Joven gana segunda batalla por su vida y logra permiso para quedarse en EU

La familia Rodríguez cruza con la abogada Jessica Domínguez uno de los puentes de Tijuana para reingresar a Estados Unidos. (Foto de Agustín Durán/Latinocalifornia.com)

La primera fue en un quirófano a los 17 años, la segunda fue en inmigración para poder seguir alargando esa vida que había ganado dos años antes.

Por Agustín Durán

Tijuana, México.-Aunque había el apoyo de la Agencia de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP), no existía la certeza de que Aarón Rodríguez de 20 años, quien había sido traído en forma ilegal a Estados desde 1993, pudiera obtener el permiso para iniciar su proceso legal dentro del país.

El peor de los escenarios que enfrentaba Aarón era que las autoridades de inmigración le negaran su petición y, en consecuencia, su regreso a Estados Unidos. Durante el viaje a la frontera, el joven dijo que iba confiado, aunque con un sentimiento raro en su interior.

Para sus padres, Edgar y Janeth, que son ciudadanos estadounidenses desde hace dos años,  no había otra opción.  Ya  habían intentado arreglar la situación con tres abogados y ninguno pudo solucionar nada, mientras el futuro de su hijo más grande, quien depende de un marcapasos y medicina diaria para vivir, seguía en el limbo.

“Queremos asegurarnos que nuestro hijo permanecerá siempre en este país para cuidar de su salud”, expresó el padre, originario de Guanajuato. “El riesgo es grande, pero confiamos en la abogada”.

La abogada Jessica Domínguez viajó con la familia a Tijuana, para luego regresar y solicitar un permiso de ingreso legal para Aarón. Algo poco usual porque las posibilidades de que las autoridades estadounidenses otorguen el permiso no son muy amplias, es por eso que no muchos abogados se atreven a tomar este tipo de casos.

“Lo que pasa es que al momento que Aarón sale de Estados Unidos por ley debería recibir los  10 años de castigo por ser mayor de edad y haber vivido más de un año sin documentos dentro del EU”, expresó Domínguez.

Recientemente el gobierno federal anunció un cambio del proceso para regularizar a los hijos y conyugues de los ciudadanos que no tienen documentos para que no tengan que sufrir el castigo y separación de los 3 a 10 años que podrían recibir, Pero estos cambios todavía no están vigentes.

Tim Counts, vocero del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS), dijo que en el 2011 no dejaron regresar  a 17,126 personas de origen mexicano que habían permanecido más de un año en forma ilegal en el país.

Y aunque la abogada dijo que ya había utilizado todos sus recursos para que el caso de  Aarón fuera aprobado,  el riesgo permanecía vigente, pero era el último recurso para la familia.

“Es la segunda vez en toda mi carrera que tomo este paso, pero confiamos en que todo saldrá bien”, dijo Domínguez.

Tres horas después de haber llegado a la frontera, los padres de Aarón esperaban lo mejor, pero temían lo peor y la  frustración del joven que sueña con trabajar,  manejar y convertirse en Chef continuaba. Todavía ese sentimiento raro que sentía el joven dentro de si mismo no desaparecía.

Cuando de repente, el entusiasmo no se pudo ocultar:

“Me dejaron… me dejaron regresar”, comentó el joven al salir de la oficina de inmigración, mientras sus padres veían como su hijo literalmente recobraba su vida una vez más.

La primera había sido en  el 2009 cuando el cirujano tuvo que detenerle el corazón para instalar dos válvulas y una vena artificial que le permitieran seguir viviendo.  Y en esta ocasión, el permiso equivalía a seguir teniendo los cuidados necesarios, pero además recobrar ese derecho para ir a la universidad, sacar una licencia o trabajar en el único país que conoce como su hogar.

“Es como quitarse una lápida de encima”, expresó el padre. “Además nos devuelve la esperanza de poder ver a nuestro hijo realizar todos sus sueños”.

La preocupación de que Aarón tuviera que abandonar el país por 10 años y de cómo sobreviviría sin el cuidado médico necesario había quedado atrás, la familia parecía transformada y al cruzar la frontera, hasta los oficiales de inmigración le dijeron al joven: “Welcome to the United States”.

Lo que rumbo a la frontera eran dudas e incertidumbre entre los padres de Aarón, se convirtió en alegría y planes concretos sobre el futuro de su hijo.

Para ese tiempo, ese sentimiento raro que Aarón sentía al inicio se había desvanecido y no había más pensamientos que para llegar a su hogar y compartir la noticia con sus amigos y familia.

Por otro lado, la abogada Domínguez, celebró como si el joven al que había ayudado fuera su hijo, ya que de igual forma al saber el resultado no aguantó para compartir la noticia con su esposo y sus dos hijos que esperaban a unos pasos de la frontera en México y  antes de salir de la oficina les mandó un texto: “Lo logramos”.

Al salir de la oficina, al igual que Aarón lo hizo con sus padres, la abogada abrazó a su esposo y sus dos hijos que siempre la acompañan y les dijo emocionada que finalmente la familia Rodríguez permanecerá  unida.

Luego de un abrazo entre ambas familias, cada una de ellas subió a su auto y regresó a Los Ángeles: La abogada para prepararse para otro caso que representará al día siguiente y la familia Rodríguez se dirigió a celebrar la segunda batalla ganada de su hijo.

El joven tendrá 30 días para someter su solicitud de ajuste migratorio y seguirá su vida normal hasta recibir la tarjeta de residencia, pero sin tener que abandonar el país.

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