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México en la NASA

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28 de julio, 2011

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María Luisa Arredondo.

Detrás de cada historia de éxito, casi siempre hay alguien que guió, apoyó, o impulsó al protagonista a triunfar. En el caso del astronauta de origen mexicano José Hernández, ese “alguien” fueron sus padres, Julia y Salvador.

Durante un homenaje que le hicieron hace unos días en el Consulado General de México en Los Ángeles, Hernández relató cómo sus progenitores, a pesar de no tener estudios, lo motivaron a convertirse, de un niño que trabajaba en el campo, en un reconocido astronauta que puso en alto el nombre de México en la NASA.
Nacido en French Camp, California, el 7 de agosto de 1962, Hernández dijo que los primeros años de su vida transcurrieron entre México y Estados Unidos, debido a que sus padres trabajaban en los campos agrícolas varios meses del año.

“Desde muy pequeños”, contó, “mis tres hermanos y yo teníamos que ir a la pizca de frutas y verduras. Cuando ya terminábamos, nos subíamos al vehículo de mi papá y él siempre nos preguntaba: ‘¿cómo se sienten?’. Nosotros, por supuesto, nos sentíamos muy cansados. Mi papá entonces aprovechaba para decirnos: “Pues no se olviden de cómo se sienten y estudien porque, si no, su destino será el campo”.

La advertencia de su padre funcionó muy bien, tanto para José como para sus tres hermanos. “Todos preferíamos ponernos a estudiar porque sabíamos lo que nos esperaba si no lo hacíamos”, recuerda.

Doña Julia también hacía su parte. “Mi mamá era muy buena psicóloga. Ella siempre nos aseguraba que cuando creciéramos íbamos a ser profesionistas”. Esa idea se les fue arraigando como algo natural, agrega, y por ello nunca dudaron que irían a la universidad.

Con la sencillez que lo caracteriza, Hernández relató que decidió hacerse astronauta cuando escuchó que el costarricense Franklin Chang-Díaz había sido seleccionado para participar en una misión de la NASA para ir al espacio. “Cuando me dí cuenta que él también era latino como yo, me dije: si él puede, yo también”.

A partir de entonces, su vida cambió y se dedicó en cuerpo y alma a cumplir su objetivo paso a paso. Estudió ingeniería eléctrica en la Universidad del Pacífico y después una maestría en la Universidad de California en Santa Bárbara, hasta que entró a la NASA.

Tras varios intentos, el sueño dorado de Hernández se concretó el 29 de agosto de 2009, cuando fue elegido para viajar a bordo del transbordador Discovery.

Mientras se encontraba en órbita, Hernández concedió varias entrevistas a la televisión mexicana, por lo que se convirtió en el primer astronauta en usar el español en el espacio y en pedir que se incluyera el nombre de México como uno de los países que había participado en esa misión.

Hoy Hernández dice que su tarea más importante es la de ser un buen padre y motivar a sus hijos a estudiar, tal como lo hicieron sus padres. “No hay misión más importante”, subrayó.

El mensaje, por supuesto, no es nuevo, pero cobra una gran fuerza cuando se escucha directamente de un hombre que llegó a las alturas de Hernández.

María Luisa Arredondo es directora ejecutiva de Latinocalifornia.com

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