Anticonceptivos se convierten en centro de debate electoral

Los servicios de salud reproductiva mantienen a demócratas y republicanos en eterna polémica. Foto: EFE

Washington, D.C. (EFE).- Líderes demócratas y republicanos del Congreso protagonizan un feroz debate sobre la cobertura médica de anticonceptivos y demás servicios de salud reproductiva, un asunto que ha surgido como tema electoral.

La líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, convocó una audiencia del Comité Demócrata sobre Asuntos Políticos en la que acusó a los republicanos de querer silenciar a las mujeres en este debate.

La audiencia no tenía carácter oficial pero sirvió como respuesta a otra convocada la semana pasada por los republicanos para analizar el nuevo reglamento federal que exige a la mayoría de empleadores, incluyendo instituciones religiosas, cubrir los anticonceptivos en sus planes médicos. La norma exime a las iglesias.

Esa cita, convocada por el presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara Baja, Darrell Issa, para analizar el papel de la religión en la política, no incluyó voces femeninas en el panel de expertos.

Issa impidió que Sandra Fluke, una estudiante de leyes de la Universidad de Georgetown, presentase su testimonio en esa audiencia.

Pero Fluke, que por asistir a una universidad jesuita no recibe cobertura de anticonceptivos, acudió como único testigo a la audiencia de Pelosi, en la que afirmó que «muchas mujeres en este país se sienten motivadas por este asunto».

El legislador demócrata Elijah Cummings dijo por su parte que la audiencia de Issa no es más que una «campaña nacional» de los republicanos para eliminar la opción de los anticonceptivos y excluir a las mujeres del debate.

Por su lado, asesores del Senado y activistas latinas realizaron una sesión informativa con periodistas para denunciar una propuesta del senador republicano Roy Blunt, que permitiría que empleadores y aseguradoras puedan negar cobertura de anticonceptivos y otros servicios preventivos con base en «convicciones morales».

«La enmienda de Blunt tiene como objetivo minar la reforma de salud y revertir sus logros… para las comunidades minoritarias. Haremos lo posible para impedir que se apruebe», dijo Kimberly Inez McGuire, analista del Instituto Nacional para la Salud Reproductiva de las Latinas.

Para los activistas, la medida de Blunt, que podría ser votada la próxima semana dentro de un proyecto de ley de transporte, es un esfuerzo por minar la reforma sanitaria de 2010, que incluye la norma sobre los anticonceptivos.

El nuevo reglamento federal ha sido tachado por la mayoría de los candidatos presidenciales republicanos y grupos conservadores afines como un «ataque» contra la libertad religiosa.

Consciente de las críticas, especialmente por parte de la Iglesia Católica, la Administración Obama dio marcha atrás a la norma y explicó que las empleadas podrán obtener los anticonceptivos directamente de las aseguradoras.

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