Unos 300 muertos deja incendio en cárcel de Honduras

Personal de socorro en Honduras auxilia a un prisionero. Foto: tomada de El Sol de México.

Tegucigalpa (EFE).- Varios de los reos heridos en el incendio que consumió parte de una cárcel en el centro de Honduras y mató a más de 300 personas, según datos preliminares, regresaron a esa prisión tras ser atendidos en hospitales.

Los reclusos heridos, de cuyo número exacto no se ha informado oficialmente, aunque según algunas fuentes fueron una treintena, fueron tratados de quemaduras y de fracturas en brazos, manos o piernas al saltar del techo de la Granja Penal de Comayagua para escapar de las llamas.

Hasta ahora se desconocen las causas del siniestro, el tercero de gran magnitud que se registra en los últimos diez años en las hacinadas cárceles de Honduras, calificadas como «bombas de tiempo con mecha corta» por representantes de organismos defensores de los derechos humanos.

El presidente del país, Porfirio Lobo, prometió hoy una investigación «con total transparencia» de la tragedia y depurar las responsabilidades, para lo cual ordenó suspender de manera preliminar a los encargados de la cárcel y a las autoridades penitenciarias del país.

El retorno de los lesionados a la cárcel de Comayagua se produjo en un ambiente de mucho dolor, con decenas de familiares llorando y preguntando por un hijo, un  hermano, un amigo.

Por un momento la situación se volvió tensa cuando decenas de familiares se enfrentaron con piedras y otros objetos con agentes de policía a las afueras del penal, en un intento para evitar que los restos de las víctimas mortales fueran llevados a Tegucigalpa donde se les practicará la autopsia por instrucciones de medicina forense.

Al final, los familiares ingresaron hasta el interior de la cárcel pero sin poder acercarse a las cinco celdas de uno de los módulos donde murieron quemados más de 270 reos, aunque la Fiscalía está manejando la cifra por confirmar de 357, según dijo un portavoz del Ministerio Público.

«Me duele pensar que mi hermano esté muerto, pero tengo que esperar a que las autoridades confirmen», dijo llorando a periodistas Carmen Ulloa, cuyo hermano, Isaías, puede estar entre los fallecidos.

Otra pariente de un recluso, Gladys Panchamé, dijo que esperaba que su hermano Jairo esté vivo, pues lo han buscado en el hospital sin éxito.

«Dios mío, por qué te llevaste a mi hijo, por qué me lo quitaste», exclamaba Blanca Rodríguez, madre de otro recluso.

El secretario de Seguridad, Pompeyo Bonilla, dijo a los periodistas que lo ocurrido es una «tragedia nacional» y pidió comprensión y paciencia a los familiares de las víctimas.

El incendio se registró hacia las 23:00 horas del martes, por causas que no han sido esclarecidas, aunque no se descarta que haya sido provocado, según algunas fuentes de la Policía.

El dolor también lo sufría el policía William Gámez, por la muerte de un hermano suyo, Jorge Adalberto, quien llevaba cumplidos 11 años de prisión y le restaba menos de un año para recuperar su libertad.

El sistema penitenciario de Honduras consta de 24 centros en condiciones de hacinamiento, según ha reconocido el gobierno del presidente Lobo, quien en julio de 2010 decretó la «emergencia» en el sector para agilizar los recursos necesarios para su mejora.

En un incendio en mayo de 2004 murieron quemados 107 reos del presidio de San Pedro Sula, en el norte de país, mientras que en abril de 2003 fueron asesinados en una reyerta 66 presos y tres mujeres que estaban de visita, entre ellas una
niña, en la Granja Penal de El Porvenir, en el Caribe.

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