La vida de Francisco Cortez a salvo, su familia unida, y un sistema migratorio que deporta sin reservas

Francisco Cortez con una sonrisa en su rostro ya en Los Ángeles , durante la conferencia en las oficinas de CHIRLA

Por Agustín Durán

Los Ángeles, CA.- Francisco Cortez, el inmigrante que necesita diálisis dos veces por semana para poder vivir y quien fuera deportado el 15 de noviembre de Pasadena a Tijuana, regresó a Los Ángeles con un permiso humanitario.

“Por un momento pensé que ya no vería a mi familia”, expresó Cortez, ahora con una sonrisa en su rostro y rodeado de su familia. “Gracias a todos, por ayudarme, la verdad pensé que ya nunca regresaría a Estados Unidos”

La abogada Meredith Brown, encargada del caso, indicó que el regreso de Cortez obedece a un esfuerzo en conjunto de organizaciones, hospitales,  los medios de comunicación, el congresista Adam Schiff y la condición médica de Cortez.

“Por ahora el Sr. Cortez regresa con una visa humanitaria de tres meses, pero veremos si se puede extender, no sólo para que siga su tratamiento médico sino para ver si podemos conseguir una residencia”, expresó la abogada.

Francisco Cortez afuera de la Casa del Migrante en Tijuana de donde tuvo que salir, ya que en la institución sólo se les permite vivir hasta 12 días.

“Desafortunadamente si no se consigue la residencia, al final de su permiso Cortez tendría que abandonar el país o si pudiera obtener una residencia, en el proceso sería castigado con la ley de los 10 años y de todas formas tendría que salir del país”, agregó. “Es por eso la importancia de una reforma migratoria para evitar que más familias como la de Cortez sigan siendo separadas”.

En cuanto al estado médico de Cortez, el doctor William Martínez de la Clínica Médica Samaritana, dijo que ésta correría con todos los gastos médicos para que el inmigrante no represente una carga pública y pueda restablecer su salud.

“Su estado es crítico porque empezamos a tener problemas de alto potasio y eso crea problemas musculares y de funcionamiento del corazón”, expresó el Dr. Martínez. “Sin embargo, a partir de mañana (hoy) restableceremos su tratamiento para que inicie su recuperación”.

Hace unos meses la administración Obama indicó que la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) revisaría los casos en proceso de deportación y se enfocaría sólo en los inmigrantes sin documentos que representan un peligro para la sociedad, sin embargo Cortez, que no tiene antecedentes criminales, fue deportado el mismo día, sin oportunidad de ver a un juez y sin importar su condición médica.

Teresa Chávez, esposa de Cortez, participó en varias conferencias con su familia, apoyando a los estudiantes del Acta del Sueño y pidiendo solidaridad para su esposo, quien hasta el lunes no sabía cuál sería su futuro.

El mes pasado, Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interna, anunció que revisaría cerca de 300 mil casos en proceso de deportación e identificaría a las personas que han estado más tiempo  en Estados Unidos, tienen hijos estadounidenses y no tienen antecedentes penales para que estas personas no fueran deportadas, sin embargo, al parecer con Cortez no se siguieron los lineamientos.

Angélica Salas, directora de la Coalición de los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA) indicó que el caso de Cortez es un ejemplo de que las oficinas de inmigración siguen deportando a cualquier gente sin importar, el tiempo, su familia o si su vida está en peligro o no.

“El 18 de agosto nos llegó un memorándum de inmigración en Washington diciéndonos que los criminales serían prioridad y utilizarían su discreción para determinar qué casos merece deportación y cuáles no, pero la situación de Cortez es una prueba que siguen deportando a la gente al azar”, expresó Salas.

La activista pidió a la comunidad que no firmen su salida voluntaria ya que es más fácil ayudarles en Estados Unidos. “Desafortunadamente la gran mayoría de deportaciones son personas que cumplen con el perfil que el presidente Obama dijo que no serían prioridad”

De acuerdo a información de CHIRLA el congresista demócrata Adam Schiff intervino para agilizar el regreso de Cortez, combinado con la presión pública y la condición médica de inmigrante.

Por lo pronto la esposa de Cortez, Teresa Chávez, quien perdió su trabajo y literalmente movió tierra y cielo para mantener la atención de los medios de comunicación y lograr que trajeran a su esposo, subrayó que el Día de Acción de Gracias no celebró porque su familia estaba deshecha.

“Ahora Dios nos ha dado muchos motivos para celebrar y esta  Navidad  la haremos en grande porque mis hijos han recuperado a su padre y nuestra familia vuelve estar unida”, expresó Chávez.

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