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El miedo del miedo

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03 de agosto, 2011

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“No podemos escapar del miedo.

Manuel Sañudo.

Sólo podemos transformarlo en la compañía que va con nosotros en todas nuestras excitantes aventuras”

Susan Jeffers

Cuentan que un día un peregrino se encontró con la Peste y le preguntó adónde iba:
– A Bagdad – le contestó ésta – a matar cinco mil personas.
Pasó una semana, y cuando el peregrino se volvió a encontrar con la Peste que regresaba de su viaje la interpeló indignado:
– ¡Me dijiste que ibas a matar a cinco mil personas, y mataste a cincuenta mil!
– No – respondió la Peste. – Yo sólo maté a cinco mil, el resto se murió de miedo.

El temor es contagioso. El miedo se infecta, pero no aporta nada, sólo más miedo.

Si tuviéramos que ubicar los miedos en algún lugar diríamos que se encuentran en los pensamientos, las conversaciones y en el diálogo que mantenemos con nosotros mismos.

El temor existe en todos los seres humanos y nos es útil para prevenir peligros. Es extremista cuando se desborda y se convierte en una alarma, persistentemente trabada, sin la existencia real de amenazas. De ahí puede crecer a la angustia, la ansiedad, fobias y a otros trastornos.

Para dirigir bien una empresa (o tu vida) se necesita del miedo y del valor para vencerlo y controlarlo. Pero no cuadra un trastorno emanado de una excedida preocupación… invariablemente inventada.

Valiente es quien tiene miedo y lo vence. Aprensión, pánico o neurosis ofuscarán la mente del director y contaminarán a los colaboradores. Lo que muy probablemente generará inacción directiva y un vacío de poder. Puesto que los vacíos se llenan en cuanto se crean, el poder será tomado por alguien más, para bien o mal del negocio.

Es aquí cuando resulta útil un Consejo de Administración eficaz y de leales colaboradores que cuiden a la empresa y su director, mientras el miedo desparece.

En ocasiones el miedo se dispara por un factor desencadenante y la persona a veces puede reconocerlo, pero no establece la relación lógica y la carga afectiva puesta en juego, ni sus desenlaces en las decisiones empresariales.

Las más de las veces no es un factor externo lo que desata el miedo; es en lo interno: en la ausencia de Fe. La Fe es la certidumbre o, por lo menos, la esperanza de que las cosas resulten bien.

La duda debilita la fe, y a los logros también pues, como dijo Sam Kem (famoso general del ejército de E. U.): “Nuestros temores suelen crear eso que tememos: lo que evitas, invitas”.

La conquista del éxito requiere de una fe absoluta: una certeza total, sin caer en la turbiedad como para perder la visión estratégica.

Para vencer al enemigo, en este caso al miedo intenso, es necesario conocerlo bien; veamos pues cuáles son…

… Los seis grandes miedos:

◊ A la enfermedad.
◊ A la pobreza o a la escasez.
◊ A lo desconocido o a la muerte.
◊ Al abandono o a la soledad.
◊ Al engaño o la traición.
◊ A fracasar o a equivocarse… o al éxito. Por extraño que parezca también existe el miedo al éxito. A tal grado, que quien lo padece se auto sabotea justo cuando está por alcanzar el triunfo.

“¿Cuál es la diferencia entre miedo y estrés?”, preguntó un amigo al otro; enseguida él mismo le respondió con un ejemplo: “estrés es la sensación, procedente de un evento imaginario, de que tienes frente a ti a un león que te va atacar. Y miedo es lo que sientes cuando realmente la bestia está ahí… ¡y más vale que corras por tu vida!

“Concéntrate en lo que quieres, y no en el miedo que te frena”.

Anthony Robbins

El autor es Consultor en Dirección de Empresas. Correo: manuelsanudog@hotmail.com
Facebook: www.facebook.com/manuelsanudog
D. R. © Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción, total o parcial, sin el permiso del autor.

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