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México ingobernable

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28 de julio, 2011

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A 17 meses de que se vaya Felipe Calderón de la Presidencia, la contundencia en las cifras de criminalidad en el país

Francisco Ramírez .

muestra el fracaso de un gobierno que nunca entendió –ni entendería- su función, papel y propósito ante una sociedad harta de todos los políticos y de sus deleznables acciones.

La situación del país se deteriora gravemente. El PRI advierte de una revuelta social, y los empresarios extranjeros le anuncian al presidente ¡en Los Pinos!, que no habrá más inversión en el país por la inseguridad y la violencia. Rebasado e incapaz, Calderón responde que eso es culpa de los medios de comunicación que exageran… ¡Vaya caso! Parecería ser que el peligro para México era él.

Sólo en enero de este año, las ejecuciones en el país llegaron casi a mil ¡En un mes!
Las violentas prácticas, atentados con granadas y el descarnado criterio de matar por matar a quién sea –ya no importa que mueran niños, ancianos o mujeres-, habla de una sociedad descompuesta, fragmentada y acobardada frente a los criminales y frente a un gobierno incapaz y mentiroso.

En otros países y en otras sociedades, eventos como el de la guardería ABC de Hermosillo, por ejemplo, le hubiesen costado la renuncia inmediata y una investigación judicial al o los responsables: desde Juan Molinar Horcasitas, entonces director del IMSS, hasta la destitución por parte del Congreso local al gobernador Eduardo Bours y al presidente Municipal. Y los dueños –entre ellos una prima de Margarita Zavala, esposa del Presidente-, estarían purgando su negligencia.

Los miembros del Ejército y la Marina, entrampados en la política mediática de Felipe Calderón y la delincuencia, fueron sacados a las calles para librar lo que Calderón calificó –desde que llegó al gobierno- como “una guerra” contra el narcotráfico; ello ha provocado una violación sistemática a los derechos humanos de miles de ciudadanos, la muerte de cientos de civiles inocentes, desapariciones forzadas –que tendrán que ser investigadas- y una humillante derrota ante bandas de criminales que mueven drogas, que son cuatreros, secuestradores, extorsionadores y tratantes de personas.

Pero Felipe Calderón sólo ve lo que le interesa ver.

El senador Manlio Fabio Beltrones, que dirige la fracción del PRI en el Senado, advierte que la cifra de muertos en los próximos 17 meses, alcanzaría la suma de lo que hubo en la guerra de Vietnam.

No son palabras gratuitas, ni vanas. En el fondo hay una advertencia muy grave de lo que puede ocurrirle al país. Y no hay quién ponga un remedio, cuando Felipe Calderón sale a culpar a los medios de comunicación por la gravedad de la violencia.

Ante la denuncia y el reclamo de la Comisión Nacional de los derechos Humanos, Calderón evade –como hacen los enfermos graves o adictos- la realidad y niega toda evidencia, en lugar de ofrecer remedios, soluciones o compromisos concretos para corregir lo que ha hecho mal.

Por si no bastara, el diario La Jornada dio a conocer que el gobierno panista y los partidos políticos de oposición –PRD y PRI- se pusieron de acuerdo en 2009 para no divulgar las cifras sobre el crecimiento de la pobreza en el país hasta después de las elecciones legislativas de ese año, en las que el Partido Revolucionario Institucional logró el mayor número de lugares en el Congreso, según un reporte de la embajada de Estados Unidos en México.

La información sobre pobreza es “políticamente delicada”. Y es más en época de elecciones. El cable de la embajada estadunidense, proporcionado por Wikileaks al diario, da cuenta de un acuerdo entre el gobierno y opositores para ocultar dichos datos. El cable cita “análisis semindependientes elaborados con cifras oficiales de 2008” para sustentar que la pobreza se incrementó de 42.6 por ciento del total de la población en 2006, año en que Calderón asumió la titularidad del Ejecutivo federal, a 47.4 por ciento en 2008. No se menciona lo ocurrido en 2009, cuando la economía cayó en recesión. Y no se conocen aún las de 2010, que estarían manipuladas.

Luego, ante el gobierno de Francia que se puso a defender a una delincuente -porque le es atractiva al señor Nicolás Sarkozy- y amenazó al gobierno mexicano – tras de que un tribunal le negó el último recurso para salir libre a la secuestradora Florence Cassez- Felipe Calderón optó por refugiarse en las declaraciones de una imberbe subsecretaria de Relaciones Exteriores, amiga suya que dijo no declarar al respecto porque era sábado, ante la reacción francesa que amenazó con cancelar los “festejos” del bicentenario en aquél país.

En medio una carestía generalizada, el agobio de una sociedad acosada por los delincuentes y la contumacia de las autoridades en general del país para combatirlo, Felipe Calderón sólo tiene ahora un objetivo político: vencer al PRI y evitar que gane el Estado de México y luego la Presidencia. Lo demás, para él, sale sobrando como los hechos lo atestiguan, excepto los 35 mil muertos en el recuento de “su guerra”.

México está en un gravísimo riesgo de caer en la ingobernabilidad y la desestabilización.

**Francisco Ramírez es fundador y director general de la revista “Mundo Legislativo”.

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