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¿Vale la pena la participación de los padres en la educación de sus hijos?

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03 de octubre, 2011

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¿Vale la pena la participación de los padres en la educación de sus hijos?

El 50% de los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), segundo más grande de Estados Unidos y con mayoría latina, no terminan su preparatoria lo que en la mayoría de los casos, los condena a una vida de bajos ingresos en el mejor de los casos, ya que las drogas, las pandillas y la cárcel pudieran ser otro de los caminos a seguir. Es por eso que les traemos algunas recomendaciones de la Universidad de California para  mejorar el rendimiento de sus hijos en la escuela y al mismo tiempo los motiven a ir a la universidad.

ALAMEDA – (UC) – Al iniciarse un nuevo ciclo escolar, los niños se emocionan con la compra de los útiles escolares y la ilusión de conocer a su nueva maestra; para los padres, el inicio de clases les brinda la oportunidad de involucrase en la educación de sus hijos.

“La educación de los hijos siempre ha sido algo importante para los padres de familia pues es la única manera que podemos salir adelante las familias trabajadoras. Es el camino para mejorar no sólo el estilo de vida sino además la situación económica”, señala Lucrecia Farfán-Ramírez, directora de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en el condado de Alameda y especialista en educación y nutrición.

Farfán-Ramírez precisa que los padres inmigrantes valoran la educación, pero encaran muchos retos que les impide alcanzar su meta. Además desconocen el sistema escolar, que es bastante complejo, y cuando no hablan inglés se sienten intimidados de participar en las actividades escolares.

La especialista señala que es importante ayudar a los padres de familia latinos a involucrarse en la escuela de sus hijos porque está comprobado que cuando los padres participan, las calificaciones de sus hijos mejoran; su motivación por el aprendizaje aumenta; el riesgo de ausentismo, embarazos, uso de alcohol o drogas disminuye entre los adolescentes; y la escuela reporta mejores resultados académicos.

“No importa de qué parte del mundo vengan, los padres siempre tienen contribuciones importantes que hacer en la educación de sus hijos, y su aportación no es sólo a nivel educativo sino también a nivel de experiencia en la vida porque conocen bien a sus hijos, sus comunidades y además poseen la experiencia de vivir en dos culturas”, señala Farfán Ramírez.

La especialista sugiere algunas de las actividades que los padres deben llevar a cabo para apoyar la educación de los hijos:

  • Inculcar en los hijos el amor por el estudio.
  • Participar en las actividades de la escuela para poder influir en las normas y medidas que se implementen.
  • Establecer una rutina familiar que promueva el aprendizaje.
  • Supervisar las actividades escolares que se realizan en casa.
  • Ser constante y continuar participando en las actividades escolares aun cuando los hijos ya estén en la escuela intermedia y la preparatoria.

El amor por el estudio

“Es responsabilidad de los padres inculcar en los hijos el amor por la educación, y la manera de hacerlo es platicando con ellos sobre su  futuro durante las comidas y reuniones familiares. Siempre hay que preguntarles a nuestros niños, ¿qué quieres estudiar? ¿dónde quieres estudiar?”, señala Farfán-Ramírez.

Cómo influir en las normas y directrices escolares

Farfán–Ramírez indica que uno de los retos más grandes que tienen los padres inmigrantes es aprender a navegar un sistema educativo que es bastante complejo, y que no está diseñado para prestar atención a las necesidades de distintas comunidades inmigrantes, como la comunidad latina; sin embargo, cuando los padres participan en las reuniones y actividades escolares pueden influir en la política interna de la escuela de sus hijos.

“En muchas escuelas se cree que traducir los materiales escolares al español es la forma de abrir las puertas a los padres latinos, y aunque es una buena técnica, no es suficiente. Hay que hacer cambios estructurales para ajustar las escuelas a las necesidades de los padres latinos porque vemos que muchas escuelas siguen operando como si la mayoría fueran familias de clase media blanca cuando la mayoría son padres inmigrantes, con poca educación, que hablan español, y los materiales escolares se deben diseñar pensando en ellos”, afirma Farfán-Ramírez y sugiere simplificar los materiales escolares que van dirigidos a los padres latinos para que sean accesibles y fáciles de entender.

“Sería bonito que todas las escuelas tuvieran un representante de padres que promueva la participación; ya hemos visto que cuando las escuelas cuentan con ese representante, los padres reciben toda clase de recursos y aumenta la participación”, señala la educadora.

La escuela debe averiguar cuál es la mejor forma de comunicación con los padres; por ejemplo, en muchas escuelas, los maestros prefieren recibir información por correo electrónico, ¿pero es lo más adecuado para los padres de familia?

Los padres, por su parte, deben asistir a las juntas escolares, conocer a la maestra, leer toda la información que envía la escuela y, cuando sea posible, efectuar trabajo voluntario en la escuela de sus hijos.

Las rutinas son importantes

“Llevar a los hijos a la escuela no es suficiente; los padres tienen que vigilar que los hijos estén cumpliendo con todo lo que forma parte de la educación”, enfatiza Farfán-Ramírez.

Añade que es importante mantener rutinas porque brindan seguridad a los niños y crean el entorno ideal para el aprendizaje. Es importante establecer un horario regular para las comidas, juegos, actividades en familia y cuándo ir a la cama.

Necesidad de supervisar las actividades escolares

Es responsabilidad de los padres supervisar que los niños hagan las tareas y dediquen suficiente tiempo a la lectura. Si el niño está teniendo problemas y se siente frustrado porque no entiende, se debe buscar ayuda.

“Los padres no tienen necesariamente que saber de matemáticas o historia, pero deben estar pendientes y saber dónde buscar ayuda. No se debe esperar hasta que el niño explote y ya no quiera ir a la escuela porque no aprende”, señala Farfán-Ramírez.

La especialista sugiere algunas actividades complementarias para promover el aprendizaje, como visitar museos, mirar documentales y tener libros que inculquen en el niño curiosidad y deseo de aprender.

Importancia de mantenerse involucrados en las actividades escolares de los adolescentes

Al pasar a la escuela intermedia y preparatoria, los estudiantes empiezan a seleccionar sus propias clases. Ya no tienen uno sino varios maestros. Es un periodo de transición y los estudiantes que desean ir a la universidad deben tomar ciertas materias que son un requisito para ingresar a la universidad.

Es una época, según la especialista, en que las escuelas tratan de enseñar a los jóvenes a ser más independientes; pero sin el apoyo del consejero escolar y la supervisión de los padres, muchos estudiantes están en peligro de abandonar la escuela.

“Es una transición difícil y es la época en que los jovencitos sienten que ya no quieren seguir en la escuela; para evitar que esto suceda, los padres deben estar constantemente en comunicación con sus hijos”, subraya la educadora.

Farfán-Ramírez sugiere que los padres continúen  participando en las actividades escolares de sus hijos cuando estén en la escuela intermedia y en la preparatoria y que ayuden a sus hijos a independizarse paulatinamente como parte de un proceso natural, y no como algo que sucede de la noche a la mañana cuando el hijo cumple 18 años de edad.

 

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