, es que Angelina Jolie no es maestra, lo que me pone a pensar quién decide a qué se puede dedicar uno fuera de sus horas de trabajo. Tanto derecho tiene ella de grabar películas porno como que un veterano que ha matado a alguien en la guerra pueda encontrar trabajo como maestro.

Legalmente, está en todo su derecho de aparecer en películas para adultos al igual que tendría el mismo derecho de estar trabajando como cajera de un supermercado. Al Distrito Escolar le tiene que resultar indiferente lo que haga con su vida mientras siga cumpliendo con su trabajo como maestra. Porque una cosa está clara: ella grababa para un público adulto, que no involucra a niños, y no expone ese material a menores de edad ni lo lleva a la escuela.

Otra cosa es lo que piensen moralmente de ella. ¿Puede una maestra grabar películas porno cuando se supone que tiene que ser un referente para sus estudiantes?

Cada quién opinará de manera diferente, pero nadie puede decidir sobre la moral de otra persona. Para lo que alguien es malo, para otro es un sustento ganado legalmente.

Algunos padres no han tardado en criticar las acciones de la maestra. Sin embargo, se les olvida a esos padres que fueron los estudiantes, menores de edad, los que vieron la película porno. De ahí comenzaron a circular los rumores que se confirmaron.

¿Habría entonces que suspender también de clase a los estudiantes e investigarlos por estar mirando películas pornográficas? ¿Dónde están los padres que moralmente permiten que sus hijos vean ese contenido?

Entiendo que quieran investigar a la maestra después de los casos de abuso que se han escuchado en muchas escuelas. Pero la pregunta no es si la maestra puede o no puede grabar películas porno para un público adulto. La pregunta es qué hacían los estudiantes de una escuela intermedia mirando pornografía.

El problema no lo tiene la maestra. El problema lo tienen los padres que no controlan a sus hijos y permiten que lo vean.

Y cuando se enteran que lo vieron, ponen el grito en el cielo. Tal vez ellos nunca tuvieron curiosidad cuando fueron adolescentes.

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