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Adiós al biógrafo de Pancho Villa

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28 de julio, 2011

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Mucho se ha escrito sobre la Revolución Mexicana, lo mismo de sus alcances que de sus limitaciones, sobre todo de las

David Torres.

deudas pendientes con su pueblo. Incluso en su momento trascendió al ámbito de la literatura para conformar una especie de género épico en cuentos y novelas, además de que el cine le ha dado su propio enfoque, dando pie a no pocos estereotipos. La música ha hecho lo suyo con los corridos. Pero en el terreno de la biografía de sus héroes hacía falta un acercamiento más concreto, tarea que en 1998 logró el historiador Friedrich Katz, fallecido el pasado 16 de octubre en Filadelfia a la edad de 83 años.

En “Pancho Villa”, cuyo título original en inglés es “The Life and Times of Pancho Villa”, Katz, de origen austriaco, mostró en toda su humanidad al mito del revolucionario, en efecto, pero también de las huestes que conformaron su movimiento; esto es, la forma como prendió la mecha heroica de luchar por un cambio social y por el bien común. Si se logró o no, el futuro daría su propia respuesta.

Pero en su momento, cuando cada miembro de la División del Norte montó a caballo y empuñó la carabina –según Katz, la fuerza armada más amplia y organizada que haya tenido América Latina en sus gestas guerrilleras—se transformó a sí mismo, primero, y eso catapultó inmediatamente después la autenticidad de su lucha. Y a diferencia de Lenin, Mao, Ho Chi Minh o Castro, apuntó Katz en su libro, Villa provenía de las clases sociales más desposeídas del México de ese entonces. Una diferencia notable que no sólo contrasta con los otros líderes en cuanto a preparación se refiere, sino que expresa per se la posibilidad de trascendencia histórica con base en el objetivo que se persigue.

¿Pero qué llevó a Katz, nacido en Viena en 1927, a interesarse en Pancho Villa, una figura tan importante para entender la historia contemporánea de México?

La vida de este historiador, en sí misma, merecería una biografía. Según se desprende de los datos disponibles, su padre, el periodista Leo Katz, era opositor al régimen de Adolfo Hitler, por lo que tuvo que huir a Francia, país en el que más tarde lo alcanzarían su esposa y su hijo, el pequeño Friedrich. Sin embargo, dada la difícil situación por la que atravesaba ese país por la ocupación, la familia, de origen judío, fue expulsada en 1938. Como el de muchos, el primer destino fue Estados Unidos, pero el rigor de sus leyes migratorias los obligó a salir. El único país que les garantizó refugio y seguridad fue México, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Katz entonces tenía sólo 13 años de edad.

Una nueva cultura, diferentes amigos, otro idioma, diversidad de comidas y, sobre todo, garantía de vida conformaron la serie de elementos que mexicanizaron el espíritu investigador de Katz, quien más tarde estudiaría en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), interesándose en la organización social de los pueblos prehispánicos, en especial de los aztecas.

Nuevas estancias en Austria y Estados Unidos del antropólogo e historiador redondearon su cosmogonía académica, es cierto. Pero había algo que no deseaba dejar pendiente, y era precisamente el enigma de Doroteo Arango (Pancho Villa) y su peculiar forma de enfrentar al poder junto con sus “muchachitos” de la División del Norte. Entonces vería la luz “The Life and Times of Pancho Villa”, publicado por la Universidad de Stanford, y posteriormente en español por la editorial Era, en México. Desde la portada del libro, con una foto en primer plano del Centauro del Norte, era una provocación a leerlo de inmediato. Su libro se vino a sumar a otra de las grandes obras en torno a la vida del guerrillero: “Memorias de Pancho Villa”, de Martín Luis Guzmán, uno de los grandes narradores mexicanos del Siglo XX. Vale mencionar aquí una entrañable obra más reciente sobre el revolucionario: “Pancho Villa. Una biografía narrativa”, del escritor Paco Ignacio Taibo II, de 2006.

Las inclinaciones académicas de Katz no se limitaron a Pancho Villa, por supuesto, sino que se ampliaron hacia otros ámbitos de los cuales nacerían títulos como “Revuelta, rebelión y revolución”. “La lucha rural en México del Siglo XVI al XX”; “La guerra secreta en México”, o bien “Ensayos mexicanos”, todos ellos con un afán esclarecedor hacia un país con el que se sentía en deuda. De hecho, preparaba un libro sobre Francisco I. Madero y otro sobre el grupo denominado Los Científicos, afines al régimen de Porfirio Díaz.

Su trabajo y su dedicación le hicieron merecedor de numerosos reconocimientos, entre los que destaca la Orden del Águila Azteca en 1988, máxima condecoración que da el gobierno mexicano a un extranjero.

Doce años después de la publicación de “Pancho Villa”, la noticia de su muerte hace vigente la obra de Friedrich Katz, quien era profesor emérito de la cátedra Morton D. Hull, en la Universidad de Chicago, institución donde el Programa de Estudios Mexicanos tiene su nombre.

Y esa actualidad de su obra se debe no sólo a sus hallazgos y revelaciones en torno a Villa, sino al compromiso con su propia historia como inmigrante que supo capitalizar sus andanzas entre dos continentes y visualizar en sus indagaciones la posibilidad de una sociedad mejor.

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