¿Otra promesa incumplida?

El presidente Barack Obama había ofrecido que bajo ninguna circunstancia permitiría que los recortes de impuestos a la

María Luisa Arredondo.

clase más alta del país se extendieran una vez que expiraran. Fue una promesa central de su campaña electoral. Pero el acuerdo al que llegó esta semana con los republicanos extiende por dos años más esos recortes, lo que ha despertado la ira no sólo de la clase trabajadora sino del ala liberal del Partido Demócrata.
La pregunta es si Obama tenía otra opción.
Algunos analistas y legisladores demócratas consideran que el mandatario debió haber luchado con más ahínco para evitar que los republicanos se salieran con la suya y obtuvieran el recorte de impuestos para los más ricos, puesto que esta concesión le costará al país billones de dólares. Y no sólo eso. Argumentan que Obama ha mostrado una debilidad inadmisible que le costará muy cara.
La realidad es que, dado el panorama politico actual, el margen de maniobra de Obama es sumamente limitado y una batalla con los republicanos hubiera puesto en serio riesgo la endeble recuperación económica del país.
De haber insistido en negarse a ceder el recorte de impuestos para los más ricos de la nación, Obama hubiera entrado en un peligroso juego con los republicanos en el que los más perjudicados hubiesen sido los que menos tienen.
Mediante el uso de reglas parlamentarias, 42 senadores republicanos habían amenazado con elevar los impuestos para la clase media si los demócratas permitían que expiraran los recortes para el 2% de los más ricos del país. De igual manera, se oponían de manera tajante a que se extendieran los beneficios del seguro de desempleo, a pesar de que la tasa de desocupación asciende a casi al 10% a nivel nacional.
El jefe de la Casa Blanca lo dijo muy claro: “no puedo permitir que las familias trabajadoras de este país se conviertan en un daño colateral de las pugnas en Washington”.
Al ceder, Obama logró que al menos se mantuvieran los recortes de impuestos para la clase media y se extendiera por 13 meses más el seguro de desempleo para millones de estadounidenses que necesitan de ese dinero para llevar comida a sus hogares.
Este acuerdo probablemente hubiera sido más difícil de alcanzar a partir del próximo enero, cuando el Partido Republicano tome el control de la Cámara de Representantes.
Por lo pronto, lo que ha quedado claro es que a los republicanos no les interesa disminuir el déficit, como argumentaron en un principio para negarse a extender el seguro del desempleo. Lo único que realmente les motiva es servir a los intereses de la clase pudiente, aun cuando ello represente una amenaza para la recuperación económica del país y aumente de forma escandalosa el déficit federal.
El acuerdo alcanzado por Obama dista mucho de ser el ideal en cuanto a justicia se refiere. Tampoco será el que ayude al país a salir más rápido de la peor crisis económica que ha vivido desde la Gran Depresión. Pero al menos evitará que en el futuro inmediato vuelva a caer en una recesión y en mayor incertidumbre.

María Luisa Arredondo es editora ejecutiva de Latinocalifornia.com

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