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Irak: frágil e incierto

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27 de julio, 2011

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Aurelia Fierros.

El cielo nocturno de Irak dio cobijo al convoy de las tropas que en columna de retirada marcaron el jueves 19 de agosto, el inicio del fin a la ocupación que durante 7 años y medio protagonizó Estados Unidos en ese país. Instantes de gran emotividad ansiosamente esperados y que parecía nunca llegarían.

“¡Ganamos. Se acabó! ¡Trajimos democracia a Irak! Gritaba uno de los soldados estadounidenses transportados en la parte trasera de un vehículo militar durante el momento histórico que se transmitió en vivo por varias cadenas de televisión. “¿Cómo puede decir eso?” reaccionaba un hombre a micrófonos de la BBC en Bagdad. “Aun tenemos a Al-Qaeda. Y no es claro si nuestra frágil democracia sobrevivirá”.

Pero el ejército estadounidense no se va del todo. Alrededor de 50,000 elementos permanecerán hasta el próximo año en tareas de inteligencia y adiestramiento a las fuerzas armadas iraquíes. Además, es posible que la fecha oficialmente marcada para la desocupación total –diciembre de 2011- sea negociada, toda vez que altos comandos de ambos países ven la posibilidad de que Irak no esté ‘preparado’ para entonces.

Para muestra de la inestabilidad que impera, basta citar que Al-Qaeda se atribuyó el viernes el atentado suicida que a inicios de semana asesinó a 61 reclutas del ejército iraquí, en el que se considera el peor acto de violencia en Bagdad en meses. Fue algo así como un mensaje de ‘despedida’ a las tropas estadounidenses.

El grupo terrorista hizo alarde de haber burlado los puntos de control para llegar hasta la sede del ejército donde se encontraba una multitud de oficiales y reclutas, haciendo detonar sus explosivos. El ataque ocurrió el martes 17. El suicida pudo “romper todas las barreras” y asestar un golpe “a los infieles chiitas y otros apóstatas que vendían su religión”, aseveró el grupo en un sitio en la red.

Con ese preámbulo, la salida del último grupo de tropas de combate de EEUU, cambia además el papel estadounidense en la guerra de Irak, pasando la responsabilidad de ‘liderazgo’, del Pentágono al Departamento de Estado, el cual enfrentará una tarea de potencial sin precedente dentro de sus funciones.

Transición. Esa es la palabra clave para definir la misión de Estados Unidos en Irak durante el próximo año. Transición, tanto por la transferencia de funciones entre sus agencias internas, como en el reacomodo y transformación de su estrategia de siete años y medio de operaciones militares en Irak, a un proyecto civil en ese país, que ciertamente -y en múltiples sentidos, sobrepasa todo lo que el Departamento de Estado ha liderado.

Así, los próximos meses serán una prueba monumental tanto para los iraquíes como para los Estados Unidos.

Para Irak, el reto será que su fuerza militar y su policía asuman la responsabilidad y logren mantener la seguridad y el orden; y que sus políticos -pese a sus rivalidades, logren formar un gobierno funcional. Recordemos también que apenas hace unos cinco meses se celebraron elecciones en el país y el ‘jaloneo’ de fuerzas internas sigue en pleno apogeo.

Para los Estados Unidos, la prueba estará en la capacidad del Departamento de Estado de retomar y hacer prosperar un proyecto civil frágil e incompleto, con muchos menos recursos económicos que con los que el Pentágono contaba. El presupuesto de $16 mil millones que el Pentágono gastaba anualmente en Irak, será reducido a alrededor de mil millones.

Con lo anterior y pese a los múltiples reclamos de grupos pacifistas y de organismos internacionales que por años han exigido poner fin a la controversial guerra en Irak; los expertos dicen que el momento coyuntural para la salida de Estados Unidos es el equivocado.

Se cuestiona si en verdad el Departamento de Estado está preparado para sus nuevas tareas de liderazgo social y que Irak –que tiene una fuerte tradición de injerencia de las fuerzas militares en los asuntos domésticos, no está listo para lo que se ha convertido en un ‘experimento social’ de los Estados Unidos, esto es, la construcción de una nación liderada por la sociedad civil.

Bajo estos términos, el papel de EEUU es ahora mayormente de guiar al dividido liderazgo iraquí a seguir el proyecto acordado. Pero se avizoran grandes obstáculos mientras se avanza en la desocupación total de sus fuerzas militares fechada para diciembre de 2011, especialmente si recordamos los cambios cruciales en los mandos ‘élite’ de las fuerzas militares estadounidenses.

Tanto el Embajador de los Estados Unidos Christopher Hill, como el comandante militar de EEUU en Irak, General Ray Odierno, han dejado sus puestos. Si a eso se suma que el General David Petraeus ya no lidera el Comando Central de los Estados Unidos (que incluye Irak), debido a que ahora está a cargo de Afganistán, pues la palabra crisis no se descarta.

Entre las labores de continuidad por parte de tropas estadounidenses, estará la operación junto con fuerzas iraquíes, de los puntos de revisión y seguridad en algunas de las regiones de mayor sensibilidad étnica; participación en operaciones de contrainsurgencia; y la continuación de entrenamiento, equipamiento y asesoramiento a las fuerzas militares iraquíes.

Sin embargo, con la reducción de las tropas, los contratistas privados figuran con presencia indiscriminada en las nuevas funciones que el Departamento de Estado asignará en la capacitación de la policía, y la protección a su propio personal. Además, sumado a la embajada de EE.UU. en Bagdad, se planea establecer consulados y dos embajadas “sucursales” en Kirkuk y en Mosul, consideradas focos de tensión en las relaciones étnicas iraquíes.

La pregunta es ¿de dónde saldrán esos recursos? pues los recortes dramáticos en la partida presupuestal para Irak parecen ser ya una postura fija en el Congreso, por lo que se prevé caer en un déficit financiero.

Otra preocupación es que, por motivaciones políticas, la administración Obama está utilizando una retórica de “misión cumplida”, cuando en realidad Irak y los iraquíes, aún transitan un camino tortuoso, frágil e incierto.

-Aurelia Fierros es periodista independiente con más de 20 años de experiencia en TV, radio y prensa escrita.

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