how to treat alopecia

Facebook
Twitter
Google +1
LinkedIn

Inglañol angelino

|

28 de julio, 2011

|

Roberto Alvarez-Quiñones.

–Caballeros, hay ‘two outs’.

Así nos decía el catcher a los restantes compañeros del equipo, haciendo una V con el dedo índice y el del medio, cuando estábamos al campo en un partido de beisbol. Era esa la señal para aplicar la estrategia de “cerrar el cuadro” cuando había corredores en base y buscar más fácilmente el tercer out que faltaba.

¿Por qué el cátcher nos decía two y nos dos outs?, porque sonaba mucho más fuerte en aquel espacio tan abierto y una palabra de más o de menos en inglés –puras o adulteradas– no tenía mayor importancia cuando manejábamos tantísimas durante el partido: –Cuco, déjame ‘pitchear’ a mi hoy. –¡Ampaya, asesino!, si eso fue ‘strike’ yo soy Marilyn Monroe, compadre…. –Qué ‘bound’ (rebote) tan difícil levantó Ramón”. –Oye, Presco, batea un ‘tubey’ (two bases) y trae a Mayito pa’ ‘home’…

Eramos muchachones y ninguno de nosotros lo sabía entonces, pero estábamos hablando en Inglañol, tal y como medio siglo después lo hablamos masivamente los latinos que vivimos en Los Ángeles y en todo Estados Unidos, y sin jugar al beisbol.

ORIGENES Y ALGO DE HISTORIA

Las lenguas de los diferentes pueblos del mundo constituyen tal vez la más alta expresión de la civilización y de la cultura humanos, y son organismos vivos que se mueven en el tiempo con un dinamismo infinito.

El castellano que hablaba el héroe nacional español Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid Campeador”, en el siglo XI, poco se parece al que habló Miguel de Cervantes 500 años después, y el que utilizó el autor de El Quijote difiere bastante del que hablamos en 2010. Si los idiomas no hubiesen evolucionado los hispanoparlantes de hoy tendríamos que hacer nuestros cuentos de Pepito en latín !Válgame Dios!

El término latino –hispano no debe ser su sinónimo, pues deja fuera a casi 200 millones de brasileños– viene de la tribu de los latinos que habitaban la región del Lacio en la península itálica, hace unos 4,000 años. Su fusión con etruscos, sabinos y otras tribus dio origen a la población en el área donde fue fundada Roma en el siglo VIII A.C. (¿fueron Rómulo y Remo, o la loba?), ciudad que 700 años después devino corazón del Imperio Romano, o sea, latino.

A propósito, los racistas que nos consideran brutos y vagos, es decir, “inferiores”, no se han enterado aún de que en el mundo antiguo no hubo un imperio más grande, una cultura más vasta y un mayor desarrollo económico y tecnológico que el latino.

Los romanos fueron el tronco étnico dominante en la península Ibérica, así como en los territorios de las actuales Italia, Francia y Rumania. Hubo mestizaje con los celtas, iberos, galos, dacios, visigodos, gitanos, eslavos, guanches, etc., pero por ser los más desarrollados los romanos impusieron la cultura y la lengua latinas.

El latín vulgar que hablaba la gente normalmente se fue mezclando con el habla local de diversificados orígenes, y surgieron así el francés, castellano, gallego, portugués, italiano, rumano y el romanche, una de las cuatro lenguas de Suiza. El latín culto, sólo utilizado de forma escrita, no evolucionó y hoy es una lengua muerta.

La hegemonía de Castilla en España en el siglo XV determinó el predominio del castellano –palabra que viene de “castella”, castillo– y su expansión por el Nuevo Mundo. Fue clave la incorporación de unas 3,000 palabras árabes, debido a los 800 años de dominación morisca (hasta 1492). Por ejemplo, albañil, álgebra, alicate, alquiler, alcancía, alacrán, alacena y miles más. También se asimilaron palabras de los celtas (jamón, cerveza, camino, danza, barril, bachiller), de los germanos (bailar, bandera, jardín, robar, sopa, estribo), etc.

Hago este largo preámbulo porque así se comprende mejor por qué existe lo que llamamos Spanglish, esa mezcla de inglés con castellano que hace 60 años el lingüista boricua Salvador Tió también denominó Inglañol , término que me parece más apropiado, pues en general se trata de palabras inglesas pronunciadas en español, y no a la inversa.

Pero el Spanglish o Inglañol no es una lengua, no tiene las reglas y la gramática propias de un idioma. Y tampoco es un dialecto, como el creole en Haití, una fusión del francés callejero con las lenguas y dialectos de los negros llegados de Africa a esa colonia caribeña.

DOS TIPOS DE ‘SPANGLISH’

Creo además que se debe diferenciar el Spanglish de países latinoamericanos en los que ha habido una fuerte influencia del inglés, del que se habla en Estados Unidos.

En el primer caso tenemos un claro ejemplo en el léxico híbrido que mencionaba anteriormente cuando jugábamos al beisbol en Cuba hace 50 años. Y agrego algo que no dije: algunos colegas menos ilustrados decían “yo quiero jugar ‘siol”, (por short stop). Igualmente, en la isla se acuñó el término ‘Frigidaire”, como sinónimo de refrigerador, aunque fuese de la Westinghouse, particularmente en las áreas rurales.

Todavía hoy en Cuba se dice “voy a ‘parquear’ el ‘carro’ en el ‘parqueo’ de enfrente”, del inglés parking, y se habla de ‘cloche’ (clutch), y de ‘yipi’, por el tipo de vehículo Jeep, aunque sea ruso o chino. Bueno, y en Puerto Rico me han dicho es común escuchar: “Tengo clases hoy, ‘so’, me voy”. O “dame la key de la casa…”

Estos ejemplos corresponden a lo que podría llamarse el Spanglish de tipo I : aquel en el que se intercalan palabras inglesas en un coloquio hispano. El de tipo II es el de la hibridación de vocablos ingleses con castellanos, como “mandatorio”, de mandatory, en vez de obligatorio.
Esta forma de hablar obviamente nació de una necesidad comunicacional. Sólo hay que ponerse en el lugar de quienes llegan al sur de California desde Latinoamérica, lo mismo de México y Centroamérica que de Sudamérica y el Caribe, sin dominar el inglés y sin conocer a veces tampoco a plenitud el castellano. Lo lógico es que para hacerse entender en español en EE.UU. fusionen ambos idiomas e inventen palabras.

Los principales creadores de vocablos y verbos en Inglañol son los descendientes de inmigrantes latinos nacidos en EE.UU., que tienen al inglés como lengua primaria y que en muchos casos no hablan bien el español, o incluso no lo hablan. Son los que más acuden al invento de palabras para utilizarlas en lugar de las castellanas ya existentes, pero que ellos no conocen.

“Carpeta”, (de carpet), por ejemplo, indica que se ignora la palabra española alfombra. “Troca”, (de truck) desconoce camioneta o camión. Oimos decir “cuora, o cora”, (quarter, por cuarto de dólar); “forma” ( form, por planilla); “marketa”, (market, por mercado, supermercado); “banqueta” (bank, por orilla o acera); “aplicación” (application, solicitud); “aseguranza”, (insurance, seguro); o “mapear”, (mop, trapear).

Con el uso cotidiano, tales palabras y el intercalar términos ingleses se han incrustado en el habla coloquial hispana en EE.UU., incluso entre quienes dominan con soltura el castellano. Porque que tire la primera piedra el latino que no dice: “mañana tengo un appointment con el médico”. En Miami son miles los que dicen que van a “lunchear” (por almorzar). Y todos pagamos nuestros “billes” rigurosamente (bill, cuenta).

Esta mezcolanza lingüística es alimentada ahora como nunca por el desarrollo tecnológico. La Internet, la computación y las comunicaciones nos inundan de términos en inglés que hay que conocer. ¿Puede alguien traducir hacer “click”, “replay”, o “hardware” , y que lo entiendan?. Como el “strike” beisbolístico, que no tiene traducción, en la esfera del cine tenemos el “remake”, y en la fotografía el “hacer un ‘zoom” (acercar un objetivo con un lente de aumento) sin que haya una traducción potable hasta la fecha.

‘ENFLACAR’

Sin embargo, hay palabras inventadas que nada tienen que ver con el Inglañol, pues no son derivadas del inglés. Me hiere el oído escuchar: “María ha ‘enflacado’ mucho”, como he oído en la cadena Univisión de TV. O que “el juez ‘inocentó’ a Juan”, en vez de lo declaró inocente. O que “Carmen le ‘externó’ a Pedro su preocupación…”. O “hay muchos ‘fuereños’, (extranjeros o forasteros).

En cuanto al futuro del Inglañol, como no soy lingüista me permito ser osado para hacer pronósticos: la práctica de intercalar palabras inglesas vivirá per secula seculorum. Pero no le auguro tan larga vida al invento innecesario de palabras, pues es de esperar que vaya aumentando el nivel educacional de los inmigrantes y sus descendientes.

Y a la barbarie lingüística tipo “enflacar”, que corroe como el comején a nuestra bella y rica lengua castellana , debemos combatirla.

Comments

comments

Share This Article

Otras Notas

La batalla por los Dreamers en una democracia en riesgo
La batalla por los Dreamers en una democracia en riesgo
Vivir es una cuestión de actitud
Vivir es una cuestión de actitud
Desamparados: enfoque equivocado
Desamparados: enfoque equivocado

Conéctate con los columnistas