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Raíces del éxito

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03 de agosto, 2011

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“He tenido suficiente éxito para dos vidas.

Manuel Sañudo.

Mi éxito es talento aunado a trabajo duro y suerte”
Kareem Abdul-Jabbar

Hay algunos rasgos en común en las personas que obtienen logros, hacen hallazgos y consiguen el éxito.

Aclaro que para mí el éxito no nada más incluye el dinero, que es el parámetro que predomina en los indicadores de la sociedad actual. Así entonces, tan exitoso puede ser un afanoso maestro rural como el más acaudalado empresario. Lo mismo va para una buena ama de casa o un emotivo poeta. La clave está en hacer muy bien lo que uno cree y quiere.
Para conseguir lo que se desea, llámese éxito, dinero, triunfar en la vida, ser famoso o cumplir con la misión personal, se requiere de algunas condiciones:
• Hambre. Ésta es un gran motor al empezar la aventura o la búsqueda. Pero no hablo del hambre del que no tiene qué comer, sino de una ambición intensa. El tener cubiertas las necesidades básicas – y flotar en una franja de comodidad – puede flojear el ánimo para emprender grandes proyectos.
• Talento. Obvio es que sin el talento, para lo que se pretende hacer, difícilmente se llegará lejos. Aún así, existen cantantes, artistas o empresarios sin verdadero talento para lo que hacen y, sin embargo, ganan mucho dinero, ¿será que su talento es tener buenos consejeros…?
• Temperamento: para vencer el miedo al fracaso y a lo desconocido. Pues, en el arranque, habrá miedo. Es necesario tener el valor para arrojarse a lo incierto, a pesar del temor.
• Fe. No una fe mediana, ni condicionada. Una que sea inquebrantable, que sea como la certeza total de que se alcanzará lo deseado.
• Flexibilidad: para remodelar los planes y replantear las metas cuando los resultados no se den. Cambiar los modos, mas no la intención final.
• Capacidad de afrontar riesgos calculados; a veces rayando en la osadía y la temeridad.
• Romper paradigmas. Salirse de lo convencional, y la suficiencia para soportar o ignorar las críticas de los demás. Siempre habrá quien censure al temerario… pero desde la suavidad de su zona de confort.
• Cultivarse. Aunque se haya estudiado una carrera profesional – o hasta posgrados – es necesario seguir aprendiendo, estudiando e investigando. La vida es aprendizaje.
• Visión. La habilidad de percibir y capitalizar las oportunidades que se cruzan por el camino. El que está alerta, todo el tiempo, encuentra lo que busca. Capacidad de observación, reflexión y acción, diría también.
• Inteligencia social. La habilidad de construir relaciones y alianzas. Todos necesitamos de la ayuda de los demás. En especial de los que están peldaños arriba de la escalera que queremos trepar; sea en lo empresarial, artístico, deportivo, social, profesional o científico. Es como encontrar a los maestros adecuados.
• “Modelaje”. Se le llama así a la técnica, utilizada en la PNL (Programación Neuro Lingüística), de configurar el carácter de acuerdo con unos rasgos o principios determinados. Tomando como modelo de éxito a un individuo que personifique lo que se quiere lograr.
• Ayuda financiera. Habrá quienes, de la nada, construyan importantes obras. Aún así, siempre será bien recibido el aporte económico de terceros. Muchos de los personajes humanitarios de la historia recibieron donativos para agrandar su benefactora labor. Y los no tan humanitarios también se las han arreglado para conseguir el dinero que apoye su proyecto.
• Perseverancia. Para conseguir el objetivo hay que trabajar. No necesariamente matarse en la faena. Se puede trabajar un número razonable de horas al día… si se es eficaz. No obstante, los triunfadores trabajan mucho más que eso y con gran gusto, pues aman lo que hacen.

“No se puede subir la escalera del éxito vestido con el traje del fracaso”
Zig Ziglar

El autor es Consultor en Dirección de Empresas. Correo: manuelsanudog@hotmail.com
www.facebook.com/manuelsanudog
D. R. © Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción, total o parcial, sin el permiso del autor.

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